Sigo en China y así parece que va a ser durante los tres o cuatro próximos años. Ésto hace un año no lo contemplaba, hace dos no lo intuía y hace tres no lo comprendería. Aunque pueda paracer que la transición ha cogido un carácter de progresión exponencial puedo afirmar con cierta seguridad que no son previsibles grandes variaciones en mi modus vivendi en los años siguientes. No puede decirse que este enunciado sea especialmente revelador, pero interiormente es reconocer el fin del océano infinito. Se atisban ya las orillas que aguardan al velero que, aun no a la deriva, si dejó la tierra firme para adentrarse en las incertidumbres de lo que el horizonte aguardase. Es mi fortuna disponer de luminosos faros y estrellas polares, facilita mucho el gobierno del barco.
Ha sido un año de conocer y conocerse, de viajar y de sentir, de reír y de entristecerse. Llorar. Mucho. Lágrimas dulces y lágrimas amargas.
Son sus historias, son sus vivencias, son sus países, son sus lenguas. Son muchas caras y algunas de ellas son, además, mucho.
Ha sido un año de decisiones, fáciles y menos fáciles. Un año de poner a prueba lo que soy y lo que me gustaría ser. Un año donde el concepto integridad ha sido diariamente discutido. Ser fiel a uno mismo. Ya lo insinúe hace un tiempo, nada nuevo bajo el Sol.
Y así seguirá siendo, seguir aprendiendo de lo que acontezca, no relajar los valores y actuar en concordancia. Aunque se escuche de fondo 'tierra a la vista' el viaje continúa.
Ha sido un año de decisiones, fáciles y menos fáciles. Un año de poner a prueba lo que soy y lo que me gustaría ser. Un año donde el concepto integridad ha sido diariamente discutido. Ser fiel a uno mismo. Ya lo insinúe hace un tiempo, nada nuevo bajo el Sol.
Y así seguirá siendo, seguir aprendiendo de lo que acontezca, no relajar los valores y actuar en concordancia. Aunque se escuche de fondo 'tierra a la vista' el viaje continúa.
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