Friday, 23 March 2018

Recortes: Océano África de Xavier Aldekoa

Magnífico libro de Xavier Aldekoa, que me ha introducido en las profundidades de este continente, tan lejano y cercano a la vez.

Actualización 19/03/2020: completo algunas informaciones con las palabras textuales del diálogo 'África adentro'.

África son 54 países; 55, si contamos el Sáhara Occidental y 56 si se considera Somalilandia.

Lista de países (y sus capitales) y su población:
Angola (Luanda) 29.7 M
Argelia (Argel) 43 M
Benín (Porto Novo) 11.6 M
Botsuana (Gaborone) 2.3 M
Burkina Faso (Uagadugú) 20.6 M
Burundi (Buyumbura) 10.8 M
Cabo Verde (Praia) 0.6 M
Camerún (Yaundé) 24.1 M
Chad (Yamena) 15.6 M
Comoras (Moroni) 0.9 M
Costa de Marfil (Yamusukro Abiyán) 25.8 M
Egipto (El Cairo) 99.1 M
Eritrea (Asmara) 5.3 M
Etiopía (Adís Abeba) 109.4 M
Gabón (Libreville) 2.1 M
Gambia (Banjul) 2.2 M
Ghana (Acra) 30 M
Guinea (Conakry) 12 M
Guinea-Bissau (Bissau) 1.6 M
Guinea Ecuatorial (Malabo) 1.4 M
Kenia (Nairobi) 52.1 M
Lesoto (Maseru) 2 M
Liberia (Monrovia) 4.3 M
Libia (Trípoli) 6.5 M
Madagascar (Antananarivo) 26.8 M
Malaui (Lilongüe) 18.2 M
Mali (Bamako) 19.4 M
Marruecos (Rabat) 35.3 M
Mauricio (Port Louis) 1.3 M
Mauritania (Nuakchot) 4 M
Mozambique (Maputo) 60 M
Namibia (Windhoek) 2.4 M
Níger (Niamey) 21.9 M
Nigeria (Abuya) 188.5 M
República Centroafricana (Bangui) 4.7 M
República Democrática del Congo (Kinshasa) 82.2 M
República del Congo (Brazzaville) 5.5 M
Sáhara Occidental (El Aaiún) 0.5 M
Ruanda (Kigali) 12.2 M
Santo Tomé y Príncipe (Santo Tomé) 0.2 M
Senegal (Dakar) 17.1 M
Seychelles (Victoria) 0.1 M
Sierra Leona (Freetown) 7.8 M
Somalia (Mogadiscio) 15.4 M
Somalilandia (Hargeisa) 3.5 M
Suazilandia (Lilangeni) 1.1 M
Sudáfrica (Pretoria-ejecutiva, Bloemfontein-judicial, Ciudad del Cabo-legislativa) 58.2 M
Sudán (Jartum) 42.6 M
Sudán del Sur (Yuba) 12.6 M
Tanzania (Dodoma) 55.1 M
Togo (Lomé) 7.5 M
Túnez (Túnez) 11.7 M
Uganda (Kampala) 39.4 M
Yibuti (Yibuti) 1.1 M
Zambia (Lusaka) 17.1 M
Zimbabue (Harare) 15 M


Ejemplos de países donde los dictadores siguen aferrándose al poder: Burundi o Burkina Faso.
Ejemplos de países presentados como modelos de desarrollo aunque con giros autoritarios: Uganda (Yoweri Museveni) o Ruanda (Paul Kagame; se ha prohibido de forma radican las bolsas de plástico).
Ejemplos de países preesentados como modelos de desarrollo más democrático: Ghana, Namibia o Botsuana.

-Quizá hay tres grandes países, tres grandes polos que podrían ser fuente de estabilidad y desarrollo en África: Sudáfrica, Nigeria y Congo. Sudádrica parece el que está en mejores condiciones.

-Botsuana, Namibia, son países democráticos fiables y que respetan los derechos humanos. Se celebran elecciones, los perdedores reconocen la derrota, ceden el poder y no hay grandes disturbios. Kenia era un país bastante presentable en ese sentido, pero la violencia postelectoral de 2017 fue una catástrofe, y eso ha dejado una herida en el país. También englobaría a Mozambique, que después de una guerra civil cruenta está mejorando mucho. Otra de las grandes noticas del continente africano es Senegal. Dio una lección democrática cuando Abdoulaye Wade intentó perpetuarse en el poder y cambiar la Constitución. La gente salió a la calle y lo sacó de allí en las urnas, mediante un movimiento pacífico. Y luego Gambia. Llevaba veintidós años sumido en un régimen y en una dpresión social tremenda. El dictador yahya Jammeh decía que a los gais había que matarlos como perros. La gente salió a la calle y sacó a este tipo del poder. Ghana es una gran noticia. Costa de Marfil, si no hubiera tenido conflicto, estaría ahí. Está mejorando. En el sur, Zambia, la mejor de las dos Rodesias (en alusión a Zimbabue), es un país que funciona y donde hubo una transición. Y Tanzania, aunque ahora tiene un presidente con veleidades autoritarias. Tanto Tanzania como Zambia son buenas noticias constantes, pero han tenido pequeños repuntes de falta de libertades por culpa de sus Gobiernos. Y las islas: Seychelles, Mauricio, Cabo Verde. Tienen unas características especiales, siempre copan los primeros puestos de democracia y para abrir negocio. Son Maravillosas.

-Es tremendo cómo Mobutu (dictador congoleño), Milton Obote, Idi Amín (Uganda), Macías Nguema (Guinea Ecuatorial) o Bokassa (Repútlica Centroafricana) han sido peores para sus propios súbditos que los propios colonizadores. En el caso del Congo no, porque el rey belga Leopoldo II estaba en la cima de la crueldad.


Mali:
-Tombuctú. Estaba enganchado a ese nombre. La ciudad de los sabios, la puerta del desierto o el hogar de los trescientos treinta y tres santos residía en mi imaginación desde hacía tiempo.
-lengua bambara. (Es la lengua mayoritaria de Mali, con 10 millones de hablantes, teniendo el país un total de 18 millones).
-el puerto fluvial de Mopti. La ciudad, situada en el centro de Mali, está ubicada en la confluencia de los ríos Bani y Níger y se levanta sobre tres islas unidas por diques.
-confluían en la orilla pescadores bozo, pastores tuareg, nómadas peul o agricultores dogón y bambara en una suerte de torre de babel étnica unida al río.
-La mujer, me explicó, pertenecía a la etnia de los bozo, que durante siglos se había ido instalando en las riberas del Níger. Ellos fueron los fundadores de ciudades como Mopti o la bella Djenné, ciudad construida completamente con barro y adobe. Los bozo eran tan famosos en África occidental por sus habilidades en la pesca y sus conocimientos de navegación fluvial que también se les conocía como los «maestros del Níger».
-Durante siglos, la ciudad había servido de punto de encuentro entre las caravanas que traían oro y plata de las ricas minas de la costa occidental del golfo de Guinea y los nómadas tuareg que traían telas y especias del norte y de Arabia. Tombuctú era un punto de intercambio, la última ciudad antes de entrar en el Sahel.
-(sobre un tuareg) No le tenía miedo al desierto porque, decía, era su casa y nadie tiene miedo de su hogar.
-CONFLICTO: a principios de 2012, ese equilibrio de cristal saltó por los aires. La región del norte del país sucumbió al fundamentalismo religioso y se convirtió en zona de secuestros de occidentales. La chispa fue la enésima revuelta tuareg, que llevaban más de cien años protestando por el desprecio del Gobierno central y reclamando la independencia de una región desértica del norte, bautizada como Azawad. Pero aquel año, algo más había cambiado en la partida de ajedrez del desierto: un año antes, la caída de Muamar el Gadafi en Libia había dejado sin trabajo a miles de mercenarios tuareg y de otras tribus del Sahel que luchaban a sus órdenes. Eran hombres bien armados y entrenados; y que conocían el desierto como si fuera su jardín. Reforzados por esos mercenarios, los tuareg aprovecharon la debilidad del Gobierno de Mali para lanzar una nueva rebelión. Supieron aguardar el momento indicado, que llegó en forma de traición: un grupo de soldados del ejército maliense, hartos de morir en el desierto contra un enemigo más poderoso, dieron un golpe de Estado que dejó tiritando al país. El avance de la revuelta en el norte se aceleró porque a la causa tuareg se apuntaron grupos islamistas yihadistas. Los tuareg aún no lo sabían, pero acababan de pactar con el diablo. Una vez declarada la independencia de Azawad, los fanáticos religiosos secuestraron el sueño independentista de los nómadas del desierto. Los diferentes grupos extremistas expulsaron a los tuareg de las principales ciudades del norte, Tombuctú entre ellas, y fundaron un Estado fundamentalista radical. La implantación de una visión muy estricta de la ley islámica, que castigaba con latigazos a las mujeres que hablaran con hombres o con la amputación de la mano a los ladrones, aterrorizó a la población durante meses. A principios del año 2013, Francia, alarmada por el nido de terroristas que se estaba creando tan cerca de Europa y preocupada por las reservas de uranio en la vecina Níger, envió a sus soldados al Sahel y expulsó a los extremistas de las ciudades. Pero, desde entonces, de la inmensidad del desierto nadie es capaz de echarles.


República Democrática del Congo:
-El Congo es uno de los países con más recursos naturales del mundo. Tiene el 80 % de las reservas mundiales de coltán y una tierra llena de oro, diamantes, cobalto y cobre. [...] Según un informe de Enough Project, una organización pro derechos humanos, Canon y Nikon eran dos de las empresas que no hacían nada para detectar si los minerales utilizados en sus productos estaban manchados de sangre congoleña. La empresa de investigación tecnológica HIS, por su parte, calculó que cada smartphone tiene, entre otros minerales, once céntimos de euro de tantalio, mineral que se extrae en el este del Congo. 
-calles cubiertas por ríos de lava petrificada. Eran las cicatrices de la brutal erupción en 2002 del volcán Nyiragongo. Aunque pasó de puntillas por los medios de comunicación españoles, fue un desastre descomunal: toneladas de roca incandescente inundaron Goma, ciento cuarenta y siete personas murieron asfixiadas por los gases que emanaban del volcán y más de cuatro mil quinientas casas y edificios fueron destruidos. 
-(sobre un tipo peculiar de bicicleta): Las llamaban «chikudus» por el ruido que hacen al avanzar por las calles de roca volcánica y se habían hecho populares después de la independencia de Bélgica en 1960 porque eran la forma más rápida de transportar las mercancías desde las montañas, zonas agrícolas y mineras, hasta la ciudad. Por supuesto que habían llegado bicicletas normales o carretillas al Congo, pero las carretillas limitan el peso transportable a la fuerza de los brazos y las bicicletas no tardan en romperse. Los chikudus no. Fabricados íntegramente con mumba, un árbol único de la reserva de Virunga, pueden transportar hasta ochocientos kilos por los estrechos caminos de piedra que bajan de la montaña. 
-La dawa es imprescindible para entender el conflicto del Congo. Prácticamente todos los hombres de guerra tienen su dawa. Se trata de un ungüento hecho de jugos de hierbas y otros elementos mágicos que sirve para proteger al combatiente de las armas del enemigo. El brujo o chamán —cada grupo rebelde tiene el suyo— unta con el líquido a los soldados y, tras mancharles la frente o las sienes con carbón, recita unas oraciones o signos cabalísticos que activan el hechizo. El grado de protección, que puede ir desde la invisibilidad a repeler las balas del enemigo, depende del poder del brujo. [...] Hay tres motivos por los que un conjuro pierde su efecto: si el hombre toca algo que no le pertenece, si se acuesta con una mujer o si siente miedo. Y como el miedo acompaña la batalla y los muertos no hablan, si las balas atraviesan a alguien se achaca a la falta de fe. 
-El cuerpo de la mujer se ha convertido en campo de batalla en el este del Congo. Se calcula que cada hora cuarenta y ocho mujeres son violadas en el país, [...] —Las violaciones son muy violentas —decía Georgine—, hemos tratado a abuelas que han sido violadas por tres, cuatro o cinco hombres. También a niñas de dos o tres años que han sido vejadas o a mujeres a las que han introducido por la vagina palos o el cañón de la ametralladora. También llegan padres de familia que han sido sodomizados delante de sus esposas o hijas. [...] A Georgine le preocupaba que el vacío moral fuera contagioso. Cada vez llegaban más mujeres que habían sido violadas por vecinos o familiares, y no por rebeldes o soldados.
-CONFLICTO: En aquellos días, la República Democrática del Congo vivía su crisis número un millón. Estábamos a principios de 2013 y, semanas antes, Goma había sido conquistada por el grupo M23, una escisión de soldados del ejército, exrebeldes, que se habían sublevado por las malas condiciones de vida en los cuarteles y el incumplimiento del Gobierno de los acuerdos de paz. Durante meses, causaron pavor: obligaban a alistarse a los jóvenes, violaban a las mujeres y robaban y asesinaban con impunidad. Era un secreto a voces que el M23 recibía apoyo de Ruanda, feliz de que se hubieran hecho con el control de los territorios con las mejores minas.
-CONFL:En el este del Congo, hasta cuarenta grupos rebeldes diferentes se pelean entre sí y con el Gobierno por el control de las mejores minas y caminos.
-CONFL:El conflicto que enfangaba el Congo era una herencia de un pasado colonial brutal y de dos grandes guerras, entre los años 1996 y 2003, que habían dejado más de cinco millones de muertos, el conflicto más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial. La magnitud de la tragedia era monstruosa: equivalente a que la población de Dinamarca o Singapur desapareciera en siete años.
-CONFL: Como las guerras siempre mienten e invocan nobles motivos, la del Congo empezó con un disparo y un supuesto canto a la libertad. Prendió en el año 1996 en forma de rebelión encabezada por Laurent Kabila, quien recorrió el país de este a oeste para llegar a Kinshasa y derrocar al dictador Mobutu. Decía traer aires nuevos, así que lo primero que hizo fue cambiar el nombre del país: Zaire pasó a llamarse República Democrática del Congo.
-CONFL: La rebelión de Kabila tuvo éxito porque contaba con el apoyo de Ruanda y Uganda, interesados en perseguir a los autores del genocidio de Ruanda en 1994, escondidos en el este del Congo, y de paso colocar a un hombre de su cuerda al frente del gigante congolés. Pero Kabila, que había estudiado en Europa y era admirador de Marx, era un inútil. Cuando en la década de 1960 el Che Guevara viajó a Tanzania para reunirse con él y valorar las posibilidades de lanzar una revolución continental desde el Congo, se deprimió. Encontró un ejército rebelde indisciplinado y mal adiestrado, donde los mandos no tenían una buena relación con sus subordinados, y las divisiones tribales eran fortísimas. «Ésta es la historia de un fracaso —escribió un frustrado Che en Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo—; para llevar una revolución adelante [...] es preciso tener seriedad revolucionaria, una ideología que guíe la acción, un espíritu de sacrificio que acompañe sus actos. Hasta ahora, Kabila no ha demostrado poseer nada de eso.»
-CONFL: La llegada al poder de Kabila, que fue asesinado en 2001 y sustituido por su hijo Joseph Kabila, significó añadir un puñado de pólvora sobre las brasas. Sus intentos de eliminar lo pactado con Uganda y Ruanda y hacer nuevos compañeros de negocios degeneró en una gran guerra africana, donde todos, Estados y compañías extranjeras, luchaban para asegurarse un trozo de tarta. La firma de los acuerdos de paz en 2003 fue una broma. Las milicias rebeldes derivadas de la guerra, altamente indisciplinadas, se hicieron con el control de partes del este del Congo, donde desde entonces explotan los minerales y la madera y utilizan el miedo como herramienta de poder. En medio, están los civiles.
-Congo era propiedad exclusiva del rey Leopoldo II, quien posteriormente se lo acaba cediendo al EStado belga porque hay un movimiento contra las brutalidades que están ocurriendo. Los belgas siguen comentiendo abusos y barbaridades, pero no de forma tan monstruosa. A partir de ahí podemos hilvanar una historia del abuso. Primero, los esclavos. Luego, el marfil. Después, el caucho. A continuación, el cobre. La bomba de Hiroshima se hizo con uranio de Katanga. Los diamantes. El oro. Y ahora el coltán y los móviles.

Sudáfrica:
- Johannesburgo es la urbe más grande del mundo que no está construida cerca de la costa, ni de un río o un lago; porque no se fundó para vivir, sino para el negocio de las minas. A menudo se señala al sistema de segregación racial del apartheid, instaurado en 1948, como raíz de las desigualdades actuales de Sudáfrica; se olvida que desde que navíos portugueses y holandeses atracaron en Ciudad del Cabo y se creó el primer asentamiento en 1652, el país ha sufrido más de trescientos años de injusticias. Aquella primera incursión neerlandesa, que nació sin interés colonial sino como base segura para que los barcos que iban hacia la India pudieran abastecerse de productos frescos como carne, verduras y vegetales, derivó en tres siglos de sometimiento sistemático de las poblaciones locales a manos de los colonizadores.
- La fidelidad y el orgullo con el que cada pueblo sudafricano defiende sus tradiciones —desde los blancos afrikáners hasta los xhosas o zulúes, sin distinción— son valores extraordinarios. Sudáfrica, país que tiene once lenguas oficiales distintas, fue y es un milagro, aunque un milagro imperfecto. [...] Cuando el régimen del apartheid se derrumbó, lo más fácil habría sido que se hubiera desencadenado una guerra civil entre la minoría blanca y la mayoría negra que habría destrozado el Estado. No habría sido extraño. La historia de Sudáfrica está llena de batallas fratricidas entre pueblos: los zulúes combatieron con sothos, tswanas o xhosas; e incluso los afrikáners de origen holandés, granjeros y calvinistas, lucharon a muerte en suelo sudafricano con los blancos británicos en las dos guerras bóers, la primera iniciada en 1880. Aún hoy es posible ver un rencor velado de algunos afrikáners hacia los blancos sudafricanos de raíz inglesa.
- Muchos descendientes de los primeros voortrekkers, granjeros afrikáners que emprendieron el Gran Trek desde el sur de Sudáfrica para instalarse en el centro del país, no olvidan la extrema crueldad de los británicos durante la guerra. Cuando los bóers o granjeros, menores en número pero grandes conocedores del terreno, emprendieron una interminable guerra de guerrillas, el Imperio británico adoptó una política atroz de tierra quemada. Confiscó el ganado, envenenó pozos, quemó cosechas y granjas y encerró a más de cien mil mujeres, niños y ancianos afrikáners —y también a miles de negros— en campos de concentración insalubres y sin apenas comida. Para forzar la rendición de los combatientes, los británicos reducían a la mínima expresión las raciones de comida de las mujeres o niños que descubrían que eran esposas o hijos de guerrilleros. Casi treinta mil afrikáners, la mayoría niños menores de dieciséis años, murieron de hambre y enfermedades.
-Que tiempo después, en el siglo XX, Sudáfrica fuera capaz de instaurar el apartheid, el régimen más vergonzoso del mundo, que establecía derechos según el color de piel y obligaba a ser racista por ley, sólo se explica si se tiene en cuenta la herencia podrida de siglos de crueldad e incomprensión. Durante décadas, se negaron derechos fundamentales a los negros, mestizos e indios, a quienes se consideraba inferiores. La política de segregación del apartheid prohibía a los negros visitar los barrios ricos, ir a buenas escuelas, bañarse en las mismas playas o sentarse en los mismos bancos o restaurantes. Con ese poso de violencia a las espaldas, la aparición de Nelson Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros intelectuales negros que optaron por defender valores como la libertad y la democracia para toda la población —y no sólo luchar por el poder negro— fue una lección para el mundo. La paz sudafricana fue un logro de la humanidad.
-Mandela, de ideología comunista en sus orígenes, aceptó un sistema capitalista que mantuvo la economía en manos de los mismos; pero probablemente en aquel contexto no había otra opción si se quería evitar un choque frontal. Dos décadas después de aquel pacto para que los blancos cedieran el poder a cambio de que las grandes corporaciones conservaran sus negocios, Sudáfrica es un país mejor. Imperfecto, porque quizás no avanza a la velocidad que debería y mantiene unas desigualdades y una pobreza inaceptables; pero indiscutiblemente mejor.
- (sobre las vacas a regalar en una boda) las vacas eran un eufemismo. En el pasado sí se ofrecían vacas como lobola (dote), pero hoy en día simplemente se pacta el precio de cada vaca y se paga en metálico. Según la raza o el color de la vaca, cuesta un precio u otro. Así, se considera un desprecio tratar de rebajar la cantidad de animales propuesta por la familia de la chica, pero no cambiar vacas negras, las más caras —de unos trescientos dólares cada una—, por unas pardas, que van a doscientos. [...] Después de tres horas de negociación, cerramos la lobola. El precio final fueron once vacas; una de ellas sin cola ya que eso le restaba cien dólares (en realidad lo forzamos un poco porque no nos llegaba el dinero ahorrado por Mophethe), un bastón y una oveja.
-pap, una pasta de maíz molido muy popular entre los negros sudafricanos.
-El país es la puerta de entrada al continente africano. Así como en las décadas de 1970 y 1980 Singapur fue la plataforma de acceso a un continente asiático en rápido crecimiento, Sudáfrica es la Singapur del siglo XXI para África.

Angola:
-Luanda, la capital de Angola,
- (sobre unas elecciones de resultados obvios) la victoria sería para José Eduardo Dos Santos, en el sillón de mando desde 1981. El país entero estaba empapelado con la cara del presidente y consignas de su Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA). El MPLA era Angola. Incluso la bandera del país y la del partido compartían forma y color.
-De 1961 a 1975, Angola puso los muertos de una Guerra Fría que se disputaba a miles de kilómetros entre Estados Unidos y la URSS. Pero cuando la Revolución de los Claveles derrocó la dictadura salazarista en Portugal, y se abrió la puerta a la independencia angoleña, las cosas no fueron mejor. Pocos meses después de que los portugueses zarparan hacia Lisboa y con la firma de la paz aún reciente, los bandos angoleños volvieron a las armas. No pararían de matarse hasta el año 2002.
-Después de una guerra fratricida de veintisiete años, el país, rebosante de petróleo, cicatrices y minas antipersona, era una gigantesca mesa de negocios. China lo había visto antes que nadie. Era imposible observar el skyline de Luanda sin tropezarse con grúas y peones chinos trabajando. El gigante asiático había encontrado en la excolonia lusa a su mejor amigo: China importaba más petróleo de Angola, su primer socio económico africano, que de ningún otro país del mundo. Y la ciudad se preparaba para una metamorfosis radical. De fachada, al menos. Se construían a todo tren nuevos hoteles, urbanizaciones de lujo y estadios de fútbol con la última tecnología, pero en su interior algo olía a podrido. El país crecía sobre una desigualdad obscena: el 5 % de la población acaparaba el 60 % de la riqueza, unas cifras que lo colocaban a la cabeza de los Estados más desiguales del mundo, junto con Sudáfrica y Haití. Y era una nación extremadamente cara. Con una zona rural sarampionada de minas antipersona que impedían cualquier tipo de agricultura, unas infraestructuras destrozadas tras tanta guerra y el dinero fresco del petróleo en el bolsillo, el país había optado por importar todo lo que necesitaba. Luanda, la ciudad más cara del mundo —por delante de Tokio—, era una urbe para quien podía pagársela. Es decir, para pocos. Una hamburguesa en un garito costaba treinta y dos dólares americanos y en un colmado de barrio pedían tres por un litro de leche. Millones de personas, sin trabajo ni acceso a la educación, vivían en un país que se había convertido en un trasatlántico inaccesible. Nadaban a la deriva sin poder subir a bordo y nadie les lanzaba un salvavidas.
- (sobre los jóvenes desamparados) dlama, un hachís de baja calidad, y esnifaba cola y gasoil.
-Xose había merodeado por Luanda con cuatro chicos más de su misma edad porque así se sentía más protegido. Dormían en parques o en edificios abandonados, pero tenían que andarse con ojo. A veces, niños más mayores o adultos que también vivían en la calle asaltaban su escondite nocturno. Tenían que correr y rápido, porque, si les pillaban, les daban una paliza y los violaban. —Los viejos violan a los jóvenes —decía Xose María—, los de diecisiete violan a los de trece, los de trece a los de siete, y así.


Camerún:
-No se habla mucho de Camerún, pero creo que va a explotar. Tiene un conflicto con la parte anglosajona que se formó tras la independencia. Ingluco llegaron a proclamar la independencia en la parte suroreste, en el territorio de Ambazonia.
-En lo que hoy es Camerún hay una parte francófona y otra anglófona. El Camerún anglosajón decidió incorporarse al país, pero siempre ha mantenido su estatus, su lengua, su diferencia.
-más de doscientas etnias de Camerún 
-(sobre los pigmeos)—Un elefante se comía nuestros cultivos, así que lo maté y nos lo comimos —dice como quien explica que uno más uno son dos. Señala un claro detrás de su mongulu, la tradicional choza pigmea de ramas y hojas secas con forma de cáscara de huevo, desde donde disparó al animal.
-El futuro de los pigmeos, los pobladores más antiguos de la selva de África central, conocidos por su corta estatura —a veces miden menos de metro y medio—, está en peligro porque se están quedando sin tierras. La transformación de su hogar en zona de conservación es sólo uno de sus problemas. Hay otros. Los pigmeos llevaban miles de años viviendo en la selva del sureste camerunés al margen de la civilización, pero como jamás habían tenido papeles de propiedad —un pigmeo no entiende cómo se puede ser propietario de los árboles o de las piedras—, se les expulsa sin miramientos para crear zonas de cultivo o dejar paso a compañías mineras o madereras. Los códigos de negocio de los tiempos modernos juegan en su contra: la comercialización de la madera es la segunda fuente de ingresos de Camerún después del petróleo.
-Thomas y su familia son baka, el grupo pigmeo más numeroso en Camerún, de entre cincuenta mil y setenta mil miembros, y que más está sufriendo los nuevos tiempos.
-En realidad, todos los niños pigmeos tienen cien papás. Como viven en kandas o comunidades pequeñas de cinco o seis mongulus y unas veinte personas, siempre hay alguien alrededor para ocuparse de los chiquillos.
-A diferencia de otras sociedades africanas o de otros continentes, los hombres pigmeos son unos padrazos. Cuando terminan el día de caza o ya han recolectado fruta o miel suficiente, vuelven al kanda y cantan, bailan y juegan durante horas con los niños. Los malos tratos o el abandono de los hijos son prácticamente inexistentes y el abuso infantil es uno de los crímenes más graves para la ley pigmea. Esa red familiar robusta les ha dotado de una forma positiva y confiada de relacionarse y de un espíritu pacífico, ya que apenas se conocen conflictos entre pigmeos y otras tribus a lo largo de la historia.
-la mayoría de familias bantúes, los grupos étnicos mayoritarios en la región, no quieren que sus hijos compartan aula con pigmeos, considerados semisalvajes o ciudadanos de segunda.
-El problema de los pigmeos son los demás. —Hace poco —dice— juzgaron a un hombre bantú porque había cazado a unos pigmeos para comérselos. Cuando el juez le preguntó por qué lo había hecho, respondió que no tenía la sensación de estar haciendo nada malo, ya que para él había sido como cazar monos. El desprecio no es nuevo ni exclusivamente africano. A principios del siglo XX, Ota Benga, un joven pigmeo batwa del Congo, fue exhibido junto con otros ocho hombres y mujeres de su tribu en 1904 en la Exposición de Saint-Louis en Estados Unidos y, un año más tarde, en un zoológico del Bronx junto a un orangután amaestrado.
-El pueblo pigmeo ha vivido durante siglos bajo un sistema social basado en lazos de confianza e igualdad, así que les cuesta pensar que una persona quiera aprovecharse de otra. Además, están en una posición de debilidad total, porque se encuentran en un contexto extraño para ellos y no tienen habilidades ni herramientas para conseguir otro trabajo.
-El lento declive pigmeo no es una derrota particular, tampoco un fiasco africano; es un fracaso de todos. Porque los pigmeos son uno de los pueblos más extraordinarios de África. La riqueza de sus conocimientos naturales, la solidez de sus tradiciones y de un sistema comunitario basado en la solidaridad les han permitido sobrevivir durante siglos en las selvas más inhóspitas. Pese a la visión primitiva que rezuman los reportajes y fotografías que llegan a Occidente, tienen una cultura desarrollada, que va mucho más allá de las vestimentas con pieles de animales, las chozas de hojas de palmera seca o los pies descalzos.
-Los pigmeos baka del sur de Camerún, na de las tribus más antiguas del mundo, viven una relación intensa con la naturaleza.

República Centroafricana:
-CONFICTO: La espiral de violencia e impunidad de esos días había llevado al país centroafricano al colapso. Meses antes, una coalición de varios grupos armados del norte, los seleka —«alianza» en lengua sango—, había tomado el poder por la fuerza y derrocado al presidente François Bozizé, con la ayuda de mercenarios de Chad y Sudán. No es que antes la vida fuera fácil, pero después de aquello, la excolonia francesa se había convertido en una pesadilla.
-El origen de las tropas populares antibalaka, «antimachete» en lengua local, y que se enfrentaban ahora a los seleka, estaba en grupos de autodefensa formados por campesinos con armas muy precarias —incluso arcos y flechas—, que custodiaban sus campos y pozos de los ganaderos musulmanes que bajaban del norte. [...] Esas peleas, que se reproducían en varias zonas fronterizas entre el clima desértico del norte africano y la frondosidad subsahariana, desde Nigeria hasta Kenia, despertaron una desconfianza indispensable para entender la brutalidad de lo que ocurría ante nuestros ojos.
-CONFLICTO: De la noche a la mañana, Bangui amaneció con una coalición musulmana en el poder a pesar de que el 85 % de los centroafricanos son cristianos. El desastre estaba a punto de empezar. Una vez alcanzado el poder, la alianza de tribus rebeldes del norte dejó de tener un objetivo común y se resquebrajó. No había nadie con autoridad para controlar a las distintas facciones armadas y, tras la victoria, el pago por la ayuda mercenaria fue lo acordado en situaciones así: el pillaje. Un jefe de misión de una ONG, que vivía desde hacía décadas en el país y antes había estado en Chad, me describió el desastre que presenció durante el asalto a la capital: —Para esos rebeldes, Bangui era como llegar a Disneyland. Venían de la nada, de pequeñas aldeas del norte donde en algunos casos no había electricidad y ahora podían robar y quedarse lo que querían. Fue el caos.
-Conecté el lápiz de memoria y en la pantalla aparecieron imágenes del horror. En algunas fotos, el mercenario, apenas un adolescente, posaba junto a prisioneros torturados. En otras retrataba a condenados maniatados que esperaban el tiro de gracia de un fusil que les encañonaba la nuca. Una de las fotos mostraba una práctica despiadada que se creía en desuso: el arbatasher, un antiguo método de tortura que consiste en atar firmemente a la espalda del prisionero los codos y éstos a los tobillos. El condenado sufre un dolor espantoso mientras adopta una posición similar a la de un feto al revés. Si se le mantiene de esa forma el tiempo suficiente, la mayoría pierde para siempre la movilidad en los brazos. Aquel mercenario chadiano se había divertido sacando fotos de miradas de terror que pedían clemencia. Pero lo que más me inquietó fueron las otras fotos. Había imágenes de su novia chadiana, a la que enviaba mensajes de amor, de niños pequeños que sonreían a la cámara y de un póster del Fútbol Club Barcelona en la pared de un bar. Había también una serie de fotos tomadas en la boda de un amigo. A la novia le habían colocado billetes en una diadema que le tapaban media cara y el mercenario chadiano se reía burlón de ella, que simulaba cara de fastidio aunque dejaba escapar una sonrisilla. Quizás es su hermana, pensé. Era noche cerrada y los grillos empezaron su concierto nocturno. Seguí pasando las fotos hasta que una llamó mi atención. En ella, aquel mercenario, vestido de uniforme de camuflaje y con su kalashnikov en brazos, posaba en medio de un montón de flores violeta. No había nada más; sólo él y las flores. Miré la imagen una y otra vez y traté de reconstruir aquella situación. Una tarde, en medio de aquella guerra, aquel chico había visto un montón de violetas y le habían parecido bonitas. Quizás le habían recordado a su infancia, cuando su madre regaba unas flores frente a su casa, o quizás había pensado que a su novia le gustaría verlas. Y entonces ese chaval, que no hacía más que ver muertos y disparar, matar y morir, le había pedido a un amigo, otro asesino como él, que le hiciera una foto entre las flores. Click. Lo más inquietante de la guerra, de cualquier guerra, es que no hay nadie absolutamente malvado.
-Aquellas casas arrasadas en la carretera, en realidad habían empezado a quemarse en las últimas dos décadas del siglo XIX. En aquella época, Bélgica, Alemania y Francia competían por un pedazo de África ecuatorial. Ganó Francia. El imperio galo creó el Congo francés, que luego se rebautizaría como África Francesa Ecuatorial, con capital en Brazzaville, y que comprendía un territorio extenso, desde Chad hasta Gabón y la República del Congo. La región conocida entonces como Ubangi-Shari se renombraría como República Centroafricana. Se trataba de un territorio inhóspito y alejado del mar; y, por tanto, culpable de pecado: era caro. Para evitar pagar por el desarrollo de esas posesiones de África central, el Gobierno francés arrendó grandes extensiones de tierra a compañías privadas europeas que, a cambio de pagar un alquiler anual a París, explotaban la tierra y sus recursos. También a la población. Y ante eso, Francia cerró los ojos. Los capataces de las empresas pronto aprendieron a someter a las poblaciones locales, a quienes obligaban con métodos brutales a recolectar caucho silvestre, cultivar sus plantaciones u obtener pieles de animales salvajes o marfil. Si la esclavitud diezmó África, aquellas concesiones a empresas extranjeras que brutalizaron a la población local condenaron su futuro. Lógicamente, los esclavos de aquellas empresas europeas no podían cultivar sus campos, lo que derivó en una escasez de alimentos y hambruna para el resto de la población. Al ser obligados a desplazarse a otras regiones del territorio, se generaron nuevas cepas de malaria y otras enfermedades que acabaron con miles de vidas. Hoy la República Centroafricana sigue siendo uno de los países donde la malaria mata a más gente cada año.
-CONFL: Aquél era un país pobre sin cimientos de Gobierno: el poder en la República Centroafricana había servido desde su independencia de Francia en 1960 para que el presidente premiara a los suyos. André Kolingba, que reinó en la década de 1980, recompensó de forma descarada a los yakoma, su grupo étnico. Les dio los mejores puestos de funcionarios e hizo las mayores inversiones en su región natal. Su sucesor, Ange-Félix Patassé, al mando de 1993 a 2003, despidió a los yakoma de los trabajos mejor pagados y colocó a sus seguidores del noroeste, la mayoría sara-kaba. Cuando Bozizé depuso a su rival, tardó un parpadeo en dar tratamiento preferencial a los gbaya. Los tres convirtieron la política y el poder en una cuestión identitaria y establecieron un sistema corrupto de premios y privilegios basado en la etnicidad. Mientras, el país se consumía en la pobreza, sin una red de colegios u hospitales y con varios puntos del país en el olvido. El robo gubernamental era una máxima, pero jamás la religión fue un factor diferencial para llevarlo a cabo. De hecho, esos tres presidentes eran cristianos.
-CONFL: Para Bozizé, un ejército fuerte significaba que sus días en el poder estaban contados, así que convirtió a las fuerzas armadas en un grupo de marionetas mal pagadas y sin recursos. A cambio, creó una guardia personal bien equipada, formada por hombres de confianza y soldados sudafricanos, para su protección. Pero la táctica para curarse de la rebelión interna le salió rana: cuando en marzo de 2013 bajaron miles de rebeldes desde Chad hacia la capital, no encontraron oposición en un ejército famélico y débil que huyó en desbandada.
-CONFL: Y cuando reina el rencor, no hay estrategia militar más efectiva que dividir entre nosotros y ellos. Entre musulmanes y cristianos. Aunque ambas comunidades religiosas habían vivido en paz desde hacía décadas, la desconfianza mutua pudría lentamente las entrañas del país. Tras el golpe, los rebeldes seleka se dispersaron en grupos armados incontrolados, y como en su mayoría hablaban árabe, se acercaron a la comunidad musulmana, con la que podían comunicarse ya que el resto de la población hablaba sango o francés.
-CONFL: Primero, los seleka cometieron las peores atrocidades. Los asesinatos, torturas y violaciones se convirtieron en rutina. Y cuando las tropas populares de los antibalaka, mayoritariamente cristianos y animistas, armaron el contraataque, las matanzas y mutilaciones cambiaron de bando. Familias musulmanas que habían vivido durante generaciones en el país pasaron a ser perseguidas como si fueran animales. La fe no era la motivación, era la línea donde dividir entre amigos y enemigos. Y el odio calaba: ni una sola persona de las decenas con las que hablamos aquellos días admitió que la otra comunidad estaba sufriendo también. Ellos. Nosotros.
-—Los seleka son extranjeros, vienen de Chad o Sudán. Sus rasgos son árabes, no tienen nada que ver con los centroafricanos. Yo soy musulmán y soy de aquí, ellos no.

Botsuana:
-Gaborone, la capital de Botsuana,
-el Gobierno del país menos corrupto de África
-En Botsuana, así como en Sudáfrica u otros países africanos, una mujer con unas caderas anchas y rellenas era considerada muy bella, por lo que adelgazarse era una condena a la soltería. Las organizaciones contra el sida se lamentaban porque muchas mujeres dejaban el tratamiento para no ser estigmatizadas. Una extrema delgadez era sinónimo de fealdad y contagio a la vez.
-Si se mira más allá del prejuicio occidental de considerarlos pueblos primitivos, se descubren culturas de una sofisticación social y ética admirables. En Botsuana, los bosquimanos o san del desierto del Kalahari se reúnen cada noche para explicarse cuentos tradicionales de una complejidad impresionante. No son fábulas para niños. Son historias que llevan veinte mil años macerándose al calor de las fogatas. [...] Mi preferida es la historia del lince y el corazón del alba, una historia de amor entre el animal y las estrellas que es en realidad una metáfora maravillosa, llena de símbolos y recursos literarios, sobre cómo el tiempo va borrando de la memoria a los seres más queridos. Es la forma de los san de explicar a sus hijos y familiares qué es el alzhéimer o la demencia senil.
-No eran historias fáciles, cuentos de niños, sino historias de una gran complejidad literaria. Recuerdo una que explicaba cómo un león cazaba una gacela. La gacela llora antes de morir y el león ve reflejada la luna en esas lágrimas. Se enamora de la luna. Y se pasa toda la vida intentando alcanzar la luna para que lo perdone, algo que evidentemente no consigue nunca.
-los san, el pueblo más antiguo de África, que habita el desierto del Kalahari desde hace más de veinte mil años. El declive de este pueblo milenario ha sido imparable desde que en el siglo XVII colonos holandeses y británicos atracaran en el sur de Sudáfrica -en el lugar que hoy es Ciudad del Cabo- y declararan la guerra a los "hombres del bosque" o bosquimanos Hoy el Kalahari es el último refugio donde los san pueden mantener sus costumbres y su forma de vida tradicional. Pero probablemente no será así por mucho tiempo.
-El Gobierno de Botsuana alega que el modo de vida san, basado en la caza y la recolección pero cada vez más sedentario, es incompatible con la reserva natural del Kalahari. Organizaciones bosquimanas ven, en cambio, motivos más oscuros: acusan al Gobierno de querer echarles para vender los derechos de explotación del subsuelo, cuajado de diamantes, a compañías mineras.
-El pueblo san es igualitario entre hombres y mujeres, ningún sexo está por encima del otro. Nadie lo está. No está bien visto que haya un líder, un representante, que destaque por encima de los demás y todo se debate y consensúa. Se escucha más a los ancianos porque atesoran experiencia, pero el consenso es innegociable.
-Apenas quedan unos cien mil bosquimanos repartidos entre Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Angola.
-El alto desempleo ha multiplicado los casos de alcoholismo y el porcentaje de infectados de VIH es del 55%, ás del doble que en Suazilandia, el país con más población con el virus del mundo.
-Botsuana, uno de los países africanos con mejores índices de Gobierno y desarrollo económico de las últimas décadas, sufrió en el pasado el desprecio de los colonizadores blancos, que consideraban inferiores a los pueblos locales. Ahora los tsuana, el mayor grupo étnico del país, hacen lo mismo con los san.

Togo:
-En 1963, cuando aún no se habían cumplido tres años desde que Togo lograra la independencia de Francia, la inestabilidad descendió por esa misma carretera. Un grupo de veteranos soldados del ejército colonial, la mayoría procedente de las regiones pobres del norte, enfiló hacia la capital con ganas de sangre. La noche del 12 de enero, aquellos militares asaltaron la vivienda del presidente Sylvanus Olympio, a quien acusaban de autoritario y de no dejarles entrar en el ejército. A la mañana siguiente, el cuerpo sin vida de Olympio apareció frente a la embajada de Estados Unidos en Lomé. Fue el primer golpe de Estado en una de las antiguas colonias que habían logrado la independencia en las décadas de 1950 y 1960, y Olympio, el primer presidente de la historia moderna del África subsahariana en ser asesinado.
-(Sobre un chico de nueve años y su hermana de seis) La naturalidad con la que Emmanuel había planteado vender a su hermana por unas horas significaba demasiadas cosas. [...] Me tumbé en la cama y, por primera vez en África, me puse a llorar como un niño.

Somalia:
-—Somalia, encarada al golfo de Adén, es una atalaya perfecta para acceder a Arabia—,
-En Somalia, donde prácticamente toda la población es de la misma etnia, con costumbres, lenguas, religión y tradiciones comunes, la identidad la generan los clanes. Un somalí puede emigrar al fin del mundo, cambiar de nombre, de dios o incluso de sexo, pero jamás podrá cambiar de clan.
-Los somalíes tienen el gen comerciante y un carácter emprendedor que les empuja a avanzar pese a las adversidades. En varios países de África oriental y meridional era habitual que las tiendas de comestibles, incluso en los peores barrios de chabolas, fueran propiedad de somalíes refugiados que habían iniciado una nueva vida. El somalí, como cualquier nación que mira hacia el mar, es un pueblo de comercio y paz, marinero y valiente, de esos que, a poco que el mar no anuncia marejada, salen a navegar. En el siglo XIV, el explorador tangerino Ibn Battuta ya dejó constancia del nervio mercantil de la capital somalí. «Mogadiscio, ciudad extremadamente grande; la gente allí tiene gran cantidad de camellos, que degüellan por cientos todos los días; tienen también muchas ovejas y son poderosos comerciantes», escribió.
-los tiempos en que Mogadiscio fue la joya del Cuerno de África. Tiempos en los que era posible tomarse los mejores capuchinos de todo el continente mirando al océano Índico.
-DRAMA: Dadaab era la consecuencia final de un juego de despachos entre Washington y Moscú que había favorecido la aparición de un no-Estado cimentado en la violencia y la represión.
-DRAMA: En el asentamiento de Dadaab, la vida se desarrollaba junto a las fuentes. Había dieciocho en todo el campamento. Dieciocho puntos de agua para una población de más de cuatrocientas mil personas.
-El caos que se instaló en Somalia en 1991 fue desintegrando poco a poco cualquier atisbo de esperanza. Por aquel entonces, una misión de Naciones Unidas, con soldados de Estados Unidos, Italia y Pakistán, trataba de estabilizar la situación. Pero el anhelo de que la excolonia italiana detuviera el descenso al infierno se esfumó el 3 de octubre de 1993. Aquel día, conocido como el «día de los Rangers» o «la batalla de Mogadiscio», el futuro de Somalia cambió. Eran exactamente las tres y media de la tarde cuando una hilera de diecisiete helicópteros y un convoy terrestre cargados de unidades de élite norteamericanas Rangers y Delta Force salieron de una base militar de la capital Mogadiscio con el objetivo de capturar a Mohammed Farah Aidid, uno de los señores de la guerra más poderosos. Apenas dos años después de la caída del dictador Barré, el país era Mad Max. La hambruna ahogaba con una intensidad jamás vista a un Estado sin infraestructuras, ni Gobierno central ni ley ni orden. Sí había armas, y muchas; y guerreros que sabían usarlas. Los militares que formaron parte de la misión estadounidense del 3 de octubre lo comprobaron en su propia carne. Lo que empezó como una misión fugaz de captura que debía durar apenas noventa minutos acabó en un trágico tiroteo de diecisiete horas, dos helicópteros yanquis derribados y soldados estadounidenses atrapados y luchando por sus vidas en las callejuelas del barrio más peligroso de la ciudad. El combate se convirtió entonces en el más sangriento sufrido por el ejército de Estados Unidos desde la guerra de Vietnam con dieciocho soldados muertos y ochenta y cuatro heridos. En la batalla murieron entre trescientos cincuenta y mil rebeldes y civiles somalíes. La visión del cadáver del sargento Cleveland arrastrado por una turba por las calles de Mogadiscio provocó tanta conmoción y rechazo en Estados Unidos que Washington retiró su participación en la misión conjunta con Naciones Unidas. El legado de aquella derrota tuvo consecuencias tenebrosas, porque la política exterior estadounidense tardó en cerrar la cicatriz. El temor a caer en otra ratonera que desatara de nuevo la ira de la opinión pública norteamericana hizo que Estados Unidos se negara a enviar, un año después, a sus soldados a Ruanda. Y mientras europeos y estadounidenses se miraban dubitativos y esperaban a que el otro diera el primer paso, la población ruandesa sufrió el peor genocidio de África en el siglo XX sin que nadie hiciera nada.
-CONFLICTO: Somalia se convirtió durante dos décadas en un Estado fallido. En el aeropuerto, oficialmente cerrado, cada semana aterrizaban aviones sin bandera con las barrigas repletas de armas. El Cuerno de África era el rincón desde el que morder los talones al enemigo. Eritrea, que mantenía una guerra fratricida con Etiopía, enviaba armas a Mogadiscio para que los somalíes las clavaran como un puñal a su vecino etíope. La hipocresía y los intereses geopolíticos atropellaron cualquier atisbo de estabilidad. Cuando en 2006 la Unión de Tribunales Islámicos trajo un cierto orden —y el primer período de paz en años—, Estados Unidos apoyó a las tropas etíopes para que expulsaran del poder a unos tipos a los que acusaba de coquetear con el fundamentalismo y Al Qaeda. El país quedó de nuevo a la deriva. La pobreza, el analfabetismo y la desesperanza no tardaron en generar monstruos: la piratería, como respuesta al expolio de sus aguas por pesqueros de todo el mundo primero y como mafia descarada después, se multiplicó. También apareció el terror. El grupo fundamentalista Al Shabab, nacido de la línea dura de los Tribunales Islámicos, se hizo con el control de la mayor parte del territorio e impuso una versión radical de la ley islámica. Llamó a la «guerra santa».
-En aquellos días, los únicos extranjeros que aterrizaban en Mogadiscio eran soldados de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom, por sus siglas en inglés), trabajadores humanitarios o periodistas. —El permiso de prensa son doscientos dólares por persona. Negociables. Como todo aquellos días en Somalia.
-dentro del cuartel los coches debían circular de noche con las luces apagadas. Una soldado ugandesa me explicó por qué: —Con los faros encendidos es fácil localizarte desde lejos, te lanzan un mortero y ¡bumm!
-(de un dibujo de un chico en una pared con agujeros de bala) Justo debajo del dorsal del defensa culé, aquel muchacho había esbozado una ametralladora. Había dibujado la mira, repasado el gatillo y reproducido un cargador lleno de balas. Luego, como no dejaba de ser un niño y el fútbol le debía de apasionar de verdad, al lado del cañón del kalashnikov había escrito su amor a unos colores: «Barcelona». [...] había dibujado a una niña llorando con una bala a un centímetro de la cabeza. En la pared de enfrente, había trazado dos coches con metralletas de las que salían ráfagas de balas que parecían gotas gordas de lluvia. En una esquina de la pared, había dibujado un brazo sin cuerpo que sangraba a chorros.
-Tres meses después estaba en un café de Johannesburgo en Sudáfrica cuando recibí un sms: «Dos cooperantes MSF secuestradas en Dadaab. Las llevan a Somalia. Una creo que es Blanca». Unos hombres armados habían asaltado el Tres meses después estaba en un café de Johannesburgo en Sudáfrica cuando recibí un sms: «Dos cooperantes MSF secuestradas en Dadaab. Las llevan a Somalia. Una creo que es Blanca». Unos hombres armados habían asaltado el todoterreno de la ONG con el que las dos cooperantes se desplazaban por Dadaab, habían disparado en el cuello al conductor, que se salvó de milagro, y se llevaron a las dos chicas. Fueron liberadas en julio de 2013, después de veintiún meses secuestradas, el cautiverio más largo sufrido jamás por unos cooperantes españoles.
-Hay dilemas en casos como el de Somalia. Unicef tenía allí una misión contra la desnutrición y la mutilación femenina. Pero para poder trabajar tenían que pagar a señores de la guerra, a los chicos armados que poblablan las carreteras. De alguna forma, bajo el paraguas de una buena causa estaban cebando uno de los focos de inestabilidad, e incluso financiando la compra de armas. Médicos Sin Fronteras decidió dejdar de trabajar en Somalia por eso. [...] "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones".

Etiopía:
-Etiopía, un país de más de cien millones de personas en el que las manifestacioens de los amharas y de los oromos contra el gobierno son tremendas. Hubo una represión terrible, pero al final hubo un cambio: han colocado a un nuevo primer ministro, Abiy Ahmed Alí, que por primera vez es oromo. La minoría tigray, que supone el 6% de la población, tiene el control político y económico y ha puesto a este político que no solo es oromo, sino que habla seis de las lenguas del país.
-Etiopía funciona, crece económicamente muchísimo, pero es un país que no respeta la disidencia. La minoría gobernante tigray no machaca a las demás comunidades hasta el punto de no dejarlas vivir, pero las mantiene a raya.
-Mira qué vecinos tiene: Eritrea, Somalia, Sudán, Sudán del sur... Está en medio de un polvorín.
-Etiopía es un país con un contexto muy peculiar. Tiene que ser difícil gestionar un país tan grande, tan rico... y que tiene una cultura milenaria. Los etíopes están muy orgullosos de no haber sido colonizados nunca, de tener su propio idioma, su propio calendario, y de esa convivencia inusualmente brillante, porque hay cristianos coptos, ortodoxsos, musulmanes, animistas en el sur. Hay muchas imperfecciones en la dictablanda de Etiopía, pero creo que el país, adadas las circunstancias, es una buena noticia.

Nigeria:
-La ciudad de Lagos era el espejo de un país exagerado: aunque se acababa de convertir en la primera economía del continente, por delante de Sudáfrica, más de cien de sus ciento setenta millones de habitantes vivían en la pobreza. Nigeria era el país de los extremos, un Estado sin término medio.
-DRAMA: el corazón del delta del Níger. La zona era un paraíso terrenal que había sido condenado. La lenta sentencia a muerte se había producido en 1956, año en el que se empezó a exportar petróleo de la región. Desde entonces, en lugar de ser una fuente de riqueza y desarrollo, el descubrimiento de una de las mayores reservas de «oro negro» del mundo había sido una desgracia para los habitantes y el medio ambiente del delta: en medio siglo se habían vertido en la naturaleza por corrosión, mantenimiento deficiente de las instalaciones, robo o sabotaje hasta trece millones de barriles de petróleo. Es decir, alrededor de un millón setecientas mil toneladas de crudo; el equivalente a sufrir veinticinco veces el desastre del Prestige, que en el año 2002 llenó de chapapote las costas de Galicia. La tragedia gallega fue una catástrofe aunque se limpiara días después. En aquel punto olvidado del oeste de Nigeria, un magma asesino de crudo y barro flotaba a la deriva y se acumulaba en la orilla. Donde antes había manglares, vegetación y vida, ahora sólo había desolación tintada de negro. Miles de personas habían perdido su modo de subsistencia y, pese a habitar una de las tierras más ricas del mundo, la pobreza vaciaba las barrigas de sus habitantes y les robaba la salud. A finales de 2013, la esperanza de vida en el delta era de cuarenta y un años —once menos que en el resto de Nigeria—, cuando medio siglo atrás era de casi setenta.
-Decenas de tribus de diferentes procedencias se habían instalado en aquel vasto territorio, el mayor delta del mundo, y habían convivido a través de reinados y eras. La variedad era una característica del delta: habitaban aquellas tierras cuarenta grupos étnicos diferentes y se hablaban más de doscientos cincuenta dialectos. El lugar era un paraíso. Por eso cuando llegamos a Bodo fue como si hubieran derramado un tarro de tinta china sobre un cuadro de Van Gogh. —Todo quedó devastado entre los años 2008 y 2009. Una fuga vertió cuatro mil barriles de petróleo cada día durante dos meses y medio. Avisamos del problema a la compañía Shell pero no aparecieron hasta setenta y dos días después. Para cuando llegaron, los bienes de esta comunidad, las mareas y la costa, estaban completamente destruidos. En el año 1994, el pequeño reino Ogoni, uno de los más afectados por los vertidos, se levantó contra Shell y otras compañías para protestar por los daños ambientales y evitar que se siguieran explotando los pozos de la zona. La dictadura del general Sani Abacha llevó a cabo una brutal represión y miles de ogoni fueron encarcelados y expulsados de sus tierras. El Gobierno no estaba dispuesto a arriesgar ni un segundo el lucrativo negocio del petróleo y quiso dar un zarpazo ejemplarizante en el corazón de aquella lucha: en 1995, el líder del movimiento de protesta, el escritor y ecologista Ken Saro Wiwa, fue juzgado por asesinato junto a otros ocho
jefes ogoni, con unos cargos tan ridículos como fabricados. La sentencia no tuvo piedad: todos fueron ejecutados en la horca. Shell, que aún extrae un millón de barriles de petróleo diarios del delta del Níger —el 39 % de la producción de Nigeria—, mantiene que la mayoría de los vertidos no son cosa suya y señala al sabotaje, el robo de crudo o el refinado ilegal como causantes de los derrames. Es cierto que hay bandas mafiosas que comercian con el «oro negro» sustraído, pero Shell se agarraba a ello para librarse de toda culpa. Encargó un informe en la zona de delta y concluyó que, del año 2008 al 2012, las actividades delictivas «supusieron alrededor del 76 % del petróleo que se escapó [sic] de las instalaciones de Shell». Mil millones pueden parecer dinero, pero el coste es una migaja si se compara con los beneficios: en cinco décadas, el petróleo de la región ha generado seiscientos mil millones de dólares para el Gobierno y para compañías petroleras extranjeras como las estadounidenses Chevron Texaco o Exxon Mobile, la italiana Agip, la holandesa Shell o la francesa Total.
-Aunque del delta del Níger se extrae casi tanto petróleo al día como de Kuwait, más de dos tercios de sus habitantes son pobres y están amenazados porque cada vez es más difícil conseguir alimentos.
-En el 60 % de los lugares analizados, la contaminación excedía los límites de seguridad para la vida humana. En algunos pozos se hallaron sustancias cancerígenas como el benceno a un nivel novecientas veces superior al límite de seguridad. Si se ponían mil millones encima de la mesa, se podían limpiar las zonas contaminadas en veinticinco o treinta años.
-[Sobre Boko Haram y como consigue adeptos] Cuando hablas allí (en la zona norte de Nigeria y  sur del Níger) con la gente, te hablan de Boko Haram como su hermano, su tío... E incluso algunos tipos que están hablando tan tranquilamente contigo te confiesan que piensan en unirse a ellos. Hubo un cambio clave. Cuando el grupo ofreció 400 dólares, una moto y una esposa gratis, creció exponencialmente el reclutamiento de jóvenes.Significó estatus y dignidad para mucha gente. La esposa, en estos lugares, es la única manera de ser considerado un adulto. Normalmente tienen que pagar una dote. Como allí no pueden hacerlo, porque estamos hablando de zonas con un desempleo brutal e ignoradas desde hace décadas por el Gobierno centrla, una esposa sin pagar la dote... De ahí vienen los secuestros masivos de Boko Haram, entre ellos el de las niñas de Chibok.
-Es paradójico que un país como Nigeria, que no es un ejemplo de democracia, que tiene el Ejército más potente de la zona, al final sea el encargado de imponer la paz en otros países de la zona.
-Biafra, esado que se separó momentáneamente de Nigeria a finales de la década de 1960.
-Nigeria tiene una gran vitalidad. Es un polo económico. Nollywood es una de las gradnes industrias de cine del mundo: es la segunda en producción de títulos, por detrás de Bollywood y por delante de Hollywood. Es verdad que se debe sacudir ese aura de cine hortera.
-Es un país lleno de petróleo donde hay aviones que no salen el día que tienen que salir porque no hay gasolina.
-Estábamos en Makoko, un barrio construido en el año 1860 por pescadores inmigrantes, la mayoría de la vecina Benín, que se había convertido en un símbolo de las enormes desigualdades del país. Makoko estaba situado en una zona poco profunda delante de isla Victoria, la zona más exclusiva de Lagos, y los terrenos donde se levantaba el barrio valían una fortuna. El Gobierno nigeriano lo sabía: había emitido una orden de expulsión de sus ciento cincuenta mil habitantes. Sus planes para la ciudad iban en otra dirección. Desde hacía seis años, trabajaba en la construcción de un complejo de lujo al sur de isla Victoria y a poca distancia de Makoko. El proyecto mencionaba apartamentos, rascacielos para empresas punteras y un puerto marítimo con capacidad para doscientos cincuenta yates. Junto a las exclusivas viviendas, los impulsores habían diseñado un bulevar central, lleno de tiendas de grandes marcas, que iba a convertir la zona en la versión nigeriana de la Quinta Avenida de Nueva York o los Campos Elíseos de París. Justo al otro lado del lago, en la isla Victoria, la firma de automóviles Porsche había abierto un concesionario oficial de la marca. Sólo había otro en todo el continente africano, en Johannesburgo. La marca de coches de lujo había anunciado que esperaba vender en su sucursal nigeriana trescientos deportivos al año de entre noventa y cuatro mil y ciento treinta y siete mil euros cada uno. Las desigualdades se estaban convirtiendo en una lacra que se expandía sin freno en economías en crecimiento como Angola, Kenia, Mozambique o Nigeria. Aquello me hizo recordar una escena que había visto en Johannesburgo. Cada noche, media docena de chicos sin hogar se refugiaban del frío y la lluvia en la entrada de un concesionario de vehículos de superlujo. Al pasar por delante, se veían las siluetas de aquellos chicos envueltos en sacos sucios de dormir mientras, detrás del cristal, brillaban expuestos cuatro coches descapotables. Ser testigo de tremendas desigualdades sociales era prácticamente inevitable en Nigeria. Pero a veces era como recibir un puñetazo en el estómago.

Níger:
-Níger, uno de los países más golpeados por la sequía y el hambre en la última década, es un país de niños. La media de edad de sus habitantes es de quince años, la más baja del planeta, y las mujeres nigerinas tienen más hijos que nadie: casi ocho cada una.

Sudán del Sur:
-Tres años después de proclamar su independencia del norte, el país estuviera de nuevo en guerra.
-El Estado de Sudán del Sur estaba a punto de nacer como la tercera mayor reserva de petróleo de África, después de Nigeria y Angola.
-Con la aparición de un nuevo Estado se rompía por primera vez el dibujo de África que hicieron las potencias occidentales en la Conferencia de Berlín de 1885, una infame reunión en la que los países europeos se repartieron el continente y dibujaron fronteras con regla y cartabón. Hasta entonces, nunca una parte de la población había podido decidir su escisión, así que la euforia en Sudán del Sur era la propia de los pioneros. Casi veinte años antes, en 1993, Eritrea había votado en referéndum a favor de separarse de Etiopía, pero lo hizo para volver a las fronteras de cuando había sido colonia italiana, así que esta ocasión era diferente: la independencia sursudanesa suponía que, por primera vez, una región se convertía en un nuevo país.
-Cuando había un enemigo común —el norte—, se habían puesto de acuerdo en apuntar hacia la misma dirección, pero, una vez libres, nadie había creído de verdad en un Gobierno multiétnico y representativo. Como los rencores de la guerra civil se cerraron en falso, cuando el Gobierno estalló todos tenían las armas cargadas. La guerra de Sudán habían sido en realidad muchas guerras. Además de conflicto con el norte, en el sur se producían batallas entre diferentes tribus por el control de territorios, pozos o por ajustes de cuentas tras el secuestro de mujeres o el robo de ganado.
-Aseguraba que Jartum parecía una ciudad europea, con rascacielos y buenas carreteras, y en el sur no había nada. Por eso pasó dos décadas viviendo como un soldado en el bosque, para que no les ningunearan más. Era un sentimiento extendido. Durante décadas, Sudán relegó al olvido al sur, donde no invirtió ni en infraestructuras ni en educación. —Son diferentes —señalaba Manyang—; en el norte son musulmanes, el alcohol está prohibido y las chicas no pueden ir con tirantes; allí piensan que ellos son superiores a nosotros, siempre lo han pensado.
-Las diferencias de Sudán antes de partirse en dos eran visibles incluso desde el espacio. Si se trazaba una línea imaginaria en el centro del país, al norte se extendía un manto de desierto y arena, únicamente roto por el corredor fértil del Nilo, mientras que el sur estaba cubierto de franjas verdes de pastizales, pantanos y bosques tropicales. Además, mientras el norte estaba dominado por una clara mayoría de musulmanes que hablaban árabe, en el sur había más de doscientos grupos étnicos, con lenguas, tradiciones y creencias distintas. Luego estaba la desigualdad: si en el norte había ciudades y edificios relativamente modernos, en el sur el 80% de la población no tenía acceso a un cuarto de baño.
-Las raíces del abuso y la desigualdad que degeneraron en dos guerras civiles de casi cuatro décadas desde 1955, separadas por un alto el fuego de once años, son complejas y profundas. Muchos medios redujeron el conflicto a un desencuentro étnico-religioso entre el norte y el sur —árabes musulmanes del norte contra africanos cristianos del sur— que olvidaba otros conflictos internos y, sobre todo, varios siglos de opresión. Hay una palabra indispensable para comprender por qué Sudán se convirtió, después de Angola, en la segunda guerra más larga de África del siglo XX: esclavitud. Los historiadores trazan hasta miles de años atrás, en tiempos del Antiguo Egipto, el origen de la red de venta de esclavos que hirió el alma de la nación que nacería siglos después. Tanto en Alejandría como en El Cairo, el canje de bienes que llegaban de Persia y Arabia por hombres negros del sur fue de tal magnitud que en el árabe coloquial del valle del Nilo las palabras «sudanés» y «esclavo» se utilizaban como sinónimos. Fue la semilla de un desequilibrio que sería regado y abonado durante
años. Porque fue bajo la dominación turcoegipcia en el siglo XIX —el régimen Turkiyya— cuando cristalizó la división norte-sur, con políticas que empobrecieron el sur respecto del norte y que generalizaron la esclavitud: cualquier familia media de origen árabe en Sudán tenía esclavos negros del sur. La historia iba poco a poco hundiendo al país en el fango del conflicto y la aparición del Estadoyihad Mahdiyya, que derrocó la Turkiyya, ahondó en esa desigualdad y acentuó las diferencias religiosas: los musulmanes ocuparon los mejores puestos y la sociedad se dividió entre seguidores de Alá, con más derechos, y el resto. Los británicos se encontraron con ese sistema social injusto pero no hicieron nada por cambiarlo. El sur no tenía políticos ni trabajadores cualificados, su red de escuelas y carreteras estaba a años luz de las del norte y sus habitantes estaban
considerados ciudadanos de segunda, pero a Reino Unido le pareció bien. O por lo menos tenía otros miedos. Ante el temor de que Egipto soñara con rememorar tiempos pasados y extender su imperio hacia el sur, los británicos aprobaron a toda prisa la independencia de Sudán como un único país en 1956, sin que se hubieran corregido las desigualdades norte-sur. El país era ya una bomba de relojería a punto de estallar. Más aún cuando el Gobierno de Jartum, ya libre, continuó la relación de explotación con el sur, centralizó el poder en la capital, islamizó las instituciones y desdeñó la diversidad de la población negra. Contra eso había luchado Manyang toda su vida, aunque pronto se dio cuenta de que no todo iba a ser tan sencillo. Además de la guerra contra el norte, Manyang tuvo que luchar también en subguerras en el sur, de carácter tribal o incluso contra guerrillas de
ladrones que robaban vacas a golpe de kalashnikov.
-Pocas veces vi tanta ilusión como en aquel año de 2011. La alegría casi se podía tocar. Primero, en el
referéndum celebrado en enero, con miles de personas haciendo cola para decidir si querían separarse del norte o permanecer como una sola nación. Ganó el sí a la separación con el 98 % de los votos.
-Hay miles de ejemplos similares. El pueblo nuer, en Sudán del Sur, una tribu ganadera y de costumbres nómadas, da una importancia primordial a la astronomía en su cultura y tienen sus propias denominaciones para las constelaciones. Al planeta Venus, que en español se llama también lucero del alba, la denominan Lipai chiing, que se traduce como «la mujer que espera a que la luna surja».
-Dinkas y nueres, pero también los shillukes y más de 200 etnias. La pretensión occidental de tener un interlocutor generó los primeros problemas, porque el otro se siente poco representado. Salva Kiir, dinka, fue el presidente del nuevo país, con un vicepresidente nuer, Riek Machar. Cuando hay una desavenencia política, lo cual ocurre en todos los Gobiernos, quien tiene una cultura de guerra piensa que el otro es una amenaza. Cuando el vicepresidente sale del Gobierno, el país se convierte en una especie de dinkalandia: los dinkas intentan amasar todo lo que pueden para los suyos. Después los nueres, que se sienten ninguneados, y los shillukes y otros grupos toman las armas. Empieza una espiral de violencia descomunal.[...] Esto va a durar mucho. Tengo muy pocas esperanzas con Sudán del Sur.
-El conflicto había estallado oficialmente por la rivalidad de Kiir, de etnia dinka, y su vicepresidente Riek Machar, líder nuer. Según el principal mandatario, un tipo alto y corpulento que vestía siempre un sombrero negro de cowboy, se había hartado de las críticas y ansias de poder de su rival y lo había echado del Gobierno. Fue la reacción torpe y visceral de un militar, no de un político. Para alguien que se había pasado media vida en el bosque, luchando en una guerra de guerrillas contra el norte, la crítica es sinónimo de insubordinación o incluso de amenaza, así que extirpó al subversivo sin miramientos. Pero aquel despido era una declaración de guerra. Meses después de que Kiir echara a Machar, una pelea entre las diferentes facciones de la guardia presidencial fieles a uno u otro derivó en una escalada de violencia descarnada. Kiir lo llamó intento de golpe de Estado y Machar acusó a su exjefe de mentir y haberse convertido en un dictador y un corrupto.
-[DIFICULTAD DEL CONFLICTO: muchos países interesados] Además de los intereses internos, Sudán del Sur estaba en el centro del huracán. No sólo era que el dinero con
olor a petróleo atraía negocios oscuros —aunque China mediaba en las negociaciones de paz, vendió treinta y ocho millones de dólares en armas al Gobierno sursudanés en julio de ese mismo año—, es que decenas de naciones buscaban cómo sacar provecho de la situación. El 75 % de las reservas de petróleo del antiguo Sudán se habían quedado en el sur, así que Kenia, Uganda y Ruanda querían un Gobierno estable y amigo porque ansiaban la construcción de un oleoducto que transportara el «oro negro» sursudanés hasta el puerto keniano de Lamu. Por su parte, Etiopía y Yibuti preferían que esas tuberías recorrieran sus venas. Uganda, enemiga de Sudán (del norte) y preocupada por sus propias milicias rebeldes escondidas en Sudán del Sur, tenía incluso tropas pegando tiros en suelo vecino —evitando que cayera Juba y cundiera el caos— con el beneplácito de Estados Unidos. Washington veía con buenos ojos una alternativa petrolera pero sobre todo no quería ni oír hablar de un nuevo avispero descontrolado en el este de África tan familiar para Al Qaeda: Sudán acogió durante
años a Osama bin Laden, quien estableció una zona de entrenamiento y reclutamiento de muyahidines. La posibilidad de que Sudán del Sur y la vecina República Centroafricana fueran una zona de nadie descontrolada, bisagra entre los yihadistas nigerianos de Boko Haram y los somalíes de Al Shabab, producía escalofríos en la Casa Blanca. Había más intereses enredados. A Eritrea, aunque lo negaba, se la señalaba como origen del potente armamento de la oposición. Podía tener sus motivos: trabar amistad con un grupo rebelde bien armado que atizara a su archienemigo etíope, que tiene frontera con el territorio franco de las regiones nuer de Sudán del Sur. Por su parte, Sudán hacía su doble juego habitual con los vecinos del sur: juró apoyo al Gobierno de Juba pero, ante el miedo de que grupos opositores sudaneses ayudaran al sur e hicieran pactos futuros, envió armas de estraperlo a las fuerzas opositoras. Sudán, que seguía a la greña con el sur, utilizaba todas sus armas para desnivelar la balanza. También el hambre. En aquellos días de crisis alimentaria, Sudán se mantenía firme en su negativa de abrir el corredor humanitario del norte, que habría supuesto el ahorro de un 30 % del coste de transportes respecto a los corredores del sur —vía puerto de Mombasa— o del este, vía Yibuti y Etiopía. Esa negativa, unida a la inseguridad reinante, con peajes arbitrarios y robos de milicias descontroladas, y la falta de infraestructuras habían convertido a Sudán del Sur en el país más caro del mundo para distribuir ayuda humanitaria. En temporada de lluvias, el 60 % del territorio quedaba aislado y las ONG no tenían más remedio que usar aviones, avionetas o helicópteros para llegar a las zonas más apartadas antes de que fuera demasiado tarde. Un trayecto por carretera que en temporada seca ocupaba cinco días podía tardar en hacerse en época de
lluvias entre quince y veintiún días. El coste de enviar la comida por aire era siete veces superior al de cubrir el mismo trayecto por tierra, pero si no se usaban avionetas y helicópteros la gente moría antes de que llegara la ayuda.

Zimbabue:
-Mugabe tomó una dirección totalmente dictatorial y reaccionaria.
-En 2008 hu o una crisis económica brutal en Zimbabue, se devaluó la moneda. Mucha gente zimbabuense llegó a Sudáfrica. Aún lo notas: estás en un bar y te atiende un tipo de Zimbabue que a lo mejor es ingeniero, porque Zimbabue tenía una buena red educativa.

Senegal:
-Recuerdo que en la playa de Hann, que es una de las zonas de donde más cayucos salían de Senegal hacia las islas Canarias [...].

Ruanda:
-Ruanda ha sido un corte radical en la historia de África y de la humanidad. Después de lo que pasó en Europa en la Segunda Guerra Mundial se hacía difícil pensar en un genocidio en directo, con toda la tecnología disponible, con los informes que había. ¿Qué paso con los hutus y los tutsis? Escribí sobre la importación de machetes desde China, sobre la organización casi administrativa de inspiración belga, con una disposición municipal absolutamente racional, que es muy útil para manejar un país, pero también para destruirlo. Se aplicó todo con una eficacia implacable. La escala del genocidio es tal que te destruye como ser humano, porque te abruma

Mozambique:
-Es un país en el que no te sientes amenazado, aunque ha habido secuestros. Es mi país favorito. Si tuviera que elegir un país de África apra vivir, elegiría Mozambique. Ese tono vital, medio cubano-portugués, medio africano. Hay una especie de relajamiento y broma permanente. Angola, siendo también una antigua colonia portuguesa, no tiene nada de eso.
-Como las furgonetas no indican su destino, existe un código no escrito de gestos: el dedo índice apuntando al cielo indica que se va al centro de la ciudad, mientras que si apunta al suelo significa que el trayecto es dentro del mismo barrio. En la ciudad costera de Durban, si se mueve la mano en horizontal simulando las olas, el conductor sabrá que quieres ir al mar. Una vez hecho el símbolo con la mano, sólo queda esperar: si la furgoneta se dirige hacia allí y tiene algún asiento libre, se detendrá sin importarle el lugar de la carretera donde esté o si tiene coches detrás. En caso contrario, seguirá su camino.

Yibuti:
-La principal ciudad del país, que acoge dos tercios de sus setecientos cincuenta mil habitantes, nos habría parecido bella si se hubiera podido respirar. Llena de edificios de arquitectura colonial francesa y calles rectas, Yibuti era una capital atractiva, pero que se consumía bajo el sol.
-Con pocos recursos naturales y apenas industria, el país ha basado su pasado y su presente en su estratégica localización geográfica como puerta africana del mundo árabe y en su estatus de zona de comercio libre (los negocios con Etiopía son el 70%de la actividad del puerto comercial). Las facilidades que conceden a la hora de instalar bases militares extranjeras en su territorio -las mayores de Francia y Estados Unidos en África- tampoco son inocentes: el país necesita ayuda extranjera para cuadrar balances. Pero más allá de su lugar en el tablero internacional, y si se escarbaba por debajo de las calles asfaltadas y los edificios nuevos pagados por Irán o Kuwait, Yibuti era un país enfermo: uno de cada cinco yibutianos necesitaba ayuda humanitaria.




Sobre China en África:
-China no puede tener el mismo peso ni actuar igual en Ghana que en Angola, que es un sistema muy corrupto, o en Sudán del Sur, donde hay un Gobierno totalmente despedazado.
-Si quiere que Etiopía sea uno de sus grandes socios, le construye el edivicio de la Unión Africana. Si quiere hacer negocios con Angola o Guinea Ecuatorial porque necesita petróleo, les construye estadios. Como "regalo".
-China nunca apoya rebeldes. Su único interlocutor es el Estado. En Sudán del Sur no le hables de dinkas o nueres. ¿Quién es el presidente? ¿Tú? Pues negocio contigo. Que cometas atrocidades no me importa en absoluto. ¿Cuántas armas quieres? Te las vendo. Eso es terrible, pero hace que los conflictos se acaben antes y sean menos sangrientos, porque son más desequilibrados. En favor de los Estados, claro.
-China no solo ha visto un mercado para sus peores productos, sino también para los de calidad.
-China vio antes que nadie la revolución pendiente en África y añadió la suya. El continente africano está en camino de convertirse en la mayor bomba demográfica del mundo: acaba de superar la barrera de los mil millones de habitantes y en el 2050 su población se habrá duplicado. No se detendrá. Antes del fin de este siglo, habrá tres mil millones de africanos.
-Aunque Pekín necesita el petróleo de África para afianzarse como la primera economía del planeta, reducir su irrupción en el continente a un puñado de "oro negro" es apostar a caballo cojo. no es China en África; es China y África. En poco más de una década, las relaciones comerciales sinoafricanas se han multiplicado por treinta. La escalada ha convertido al coloso asiático en el primer socio comercial del continente, por delante de EStados Unidos. Los recursos naturales africanos - casi el 80% de las importaciones de China desde África son petróleo y minerales - han puesto el carburante para el despegue económico chino, y a cambio China ha encontrado en África bolsillos ansiosos de productos: los principales, vehículos, ropa, maquinaria, calzado y materiales plásticos. ¿Será una fuente de desarrollo y riqueza o una reminiscencia del colonialismo europeo del siglo XIX? Algunos se han puesto en guardia. En Malaui, Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia ha habido protestas o incluso se han aprobado leyes para restringir las industrias o áereas en que pueden trabajar firmas chinas.
-En cuanto se le hablaba de los chinos, a Jossía se le ensombrecía la mirada. La empresa china Wanbao había cerrado con el Gobierno de Mozambique un contrato de alquiler de cincuenta años para cultivar arroz en unas veinte mil hectáreas de tierra negra y fértil en Gaza, provincia atravesada por el río Limpopo. Las autoridades ponían a la empresa china como ejemplo de la cooperación económica entre iguales y realzaban el empleo que generaba en una zona empbrecida. Pero el proyecto tenía otros costes: ochenta mil campesinos habían perdido sus cultivos o se habían visto obligados a abandonar sus casas y unas noventa mil cabezas de ganado se habían quedado sin zonas de pasto ni acceso a fuentes de agua.
-China, liberada del yugo moral colonialista de las potencias europeas, aprovechó su imagen neutral para entrar en el continente sin reparos. Las infraestructuras chinas están cambiando el rostro del continente desde Zimbabue hasta Senegal. Las dos mil quinientas empresas chinas en suelo africano han construido tres mil kilómetros de carreteras y dos mil de línea de ferrocarril, además de puentes, oleoductos y puertos. Los mercados se han llenado de zapatillas, ropa y tecnología barata de fabricación china accesibles para buena parte de la población. Luego, en las altas es feras se tiene mano izquierda: regalar estadios de fútbol o la sede de la Unión Africana en Addis Abeba es el equivalente de la ofrenda de cortesía en cualquier aldea africana. Que China además no se inmiscuya en los asuntos internos y mire para otro lado si no se respetan los derechos humanos la convierte en un socio más cómodo que otros.
-La década de mayor expansión comercial entre China y África ha llevado a más de un millón de chinos a residir en el "continente negro". La mayoría regrea a su país cuando acaba su contrato de trabajo, pero ya hay miles que han decidido quedarse y construirse un futuro. Ciudadanos chinos que llegaron a un continente que creían peligroso, pobre y sin vitalidad, han descubierto países estables, llenos de oportunidades de negocio y con sociedades pacíficas y amables.
-El efecto llamada es cuestión de tiempo. Más chinos llegarán pronto a África para probar suerte, y quizás para vivir para siempre como la primera gran generación de chinos africanos.

Aparte:
-El viajero y el reportero pueden viajar en el mismo cuerpo, a menudo ocurre; pero mientras el primero es el protagonista de su viaje, en el segundo lo son los demás.
-El periodista polaco Ryszard Kapuściński decía que para ser buen periodista hay que ser buena persona.
-No es difícil reconocer a un cooperante que lleva años en el terreno. El tiempo desviste el buenismo utópico inicial y se fija en la eficacia. Quien lleva tiempo en el barro de la guerra no quiere hacer el bien; quiere salvar vidas. Cuantas más mejor. Y eso supone aceptar que habrá quien no lo logre.
-El 5 de junio de 1981, se diagnosticó una rara forma de neumonía en cinco hombres de Los Ángeles. Estaba a punto de ponerse nombre a la peor epidemia de los tiempos modernos: el sida. Treinta años después, en el mundo hay treinta y cuatro millones de infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de ellos casi veintitrés millones viven en el África subsahariana. En el continente africano, el sida no es una cifra o una estadística; el sida es un padre, una prima o un vecino. En varios países del cono sur, la enfermedad forma parte de la sociedad porque casi todas las familias cuentan con algún infectado. Pese a todo, África no muere de sida. África convive con el sida. Cada día.
-Los mejores testigos de la historia fueron nómadas. Griots, cuentacuentos o viajeros recorrieron el mundo durante siglos para entender al otro, transmitir historias ajenas y construir puentes.
-los colonizadores europeos, temerosos de adentrarse en un continente donde acechaban bestias salvajes, tribus hostiles y enfermedades letales, habían invertido en el desarrollo de las zonas más próximas a las costas, mucho más accesibles y seguras. Ese temor había marcado la forma de desplazarse. Por ese motivo, la carretera costera que trenzaba los territorios que hoy son Nigeria, Benín, Togo y Ghana era infinitamente mejor que las vías que cosían sus territorios de norte a sur.
-En suajili, lengua utilizada en gran parte de África oriental, la palabra muzungu se emplea como sinónimo de hombre blanco. Su traducción más exacta significa «quien avanza sin rumbo».
-Los nómadas del Sahel en el norte de Mali, hombres duros acostumbrados al calor y la sed, eran capaces de vivir con cinco litros de agua diarios. Y era una hazaña. La emergencia era tan gigantesca como la distancia con el otro mundo, el rico. En Europa, el consumo de agua por persona (para beber, asearse, cocinar...) está entre los ciento cincuenta y los doscientos litros diarios por persona al día.
-En algunos contextos, sobre todo en África central, las organizaciones humanitarias deben extremar el cuidado e incluso prohibir a su personal extranjero que done sangre, aunque la situación sea desesperada. Si tras colocar la sangre en el paciente éste muere, se puede extender el peligroso rumor de que la sangre de blanco ha envenenado al fallecido.
-La mujer africana es el héroe olvidado de África. Porque no sólo es, aunque invisible, el motor del continente, sino que también es su pieza más fiable: una mujer africana jamás desaprovecha una oportunidad para sacar adelante a los suyos. África no está perdida, está esperando a que las mujeres ocupen el sitio que les corresponde.

No comments:

Post a Comment