Del libro de Edurne Pasabán:
Sobre ventanas de
tiempo:
- estas dos cordilleras están lo
suficientemente alejadas entre sí como para que el clima sea muy distinto a lo
largo del año en una y otra, y las ascensiones se tengan que hacer en
estaciones diferentes. Mientras que los monzones permiten el acceso a las
cumbres del Karakorum únicamente en los meses de verano, en el Himalaya dejan
dos períodos para la ascensión: en primavera (de finales de marzo a mediados de
junio) y al principio del otoño (un período algo más corto, que va de primeros
de septiembre a mediados de octubre). Pese a todo, también se puede conquistar
la cumbre de un ochomil en invierno, aunque se trata de una empresa muy difícil
y arriesgada que pocos alpinistas
han llevado a cabo.
- esta distribución geográfica y estas
«ventanas» que el monzón concede al alpinista representan que, si se quieren
escalar cimas del Karakorum, es preciso viajar en verano y aterrizar en
Islamabad, capital de Pakistán, mientras que para las expediciones al Himalaya,
el punto de destino es Katmandú (incluso si se quiere escalar el Shisha Pangma,
la única cumbre china), y el viaje se efectúa en primavera o en otoño.
- Siempre hemos dicho que lo ideal es llegar a
la cumbre como máximo a la una del mediodía, porque luego hay que volver a
bajar.
Sobre rutas y
montañas:
- si tuviera que recomendar una primera
ascensión a un ochomil optaría por el Cho Oyu, por ejemplo, ya que el
Dhaulagiri es bastante más complicado y peligroso. Con el Cho Oyu, el
«principiante» puede probar realmente lo que es el Himalaya, entrar en contacto
con la altura y, al mismo tiempo, hacer una ascensión sin grandes
complicaciones.
- Dentro de la escala de dificultad de los
catorce picos de más de 8.000 metros se suele considerar que los dos más
fáciles son el Cho Oyu, en el Himalaya, y el G II, en el Karakorum.
- Broad Peak. Se trata de una montaña de la
que se suele decir que no es muy complicada, es más, está catalogada, por
decirlo así, entre las «fáciles», junto al Cho Oyu y el G II.
- Si el Everest se considera la montaña
«comercial» por excelencia del período de primavera, es decir, la que atrae a
un mayor número de escaladores, y en verano lo copan todo las montañas del
Karakorum, las que congregan a más gente en otoño suelen ser el Cho Oyu y el
Shisha Pangma, que se escalan, en ambos casos, desde el lado tibetano, es decir, chino.
- El G II es una montaña muy agradecida,
además de ser muy bella; es una pirámide casi perfecta.
- Se llega al campo base del Nanga Parbat tras
tres días por unos valles preciosos; creo que es uno de los trekkings de
aproximación más bonitos de los que he hecho nunca.
- Creo que si debiera recomendar a alguien un trekking en el Himalaya, el que da la vuelta al Manaslu es el que yo aconsejaría, porque es espectacular, precioso, son diez días de una ruta muy pura, sin explotar, sin hoteles ni lodges como en otras montañas.
- Tatopani, en el nacimiento del valle del
Kali Gandaki. Hasta este punto coinciden las expediciones que van al Dhaulagiri
con las que se dirigen al Annapurna. Hoy en día se puede llegar en jeep, pero
en 1998 lo hicimos a pie, con nuestra inconcebible comitiva detrás. A partir de
Tatopani, el trekking proseguía unos días hasta el emplazamiento del campo base
del Dhaulagiri.
- una semana larga de trekking por el
bellísimo valle de Kali Gandaki, hasta el campo base del Dhaulagiri.
- el Makalu, mi segundo ochomil. La cumbre es
un pico que responde perfectamente a su nombre: con forma de pico.
- El punto clave del Nanga Parbat desde un
punto de vista técnico es el llamado muro Kingshoffer, una zona de rocas muy
difícil de pasar, complicadísima, completamente vertical, una pared de rocas
lisas a la que es muy difícil aferrarse.
- la vía sur del Shisha Pangma obliga a
aclimatarse en muy poca altura, ya que a partir de los 5.000 metros se entra
directamente en un corredor que lleva hasta los 8.000 metros,
- la expedición comienza en Katmandú, desde
donde se va hasta Kodari en autobús, en la frontera con China. Ya en aquel
punto se deja el autobús y se pasa andando la frontera, simbolizada por un
puente, tras lo cual nos trasladamos en un jeep hasta Mialan, cerca del campo
base.
- Kangchenjunga. O, al menos, nadie debería haberlo hecho. Cuando en el año 1955 el maharajá de Sikkim dio permiso a los británicos George Band y Joe Brown para que pudieran ascender a esta montaña que su pueblo consideraba sagrada, los conminó a no pisar la cima. Es más, les dijo que sus cabezas no podían estar más altas que la cota máxima de la montaña.
- el Kangchenjunga, que con sus 8.586 metros es el tercer pico más alto del planeta. Para los alpinistas, seguramente forma, junto al K2 y el Annapurna, el trío de montañas más temidas, más incluso que el Everest, cuya mayor dificultad radica sobre todo en su altura, pero que no presenta las complicaciones técnicas del Kangchenjunga.
- Gasherbrum I (también conocido como Hidden
Peak, «el pico oculto», porque es el que se ve menos de todo el conjunto) y el
Gasherbrum II, de 8.068 metros y 8.035 metros, respectivamente. Se trata de dos
montañas que solemos conocer con el nombre de G I y G II y que forman parte del
macizo llamado, justamente, de los Gasherbrum (que en el idioma baltí de la
zona significa «montaña bonita», aunque a veces se suele traducir por «montaña
de la luz»). Este macizo acoge, además de las dos montañas citadas, a cuatro
montañas más (G III, G IV, G V y G VI), cuyas altitudes van desde casi 7.000
metros hasta casi 8.000 metros. Por otra parte, hay quien considera que el
Broad Peak, de 8.047 metros y que se encuentra a poca distancia, también forma
parte del conjunto.
- uno de los tramos más complicados era el que nos llevaba desde el campo 2 hasta el campo 3. Ésta era la etapa que nos habría gustado hacer una vez aclimatados en el Shisha Pangma, pero ahora ya no había vuelta de hoja. Se trata, en resumidas cuentas, de pasar por debajo de un serac que puede caer en cualquier momento, porque está constantemente escupiendo hielo. Creo que puedo afirmar que es el paso más peligroso que he tenido que atravesar nunca en una montaña.
- De los catorce ochomiles que hay en el
mundo, nueve se hallan en la cordillera del Himalaya, mientras que los cinco
restantes están en la cordillera del Karakorum,
- Los cinco picos del Karakorum (los dos
Gasherbrum, el Nanga Parbat, el Broad Peak y el K2) se encuentran en territorio
pakistaní, en algunos casos haciendo frontera con la provincia de Sinkiang, en
China, mientras que los nueve picos del Himalaya están en territorio nepalí
(Dhaulagiri, Manaslu y Annapurna), en la frontera entre Nepal y la India
(Kangchenjunga), a caballo entre Nepal y la provincia china del Tíbet (Everest,
Lhotse, Makalu, Cho Oyu) o íntegramente en China (Shisha Pangma).
Del trekking del Karakorum:
- Karakorum Highway (o KKH). Se trata de una
carretera que comunica Islamabad con la ciudad de Kashgar, en la provincia
china de Sinkiang, a través de 1.200 kilómetros de paisajes espeluznantes, y
atravesando pasos de montaña a casi 5.000 metros de altura, resiguiendo una
parte del valle de uno de los ríos más legendarios del planeta, el Indo.
- El alpinista que quiera escalar uno de los
ochomiles de Pakistán tiene que dirigirse a Chilas (en el caso de querer
ascender al Nanga Parbat) o bien a Skardu (para los Gasherbrum, el K2 y el
Broad Peak).
- Skardu está emplazado en un lugar muy
bonito, en el que hay bastantes alojamientos para los alpinistas.
- Yo no tengo ninguna duda de que el Karakorum
(palabra que en turco significa «pedregal negro») es la cordillera más espectacular
de todo el mundo. Esta zona montañosa, mucho más inhóspita que el Himalaya,
está recorrida por todo un sistema de gigantescos glaciares que a su vez
reciben como afluentes a otros glaciares que bajan de todas aquellas montañas
de 7.000 u 8.000 metros. Las propias montañas del Karakorum lucen unas formas
perfectas, geométricas, son auténticas moles de roca y hielo que impresionan a
simple vista, que casi dan miedo. A partir de Askole caminamos durante días
hasta llegar al glaciar del Baltoro, que mide casi sesenta kilómetros y que,
por ello, es uno de los más largos del mundo, si se exceptúan los de las zonas
polares.
- en Nepal se utilizan porteadores en la zona
del Makalu y poco más, porque generalmente se recurre a la fuerza de los yaks.
Pero en Pakistán sólo hay porteadores, que deberán recorrer los seis o siete
días que separan Askole del campo base de los Gasherbrum. Y esto es realmente
duro, porque se trata de un trekking de aproximación que, a partir del segundo
día, se realiza exclusivamente sobre el glaciar.
- llegamos a un lugar llamado Payu, que es el
último paraje antes de penetrar en el glaciar del Baltoro en el que hay un poco
de sombra y de árboles, como un oasis. Allí descansamos todo el día, gozando de
vistas espectaculares hacia el G IV (quizá la más imponente de todas las
montañas del macizo del Gasherbrum), e incluso se veía una punta de la gran
mole piramidal del K2.
De la dificultad
del K2:
- Junto al Annapurna, tiene una aureola de
montaña maldita, de ser la ascensión más difícil del planeta. ¿Por qué? Porque
es muy alta, y aunque no lo sea tanto como el Everest, presenta, en el último
día, desde los 8.000 metros hasta los 8.611 metros, una serie de dificultades
técnicas muy complicadas, que obligan al alpinista, lo quiera o no, a tener que
pasar muchísimas horas en aquella «zona de la muerte». Si esta serie de
complicaciones técnicas se hallaran a 5.000 o a 6.000 metros, las podríamos
solventar sin más dificultades, con una buena preparación, desde luego, pero sin
más problemas. Pero el hecho de hallarse a más de 8.000 metros de altura
representa en realidad una
especie de trampa mortal, y esto se puede afirmar sin exagerar. Tiene mucha
pendiente en todos los lados, de hecho, ninguna montaña entre los catorce
ochomiles se eleva tanto en los últimos metros. La cumbre tiene una forma muy
marcada de pirámide, por lo que el ataque final al que me refería, a tanta
altitud, se tiene que hacer escalando por hielo y roca. En el Everest, una vez
pasado el Escalón Hillary, se llega caminando a la cima.
- Para subir al K2 hay varias vías, y ninguna
de ellas es cómoda o sencilla. Desde la vertiente sur en la que nos
encontrábamos, las más usuales son la conocida como el Espolón de los Abruzos y
la ruta Cesen. La primera de ellas se denomina así porque la descubrieron los
expedicionarios comandados por Luis Amadeo de Saboya, príncipe de los Abruzos,
que en 1909 lanzaron una ofensiva para conquistar el K2 que acabó fracasando
ante la enormidad del desafío.
Del valle del
Khumbu:
- Namche Bazar, que en cierto modo ejerce de
capital del valle del Khumbu.
- este campo base es común no sólo al Everest,
sino también al Lhotse y al Nhutse,
- es un paisaje completamente desierto, sin
nieve, porque hay tanto viento que no acaba de cuajar nunca, por lo que
predomina la roca, pelada y desnuda, con un sinfín de bombonas de oxígeno
tiradas ahí, tiendas viejas, rotas. Es casi como de ciencia ficción, me pareció
un lugar que infundía una gran tristeza, sin duda por aquella mezcla de
desolación que ofrecía el paisaje y la presencia de tantos restos de presencia
humana. Un lugar feo, muy feo, todo lo contrario a lo que uno suele imaginar
como un paisaje idílico de montaña. Y esto no sucede a esta escala en ninguna
otra montaña que yo haya visto, lo cual refleja hasta qué punto se ha
masificado el Everest.[...] El Collado Sur se encuentra dentro de lo que
denominamos la «zona de la muerte», es decir, la altura a la que el cuerpo
humano se enfrenta a serias dificultades de reacción y de funcionamiento, tanto
por la falta de oxígeno como por las bajísimas temperaturas y el fuerte viento.
Del campo 4 del Everest.
Consejos sobre
alpinismo:
- Normalmente todos los alpinistas son
escaladores, puesto que para escalar montañas es preciso conocer todas las
técnicas de este deporte, pero no todos los escaladores son alpinistas. Los hay
que encuentran su aliciente en las dificultades técnicas de las paredes, y no
los atrae la ascensión a altitudes superiores. La escalada en roca es la base
para empezar en el alpinismo, porque ahí está toda la técnica: la utilización
de cuerdas, arneses, de todo el material, en definitiva.
- Cuando uno va a los Andes, aunque sea a
montañas como el Chimborazo (que mide 6.300 metros), la logística es muy
sencilla, ya que suele haber un refugio situado a casi 5.600 metros y al que
prácticamente se llega en coche o en cuatro por cuatro. La aclimatación ya se
ha hecho abajo, porque las ciudades desde las que se sale se encuentran a una
altura considerable. Pero al escalar un ochomil se tiene que plantear la
ascensión de otro modo.
- En primer lugar, hay que montar un campo
base que está situado generalmente a unos cuantos días a pie de cualquier otro
lugar habitado, y a continuación se debe planificar una estrategia de campos
superiores, los campos de altura, tal como los llamamos, porque la aclimatación
es básica para realizar la escalada con éxito.
- Se trata de un permiso cuyo precio es único,
unos diez mil dólares, para un máximo de catorce personas.
- No suele haber mucha opción para decidir el
lugar en el que se sitúa un campo base. En general, ya hay un emplazamiento no
diré que estipulado, pero sí lógico, que es por añadidura donde se instalan las
demás expediciones. Cada montaña tiene sus emplazamientos, generalmente al
final de un glaciar o en un collado que presente una superficie adecuada para
plantar las tiendas, y los hay más cómodos que otros, dependiendo de la
orografía.
- bien la aclimatación es indispensable,
también hay que evitar una permanencia demasiado prolongada a mucha altura, por
ejemplo, a más de 7.000 metros, puesto que en este caso, más que aclimatarse,
se produce un desgaste que puede ser fatal para el objetivo de conquistar la
cima, o incluso para la propia vida.
- para subir a un ochomil lo ideal es no
dormir más allá de los 6.000 metros, aunque la montaña a veces te puede forzar
a ello. En efecto, no es lo mismo subir un monte como el Everest o el K2, que
miden más de 8.600 metros, que otro que apenas supere los 8.000 metros. En este
último caso se puede dormir una noche a 7.300 metros, mientras que en una
montaña más elevada el último ataque se produce ya casi a partir de 8.000
metros, lo cual significa que se pasan muchas horas a esta altura.
- el agua se «fabrica» in situ. El
procedimiento consiste en echar un poco de agua de la cantimplora en una
cazuela (pues, de otro modo, si se pone nieve directamente en la cazuela, el
agua sabrá a quemado) e ir derritiendo la nieve poco a poco. El agua obtenida
se tendrá que mezclar con complejos de sales, puesto que la nieve no contiene
ninguna sustancia mineral de las que el cuerpo necesita para que se produzca
una buena hidratación, tan necesaria en alta montaña.
Del mal de
altura:
- Una de las consecuencias más graves del mal
de altura, y en concreto de la menor disponibilidad de oxígeno en altitudes
elevadas, es el edema, que puede ser cerebral o pulmonar.
- inyectara dexametasona, un derivado de la
cortisona que se suele emplear como antiinflamatorio, pero que también sirve
para prevenir y tratar el mal de altura en general,
- Para curar las congelaciones en las
extremidades, durante unos cuarenta y cinco días se hacen baños de agua
caliente de los pies o las manos con Betadyne para intentar que reaccionen los
dedos.
Otras cosas:
- Para obtener el certificado de defunción,
lógicamente no se puede hacer subir a un médico forense hasta 7.000 metros de
altitud, con lo que suele bastar con que testimonien personas que hayan
presenciado el hecho.
- Me gusta especialmente una frase de
Sebastián hablando de su montaña maldita: «Si el alpinismo fuera una ciencia, a
nadie se le ocurriría escalar el K2.»
- Luis Amadeo era un aventurero y escalador
con experiencia, que había ascendido a los picos más complicados de los Alpes y
también había realizado expediciones a Alaska, África, el Polo Norte...
- yo me voy a dar de comer a las ovejas,
porque ellas no tienen ninguna culpa de nada y deben seguir viviendo.
De Iñaki Ochoa:
- Hacia el 20 de mayo de ese año nos llegaba la noticia de la complicada situación en la que se encontraba nuestro querido Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna. Este montañista navarro era uno de los más reputados y queridos en el mundo del alpinismo. Había conseguido una quincena de cumbres de más de 8.000 metros, y hacía años que se había convertido en uno de los defensores de un alpinismo limpio, sin bombonas de oxígeno y con expediciones ligeras.
-Era una persona de una pieza, con una energía increíble y unas convicciones muy sólidas, mentalmente muy fuerte. Era muy austero, con poco podía vivir muy feliz, y un gran amigo de sus amigos. La figura de Iñaki es conocida incluso fuera del ámbito del montañismo, porque hace un tiempo Pep Guardiola, el entrenador del F.C. Barcelona, pasó a sus jugadores un vídeo con el rescate que se montó para salvarle la vida, a fin de motivarlos cara a un partido. Este vídeo, filmado para el programa de Michael Robinson, ejemplifica toda una serie de comportamientos de solidaridad y sacrificio que son los que Pep quiso transmitir a sus futbolistas. Estoy segura de que a Iñaki le habría encantado esta iniciativa.