Últimos pasos hasta la orilla. La estrechez del río no hace justicia a su largo recorrer. Allá desde las colinas, más lejos parece. Debe llover mucho, no podría ser de otra forma que las praderas fueran tan verdes. Extraño lugar, el cielo apunta un color escarlata y alguna estrellas se desvelan desde su infinita distancia. No hay bruma alrededor, la inmensidad es apabullante, mi soledad una consecuencia. Doblo las rodillas, me inclino sobre el agua e introduzco la mano en ella. El río pronto resuelve la interferencia, entrando ambos en delicada simbiosis. Mis dedos descansan a la vez que me transmiten sensaciones de otra realidad, de un rápido fluir, vagos y lejanos recuerdos, provenientes de las colinas. Rápido es el encuentro y rápida es la despedida. Hasta más ver, no en esta vida claro. Una ligera brisa despierta, celosa del discurrir del río, abraza mi cuerpo. El tiempo para, no lo hace el viento, no lo hace el agua. Inspiro fuerte, intento atraparlo todo, quiero purificar el alma, pero no es así como funciona. ¿De dónde vienes y, ahora que me conoces, a dónde irás? El viento, obviamente no pronuncia palabra. Tampoco las esperaba. El silencio es su respuesta, su condena y su salvación. Voy a todos los lugares y a ninguno, los mismos de los que vengo. Voy o no voy a donde quieres que vaya, pero cuando tu no estés, no iré y no volveré, ya no seré. Vuelve a fluir el tiempo. Siento sus ojos, azules o verdes, depende de la luz, eso me dijo. En la otra orilla, su pelo trenzado hasta la altura de las caderas. Siempre fui fiel apasionado de su pelo, tan bien cuidado, tan bien esculpido, y ella siempre lo supo. Sus pies se deslizan sobre el suelo, su cabello sobre su piel y sus pestañas sobre sus ojos. Su tez pálida, como su cuerpo esbelto, resaltan si cabe en la curiosa gama cromática del escenario. Aquí nos juntamos pues, aquí yo soy perfecto, aquí tú eres perfecta. Sólo aquí seremos felices.
Monday, 30 November 2015
Saturday, 14 November 2015
Boulevard Voltaire
Boulevard Voltaire, it is one of yesterday’s terrorist
attack sites. More than two centuries ago most of Europe was living under dark
times brought by the oppression of the Catholic Church in conjunction with the
absolutist monarchies. What Europe didn’t know by then is that this dark period
was going to be taken to its end by some enlightening minds. It was Rousseau,
Diderot and Montesquieu. It was Voltaire. It was the Paris of the eighteenth century where such concepts as the well-known ‘liberté, egalité, fraternité’, the separation of powers, the
separation of the religion from the state, the freedom of speech, the freedom
of religion, were being taken into debate. And it worked, it worked in France
and from there it was spread to the rest of Europe. They created what we know
now as a modern state. We owe them too much. But basically what we owe them is
to keep what they reasoned. Although nowadays highly underestimated and
undervalued, is our duty as free men not to forget our freedom. There are some
people that want to take us two centuries back but fortunately people from all
over the world are on the same side against this major problem.
Our freedom was built in Paris; our soul is built with
Paris.
Sunday, 8 November 2015
Tierra a la vista
Cuatro meses de inactividad ya me parecían pocos que los he convertido en un año. Si el cambio de aquellos cuatro meses fuera cuantificable, este año se saldría de escala. Leo las palabras que dejé atrás, en exactamente el mismo escritorio hará poco más de un año. No he conocido máquina del tiempo más efectiva, hacia el pasado. Un vistazo a las diferentes líneas y rápidamente recuerdo con total exactitud mi efusividad y optimismo con los que las escribía, con los que las pensaba. Me llama la atención también la lucided del momento, cómo era consciente de ciertas preocupaciones presentes y futuras y cómo hoy en día sigo presentándolas batalla con las mismas herramientas que ya describí. Un año en mar abierto.
Sigo en China y así parece que va a ser durante los tres o cuatro próximos años. Ésto hace un año no lo contemplaba, hace dos no lo intuía y hace tres no lo comprendería. Aunque pueda paracer que la transición ha cogido un carácter de progresión exponencial puedo afirmar con cierta seguridad que no son previsibles grandes variaciones en mi modus vivendi en los años siguientes. No puede decirse que este enunciado sea especialmente revelador, pero interiormente es reconocer el fin del océano infinito. Se atisban ya las orillas que aguardan al velero que, aun no a la deriva, si dejó la tierra firme para adentrarse en las incertidumbres de lo que el horizonte aguardase. Es mi fortuna disponer de luminosos faros y estrellas polares, facilita mucho el gobierno del barco.
Ha sido un año de conocer y conocerse, de viajar y de sentir, de reír y de entristecerse. Llorar. Mucho. Lágrimas dulces y lágrimas amargas.
Son sus historias, son sus vivencias, son sus países, son sus lenguas. Son muchas caras y algunas de ellas son, además, mucho.
Ha sido un año de decisiones, fáciles y menos fáciles. Un año de poner a prueba lo que soy y lo que me gustaría ser. Un año donde el concepto integridad ha sido diariamente discutido. Ser fiel a uno mismo. Ya lo insinúe hace un tiempo, nada nuevo bajo el Sol.
Y así seguirá siendo, seguir aprendiendo de lo que acontezca, no relajar los valores y actuar en concordancia. Aunque se escuche de fondo 'tierra a la vista' el viaje continúa.
Ha sido un año de decisiones, fáciles y menos fáciles. Un año de poner a prueba lo que soy y lo que me gustaría ser. Un año donde el concepto integridad ha sido diariamente discutido. Ser fiel a uno mismo. Ya lo insinúe hace un tiempo, nada nuevo bajo el Sol.
Y así seguirá siendo, seguir aprendiendo de lo que acontezca, no relajar los valores y actuar en concordancia. Aunque se escuche de fondo 'tierra a la vista' el viaje continúa.
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