En uno de estos inesperados encuentros que empezaba a echar de menos, he tenido la suerte de disfrutar un almuerzo con mi compañero de piso (qué inusual) y con un chico venezolano. Despedíamos a un amigo común chileno que se volvía para casa y, aprovechando que mi compañero y yo íbamos, como es ritual los jueves, a comernos el plato que tanto nos gusta típico del este de China: una hamburguesa con mayonesa (según el corte del mapa, el oeste también me vale) - que viendo la reticencia de los camareros a traer la mayonesa, pronto será solo hamburguesa-, el chico se sumó a nuestra evocadora iniciativa. Allí estuvimos largo y tendido, casi como entrevistador y entrevistado, hablando con el muchacho, de ahora en adelante Vincent, sobre la situación de Venezuela. Desde el primer momento ya puse mis conocimientos sobre el tablero: Venezuela- definición. Porque a estas alturas y después de tanto jaleo con la prensa española sobre la situación de Venezuela, tengo por sentado que en mi cabeza hay sólo ruido y ni una nuez. Vincent ha tenido la paciencia de adentrarnos en el tabú español de la situación en Venezuela, casí sacrílega y así pues nos ha explicado la vergonzosa coyuntura en la que se encuentra ahora mismo el país, irreconocible a como se encontraba hace tres años. "Lo mejor es que hemos tocado tan hondo que ya no podemos ir a peor" - nos decía. "En abril son las elecciones, así que saldrá Maduro del gobierno y Venezuela volverá a coger fuerza". Él considera a Chávez un buen presidente y no descarta que el cáncer se lo indujera Estados Unidos. "Todos sabemos que las células cancerígenas se puden potenciar, y es muy sospechoso que en aquella reunión donde estaban [... ... no recuerdo los nombres de los otros] acabaran todos murieron de cáncer. No digo que pasara, pero nunca se podrá saber al 100%. Vincent reconoce las bondades de Chávez y coinciden con las opiniones de algunos venezolanos que salían entrevistados en el programa de Salvados. "Es en el de la entrevista que Jordi Évole le hace a Maduro"- le dije. "Sí, me la he visto. Le pone en un aprieto" - Me dice con una sonrisa. Es de esos venezolanos, que se sintieron entusiasmados bajo el proyecto de Chávez, donde veían que el país funcionaba y que con Maduro no hacen más que ver una impotencia y e inutilidad abismal. "Chávez ya empezó a meter a amigos en las empresas, pero no robaban porque les controlaba. Sin embargo, desde que Chávez empezó a ser hospitalizado y en especial a su muerte, tras la victoria de Maduro, robaban a manos llenas. Muchas de esas compañías están en quiebra". No hay que olvidar que Maduro fue elegido democráticamente en su país. "No sé como votan ustedes allá, pero en Venezuela hay mucha seriedad al respecto. Hay que presentar el carnét de identidad, firmar y pasar un control de verificación a través de huella dactilar. En el momento en que pasas el dedo tenemos un minuto para votar. Después hay que meter el dedo en un bote de tinta (o algo así) para que esté claro que ya votaron". Yo creo que en España, o yo al menos, tenemos la sensación de que en latinoamérica no resulta extraño pensar en pufos electorales. Al fin y al cabo, siempre están las noticias de Méjico con sus narcos y sus dedos largos y es cierto que la historia de Sudamérica, muy a su pesar y con agente extranjero -EEUU- metido hasta la cocina, ha sido convulsa. Por eso creo que la prensa ha sabido aprovechar ese filón, de desconocimiento hacia el propio país, para llevar hasta el extremo de insinuarse como gobierno ilegítimo o no democrático, el de Chávez primero, que ganó por amplia mayoría y después del de Maduro, que gano éste sí, por un resultado de lo más ajustado. Vincent considerando a Maduro como pésimo presidente, no duda de su legitimidad. Le comento sobre la oposición, algo sobre un intento de golpe de estado que me suena haber leído en la prensa. Me explica la situación. "La oposición lo estaba haciendo bien, tenía un alto respaldo electoral, la gente no quería a Maduro. Pero luego lo empezaron a hacer mal. Empezaron a salir a la calle y a agitar a la gente, a que se creara violencia. Y desde entonces han perdido mucha legitimidad. Ha sido un error, porque ahora la cosa está ahí ahí y siendo las elecciones ya pronto en abril sería un desastre que volviera a ganar Maduro". Yo le pregunto si cree que con la oposición Venezuela volverá a coger firmeza. Si cree que la oposición en el gobierno volverá a privatizar los sectores estratégicos que nacionalizó Chávez y si eso sería un error. Él me contesta que sí, que seguramente lo privaticen todo pero es lo que Venezuela necesita ahora. "Se necesita trabajo y se necesita el dinero y luego ya en el futuro habrá que pensar en qué hacer de nuevo. Además, si gana la oposición, Europa y Estados Unidos nos quitarán las sanciones". Nos habla de las sanciones, de cómo gente de altos puestos ha sido prohibido su acceso a países de la Unión Europea y sus cuentas bancarias congeladas. "Nos incitan a que tomemos represalias. Y yo qué voy a hacer weón, son ellos los sacan los riales afuera y ahora se vienen quejando". Le preguntamos por la seguridad, que no debe ser muy buena: "No lo es, ni ahora ni nunca lo fue. Es verdad que ahora se asaltan supermercados y los camiones, porque ahora se pasa hambre. Pero siempre ha habido secuestros. A dos amigos míos les secuestraron. Son secuestros estudiados, pero a uno de ellos fue fortuito, no le conocían, pero hizo mucha ostentación en la playa. Pidieron 10000 y 2000 dólares. Pero les trataron bien, les dan jugo y comida." Le pregunto si sabe de algún secuestro que no se pagase el rescate. Sé de un caso que se hizo famoso, el de los hermanos (no me acuerdo lo que dijo pero buscando en internet debe ser el de los hermanos Faddoul) donde se avisó a la policía, los secuestradores se dieron cuenta y los mataron". "Estos rescates la gente suele pagarlos, es lo más seguro". "Algunos van con guardaespaldas y con coches blindados, lo mejor es pasar desapercibido. Había una chica de padre italiano que no sabía el dinero que tenía hasta que entré a su casa". Le pregunto sobre el hambre que hay en Venezuela y él me lo reconoce. "A un amigo mío que solía estar fuerte le pregunté weón que te veo flaco, - es que como lo que pillo en la nevera - refiriéndose a sólo pan y lo que puede comprar. Ahora si trabajas en el McDonalds el sueldo da para una caja de huevos al día. Ahora les paso algo de dinero a mis padres, 50 dólares a cada uno y con eso les da de sobra para el mes. Porque la comida está barata, si traes dinero de fuera. Si ganas en bolívares no te da para nada." Nos habla del trabajo de su padre, que antes ganaba mucho. "Él trabajaba para un seguro de coches. Se dedicaba a investigar si las denuncias por robo eran verdaderas o no. Mucha gente fingía el robo para cobrar el seguro. Era muy bueno en eso. Sin embargo, recuerdo una vez en Navidades que éstabamos de viaje y le llamaron de un caso. Él lo constató y se dió cuenta de que era un robo fingido. Sin embargo les dijo -envíadme un par de botellas de whisky a casa y nos dejamos de líos-. Era Navidad, no quería fastidiárselas. Al día siguiente nos llegaron las botellas." Vincent nos sigue hablando de Venezuela, nos habla de los días de Chávez, de su programa aló presidente de los domingos donde durante seis horas se hacía un vecino más del pueblo. "Llamó a cual empresa para pedirle explicaciones de los retrasos del proyecto. Estuve aquí hace un año y sólo esta la misma piedra. Por qué no está ya acabada la carretera." Le pregunto si no cree que eso es populismo, hacer esa llamada en directo, "No, lo hacía con muchas". Me cuenta que su abuela, opositora convencida, les decía que no cambiaran de canal cuando aparecía Chávez. "Y también le gustaba escuchar sus canciones". Ya ven, guste o no, Chávez no dejaba indiferente. Recordamos entre ambos sus apariciones en la ONU, con sus discursos contra Mr. Ranger y el aquí huele a azufre. Me comenta la frase con la que se despachó de contestar a una diputada que le llamó ladrón, un águila no caza moscas. Él también se acuerda del porqué no te te callas. "Es que Chávez no cierra el pico. En Venezuela tenemos la broma de que los días que vas con prisa te aparece Chávez en la puerta." La conversación se prolonga y nos habla del turismo en Venezuela, para nosotros totalmente desconocido. "Deberían ver las playas de Isla Margarita". La misma isla, recuerdo, donde el perturbado López de Aguirre desembarcó con sus marañones y le declaró la guerra a Felipe II. Mencionamos al Che Guevara, y pensamos en ese sueño que pudo ser y no fue de una sudamérica unida. "Hace bien poco volvía a haber entendimiento, pero Chile, Perú y Colombia prefieren mirar para América del Norte."
Conversaciones, en fin, que le aderezan a uno la hamburguesa.
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