Thursday, 16 January 2025

Liezi: El libro de la perfecta vacuidad

 Llegué a esta obra de absoluta casualidad curioseando en uno de los múltiples puestos de una feria del libro hace ya varios años. Primero me llamó la atención por su cubierta, una escena mística y nostálgica como sólo las pinturas 'montañas-y-agua' 山水画 son capaces de reflejar. En este caso se trataba de 'La Luna de Otoño sobre la terraza de Escarcha' 露台秋月 de Yuan Yao 袁耀, una ilustración que invita al lector a detenerse un rato sobre ella e imaginarse aquel mundo lejano en tiempo y distancia. Titulando la misma cubierta nos encontramos  'Liezi, El Libro de la Perfecta Vacuidad'. ¿Cómo no había de comprarme aquel libro?


Al flechazo inicial siguieron varios años de sepultura debajo de otras lecturas hasta que por caprichos del destino volvió a asomar en la mesilla y finalmente fue cuando me decidí a transitarlo.


La obra se compone de: 

- una introducción imprescindible, dividida en la evolución histórica del taoísmo y las bases de la doctrina; gracias a ella fui consciente del contexto de esta obra, siendo hasta el momento sólo conocedor únicamente de oídas del Daodejing de Laozi y el Zhuangzi. 

- la introducción es seguida por la recopilación glosada en ocho libros de Zhang Zhan (s. III-IV d.C.) de escritos taoístas que datan entre los siglos V a.C-II d.C. Aunque ya se nos advierte de que de esos ocho libros, solo dos son los que con mayor probabilidad corresponden al a obra original (el Yang Zhu y el Shuo fu).

- la recopilación de notas a pie de página de Iñaqui Preciado, por la que le estoy muy agradecido y que son claves para situar los contextos y los conceptos.


Dicho esto, no es una lectura al uso. Los escritos taoístas son fragmentarios y de alguna forma los percibo aleatorios. Entiendo que carezco de un conocimiento profundo del taoísmo que me permita vislumbrar las resonancias entre los textos, pero en la práctica bien pudieran suprimirse algunos o introducirse otros que no notaría diferencia. En este aspecto, hecho en falta quizá una introducción más extensa que aconseje al lector en cómo abordar estos textos, no ya sólo en cada escrito particular, sino cualquiera de los ocho libros que compone la obra. Aunque percibo diferencias entre alguno de los libros (en particular el Yang Zhu, que es donde se recoge con más recurrencia un concepto más hedonista de la vida), desconozco las diferencias que conforman cada libro y a las que debería prestar atención más allá de que históricamente han sido compilados así.


En ausencia de un conocimiento más o menos maduro del taoísmo como es mi caso, aconsejo leer este libro de una forma distendida, sin centrarse necesariamente en un orden de lectura, y disfrutar del cuento/escrito escogido. A priori pueden recordar a cuentos infantiles, que sin embargo nos dejarán reflexionando ante la ausencia de moraleja (en la mayoría de los textos).


Dejo escritos por aquí algunos fragmentos curiosos:


<i>Al día siguiente se presentó con el adivino. Éste, nada más entrar, se marchó descompuesto [...]. Hu zi le explicó: «Acabo de mostrarme ante él sin haber salido aún de mi origen (identificado con mi principio); me he presentado en mi vacío, como algo indefinible, de modo que él no podía saber qué era lo que tenía delante. Me he limitado a imitar a las hierbas que se curvan al viento y al discurrir de las olas. Eso es lo que le ha hecho huir</i>. (Huang Di - El emperador amarillo, 13).


<i>el que practica la virtud (xian) sin considerarse un hombre virtuoso será estimado por todos allí donde vaya.</i> (Huang Di - El emperador amarillo, 16)


<i>La inteligencia es por naturaleza la misma en los animales y en el hombre. Tienen idéntico deseo de conservar sus vidas, y en esto su inteligencia no va a la zaga de la del hombre. Machos y hembras se aparean y madres e hijos se aman; evitan los llanos desprotegidos y saben refugiarse en las escarpaduras; huyen del frío y buscan el calor, viven agrupados y en grupo se desplazan [...] Fue al aparecer los emperadores y los reyes cuando empezaron a temer al hombre, se dispersaron y vivieron en estado salvaje. En los tiempos recientes, se esconden y huyen para escapar al sufrimiento y la muerte. </i> (Huang Di - El emperador amarillo, 18)


<i>Al término de nueve años, en sus pensamientos y palabras había quedado anulada toda diferencia entre el ser y el no ser, el bien y el mal, con respecto a sí mismo; y también con respecto a los demás. La distinción entre su interior y lo exterior a él había desaparecido. Sus sentidos se fundieron en uno y dejó de servirse de ellos. [...] Tal estado alcanzó y el orden universal ya no tuvo secretos para él.</i> (Zhong Ni: Confucio, 6)


<i>Long Shu le dijo a Wen Zhi «Vuestro arte es prodigioso, ¿podríais curar la enfermedad que me aqueja?». Wen Zhi le respondió: «Vuestros deseos son órdenes para mí. Pero antes, decidme los síntomas de vuestra enfermedad». Long Shu explicó: «No considero algo honroso el elogio de mis conciudadanos ni motivo de vergüenza que el Estado me repruebe. Cuando consigo lo que quiero no me alegro, ni me entristezco si lo pierdo. Vida y muerte me son indiferentes, y lo mismo me da la riqueza que la pobreza. Veo a los demás hombres como cerdos y a mí mismo me veo como a los demás. Vivo en mi casa como viajero en una posada. Considero mi país como territorio extranjero. Ante todo esto ni me motivan cargos y dignidades, ni me asustan castigos o condenas, ni me puede hacer cambiar la idea de encontrar prosperidad, ruina, daños o beneficios, como tampoco nada puede el temor de la pena 

o la esperanza de alegría. De modo que no puedo servir a mi soberano, ni entablar amistad con nadie, ni gobernar mi familia, ni controlar a mis siervos y criados. ¿Qué clase de enfermedad es ésta? ¿Cómo se puede remediar?». 

Wen Zhi mandó a Long Shu que se pusiera de pie de espaldas a la luz. Él se colocó detrás, frente a la luz, y observó a Long Shu. Al poco dijo: «¡Ay! Veo vuestro corazón y en él un cun cuadrado de vacío. Casi os habéis convertido en un sheng ren. Seis orificios de vuestro corazón están abiertos, sólo uno permanece. Hoy día se tiene por enfermedad la clarividencia de los sheng ren: tal vez sea ésta la explicación de vuestro caso. Mi pobre arte no puede curaros».</i> (Zhong Ni: Confucio, 8)


<i>Nü Wa escogió piedras de los cinco colores para rellenar sus huecos y cortó las cuatro patas de una tortuga gigante para fijar los cuatro límites (bordes del cielo). Posteriormente Gong Gong, al luchar contra Zhuan Xu por el imperio, en un arrebato de cólera, golpeó el monte Bu zhou: uno de los pilares del cielo se quebró y se rompieron los lazos que sujetaban la tierra. A causa de ello el cielo se inclinó hacia el NO y por eso hacia allí se dirigen el sol, la luna y las estrellas; la tierra se hundió en el SE y ésa es la razón de que los cien ríos discurran en esa dirección.</i> (Tang Wen: Preguntas de Tang, 1)

<i>Tang volvió a preguntar; «¿Hay diferencia de tamaño entre los seres? ¿Y de longitud? ¿Son semejantes o distintos?». Ge respondió: «Al este de Bo hai, a no sé cuántos millones de li, existe un gran abismo, un enorme valle sin fondo. Se llama Gui xu. Todas las aguas afluyen a él, las aguas de los ocho límites y las nueve ubicaciones (todas las aguas de la tierra), y las de la Vía Láctea. A él todas afluyen sin que su contenido aumente ni disminuya. En medio se encuentran cinco montañas. La primera se llama Dai yu, la segunda Yuan jiao, la tercera Fang hu, la cuarta Ying zhou y la quinta Peng lai. La base de estas montañas tiene una circunferencia de treinta mil li y su cumbre, plana, mide nueve mil li. Aunque son vecinas, están separadas entre sí por una distancia de setenta mil li. Todos los edificios y templos que en ellas hay son de oro y jade; las aves y bestias, todas de colores puros y muy vivos; árboles de perlas y gemas se extienden en frondosos bosques, y las flores y frutos, de exquisito sabor, preservan a quien los come de la vejez y la muerte. Sus habitantes son todos Inmortales y Sabios. Día y noche vuelan con fantástica rapidez para visitarse unos a otros. La base de estas cinco montañas no era estable sino que se desplazaba siguiendo el movimiento y ondulación de las aguas. Los Inmortales y Sabios, molestos, se quejaron al emperador. Éste, temeroso de que las montañas derivaran hasta chocar contra el límite de Occidente y los Sabios perdieran su morada, dio órdenes a Yu Jiang. Éste hizo que quince tortugas gigantes sostuvieran con sus cabezas las cinco montañas. Las quince tortugas, divididas en tres grupos, se relevarían cada sesenta mil años. Así fue cómo las cinco montañas se afirmaron y dejaron de desplazarse. Mas un gigante del país de Long bai, de unas cuantas zancadas se presentó un día en el lugar de las cinco montañas. Se puso a pescar y de una vez capturó seis de las tortugas. Regresó a su país con ellas a la espalda, para utilizar sus caparazones en los ritos adivinatorios.  Las montañas Dai yu y Yuan jiao se deslizaron hacia el límite septentrional y se hundieron en el mar. Se contaron por millones los Inmortales y Sabios que debieron emigrar del lugar. El emperador se irritó sobremanera y redujo la extensión del estado de Long bai, así como el tamaño de sus habitantes. Éstos aún medían varias decenas de zhang en tiempos de Fu xi y Shen nong. [...] Al norte de Zhong bei se encuentra un océano: tian chi (el lago celestial). En él vive un pez cuyo tamaño alcanza varios miles de li. Se llama kun. Y también allí habita un pájaro denominado peng, cuyas alas son como nubes colgadas del cielo y un cuerpo como corresponde a semejante envergadura. ¿Quién conoce de la existencia de tales seres? Yu el Grande llegó a verlos. Bo Yi lo supo y les dio un nombre, y Yi Jian oyó hablar de ellos y los registró en sus obras. [...]  Aunque las especies son diferentes en forma y fuerza, su naturaleza es equilibrada, no se cambian unos en otros, su vida es completa y suficiente la parte que les corresponde. ¿Cómo, pues, podría yo aplicar un criterio discriminante de grande y pequeño, largo, y corto, semejante y diferente?</i> (Tang Wen: Preguntas de Tang, 2)

<i>Es costumbre en él degollar a los primogénitos recién nacidos para comérselos: dicen que para bien de los hijos siguientes. Cuando muere el abuelo cargan a hombros con la viuda y la abandonan lejos. Explican: «No es posible cohabitar con la esposa de un difunto». Al sur de China está el país de los hombres de Yan. Cuando mueren los padres cortan la carne del cadáver y la tiran y luego entierran los huesos. Y todo esto es tenido por un acto de piedad filial.</i> (Tang Wen: Preguntas de Tang, 7)

<i>Al término de la representación, el artista de Ning shi guiñó el ojo e hizo señas a las concubinas que rodeaban al rey. Éste, furioso, quiso ejecutar inmediatamente a Ning shi, quien, presa del pánico, se apresuró a desmontar a su artista para hacerle ver al rey que todo él sólo era cuero y madera, goma y laca, de colores blanco, negro, rojo y azul. El rey lo examinó detenidamente: en su interior había un hígado, una vesícula, un corazón, pulmones, páncreas, riñones, intestinos, estómago; por fuera, huesos, músculos, tendones, articulaciones, así como piel, pelo, dientes y cabellos. Todo ello artificial, pero de una acabada perfección. Al recomponerlo reapareció todo su anterior aspecto. El rey hizo con él una serie de pruebas. Le quitó el corazón y no pudo hablar; le hizo sacar el hígado y ya no podía ver; le quitó los riñones y sus pies se inmovilizaron. Grande fue el contento del rey, que suspiró y exclamó: «¡Qué habilidad la del hombre, que puede igualarse a la misma naturaleza!</i> (Tang Wen: Preguntas de Tang, 14)

<i>Tus éxitos no son resultado de tu inteligencia, igual que los fracasos de Bei Gonz no se deben a su necesidad. Todo eso procede del cielo y no del hombre. Cuando tú te jactas de la riqueza de tu destino y cuando Bei Gonz zi se avergüenza de la riqueza de su virtud, tanto uno como otro sólo demostráis vuestra ignorancia de las leyes de la naturaleza.</i> (Li Ming: Fuerza y destino, 2)


<i>Al que es capaz de ser dueño de sí mismo lo será también de los demás.</i> (Li Ming: Fuerza y destino, 3)


<i>Sheng ren es quien comparte su virtud con los demás, y xian ren el que con los otros comparte sus riquezas.</i> (Li Ming: Fuerza y destino, 4)


<i>Para quien acepta las leyes de la naturaleza ya no existe ni verdad ni error. Para el que confía en su corazón, ya no existe ni lo adverso ni lo favorable. Para el que confía en su naturaleza, ya no existe seguridad ni peligro.</i> (Li Ming: Fuerza y destino, 9)


<i>En Wei vivía un hombre llamado Dong Men Wu. Su hijo murió y él no mostró tristeza alguna. Su administrador le dijo: «No hay en el mundo amor como el que vos teníais a vuestro hijo, y ahora que ha muerto no manifestáis ningún pensar; ¿por qué?». Dong Men Wu le contestó: «Yo antes no tenía hijo, y en ese tiempo no estaba triste; ahora que mi hijo ha muerto la situación es igual que antes que no lo tenía. ¿Qué razón hay para que yo me aflija?».</i> (Li Ming: Fuerza y destino, 14)

<i>Yang Zhu dijo: «Cien años es el límite máximo de la longevidad. No hay uno solo entre mil que a ellos llegue. Y si alguien llegase, casi la mitad de ese tiempo lo ocuparía una infancia necesitada de protección y una vejez confusa que requiere ayuda. El descanso del sueño nocturno y la ociosidad sentida por el día representaría casi otra mitad. Y lo mismo, sufrimiento, enfermedades, penas y sinsabores, pérdidas, fracasos tristezas, y temores. De los diez años que restan, el tiempo transcurrido a gusto y en plena libertad, sin la menor preocupación, apenas alcanzaría la media hora. ¿Qué puede hacer, entonces, el hombre durante su vida? ¿Dónde buscar contento? Sólo queda la belleza y el placer, los sonidos y colores. Mas belleza y placer nunca procuran una satisfacción prolongada y tampoco dura el encanto de colores y sonidos. Además ahí están las prohibiciones y obligaciones que se te imponen con castigos y recompensas, y la fama o las leyes que te empujan o te frenan. Luchas sin descanso por conquistar una efímera fama vacía, te esfuerzas tras una gloria inútil que sobreviva a tu muerte. Solitario, refrenas tus sentidos, preocupado por la moralidad de las tendencias de tu cuerpo. Pierdes vanamente el disfrute supremo del presente, incapaz de sentirte libre en cada instante. ¿Qué diferencia puede haber entre esta vida y la del prisionero cargado de cadenas? Los hombres de la remota antigüedad sabían muy bien que la vida es efímera, que la muerte pronto llega. Por eso se movían a impulsos de una mente libre y no renunciaban a las inclinaciones naturales. Ni dejaban escapar en cada ocasión lo que pudiera agradar al cuerpo. De ahí que no actuaran en busca de la fama. Libres y obedientes a su propia naturaleza, no se oponían a las inclinaciones de los demás seres ni les interesaba la fama tras la muerte. De modo que el castigo carecía para ellos de sentido. Y sin cuidado les tenían fama, jerarquías, y hasta la posibilidad de una larga vida».</i> (Yang Zhu, 2)

<i>Igual es la muerte del sabio benevolente que la del estólido criminal.</i> (Yang Zhu, 3)

<i>[...] ¿en qué debe uno basarse?». Yang Zhu respondió: «En disfrutar de la vida y dar solaz al cuerpo.</i> (Yang Zhu, 5)

<i>Lo que hace al cuerpo sentirse a gusto es el disfrute de la belleza y los buenos manjares, si ello se le niega puede decirse que se pone trabas al propio bienestar. Lo que la voluntad desea es libertad y tranquilidad, y si no puede realizarlo es coartar la propia naturaleza. Todas estas trabas son como feroces tiranos. Eliminar a estos feroces tiranos y esperar alegremente la muerte, un día, un mes, un año, diez años, a eso llamo yo yang sheng. Conservar estos feroces tiranos, reprimirse sin deshacerse de ellos, para alcanzar en una gris tristeza una cierta longevidad, sean cien, mil o incluso diez mil años, a eso yo nunca lo llamaría yang sheng. [...]  Una vez muerto, ¡qué más da todo! </i> (Yang Zhu, 7)

<i>Zi Chan fue ministro en Zheng y llegó a controlar el máximo poder del Estado. A los tres años las gentes honradas acataban su voluntad y los malvados temían su severidad. El orden reinaba en Zheng y los soberanos de los Estados vecinos le respetaban. Zi Chan tenía un hermano mayor llamado Gong-sun Chao y un hermano menor llamado Gong-sun Mu. Al mayor le gustaba la bebida y al menor las mujeres. En la casa de Chao se apilaban mil zhong de vino y había montones de levadura. A cien pasos de distancia se percibía el desagradable olor de heces y vinagre. Esclavo del vino, Chao ignoraba la suerte del mundo, ignoraba razones y sentimientos, desatendía la economía doméstica, los deberes del parentesco y las celebraciones familiares tanto las faustas como las infaustas. Hasta una inundación o un incendio, o una espada o lanza amenazadoras, le hubieran pasado desapercibidas. En la parte posterior de la mansión de Mu, el hermano menor, había hasta diez habitaciones llenas de jóvenes y bellas mujeres. Cuando le dominaba la lascivia, se olvidaba de parientes y amigos, cortaba toda relación social y corría a las habitaciones traseras donde pasaba los días y las noches. A los tres meses reaparecía y aun así no del todo satisfecho. Si en la comarca aparecía una hermosa virgen, enseguida intentaba atraerla con regalos o recurriendo a una celestina, y no paraba hasta conseguirla. Esta situación causaba a Zi Chan una permanente tristeza. Fue a visitar en secreto a Deng Xi y le consultó: «Quiao (él mismo) ha oído decir que se debe poner orden en uno mismo para poder influir en la familia, que se debe poner orden en la propia familia para poder influir en el Estado, es decir, que hay que ir de lo más próximo a lo más lejano. Qiao ha actuado en el ámbito del Estado y en él ha puesto orden, pero, en cambio, en la propia familia reina el mayor desorden. ¿Acaso debe invertirse el método? ¿Cómo podría hacer rectificar a mis dos hermanos?, ¡decídmelo, maestro!». Deng Xi le contestó: «Hace tiempo que lo que me acabas de decir me tenía perplejo, pero no quería ser yo el primero en hablar. ¿Por qué no has corregido a tus hermanos a su debido tiempo, hablándoles de la importancia de cuidar la propia naturaleza vital y atrayéndoles con la superioridad del decoro y la rectitud (li yi)?». Zi Chan siguió el consejo de Deng Xi. Aprovechando un poco de tiempo libre se fue a visitar a sus hermanos y les dijo: «Lo que hace al hombre superior a los animales es la inteligencia, y lo que hace superior a la inteligencia es el decoro y la rectitud. Aquel en quien se den decoro y rectitud alcanzará la fama y un alto cargo. Pero si actúas movido por tus pasiones, si das rienda suelta a caprichos y apetitos, entonces tu naturaleza vital estará en peligro. Prestad oídos a las palabras de Qiao, y si una mañana os arrepentís esa misma tarde tendréis un cargo bien remunerado». Ellos le respondieron: «Todo eso hace mucho que lo sabemos, como tiempo hace también que nuestra elección fue decidida, ¡de qué íbamos a esperar tus palabras para saberlo! La vida es difícil de encontrar y fácil de alcanzar la muerte, ¿a quién se le puede ocurrir esperar una muerte fácil de alcanzar mientras posee una vida difícil de encontrar? Y eso de apuntar a la superioridad del decoro y la rectitud para brillar entre los hombres, y de refrenar las pasiones naturales en aras de la fama, eso para nosotros es comparable a la muerte. Lo que deseamos es agotar las alegrías de la vida, apurar todos los posibles goces de estos años. Sólo nos preocupa la posibilidad de no poder degustar un buen vino por culpa de un estómago desgastado o de ser incapaces de disfrutar plenamente de las mujeres porque las fuerzas no llegan. Nuestra mala reputación no nos importa ni aflige, ni tampoco el peligro que pueda correr nuestra naturaleza vital. Tú puedes vanagloriarte de tu capacidad para gobernar el Estado, y pretendes con tus discursos turbar nuestro corazón, y atraer nuestra voluntad con el señuelo de gloria y cargos bien remunerados. ¡Cuán rastrero y lamentable proceder! Querernos polemizar también nosotros contigo. Hay quien es hábil para gobernar lo exterior, pero a veces las cosas no se dejan ordenar y él penará por ello. Otros son hábiles para gobernar lo interior (la propia persona), y no por ello las cosas van a caer en el caos, por lo que su naturaleza hallará satisfacción. Tu forma de gobernar lo exterior puede resultar durante un tiempo en el Estado, pero no armoniza con el corazón de los hombres. Nuestro gobierno de la propia persona si se aplicara en el mundo entero desaparecerían los señores y vasallos. Nosotros pensábamos exponerte estos puntos de vista para sacarte del error, y resulta al revés, ¡que eres tú quien nos viene a instruir con esas otras teorías!». Zi Chan, desconcertado, no supo qué responder. Al día siguiente le relató la conversación a Deng Xi. Éste le dijo: «Vivís con zhen ren (hombres auténticos) y no os percatáis de ello. ¿Quién dice que sois inteligente? El orden que reina en Zheng es pura casualidad, en absoluto mérito vuestro».</i> (Yang Zhu, 8)

<i>Cumple tus deseos mientras llega la muerte. Y cuando vayas a morir compórtate igual, sigue el proceso natural y abandónate al no ser. No hay nada que valga la pena, nada que no puedas dejar pasar. ¿A qué, pues, hablar de pronto o tarde en ese espacio intermedio que es la vida del hombre?</i> (Yang Zhu, 10)

<i>Sólo cuando las canas adornen tu cabeza podrás hablar del dao sin error y, con mayor razón, practicarlo.</i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 5)

<i>El duque Bai no llegó a comprender a Confucio, y así fue como un día murió en el baño. </i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 12)

<i>El duque Mu, enojado, llamó a Bo Yue y le dijo: «¡Un verdadero desastre! Vuestro recomendado para buscar caballos ni siquiera sabe distinguir el color del pelaje o el sexo del animal, ¿cómo va a poder descubrir un caballo superior?» Bo Yue suspiró profundamente y dijo al duque: «¡Hasta ese punto ha llegado! Es la prueba de que su talento es infinitamente superior al mío. Lo que Gao observa es la naturaleza de los seres: capta su esencia y prescinde de sus accidentes, estudia el fondo y prescinde del exterior. Sólo mira lo que debe mirar y no mira lo que no debe mirar. Sólo observa lo que tiene que observar y deja a un lado lo que no tiene que observar. Ese método de Gao para observar las cosas es mucho más importante que el simple arte de descubrir buenos caballos». Llegó el caballo y, en efecto, era un caballo superior.</i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 16)

<i>Niu Que era un da ru (gran letrado confuciano) que vivía en Shang di. Un día que viajaba a Han da tropezó con unos bandidos en Ou sha. Le despojaron de todas sus ropas y le quitaron el carruaje y los bueyes. Niu Que se marchó caminando. Se le veía alegre, sin sombra de pesar o tristeza. Los bandidos fueron tras él y le preguntaron la razón de su actitud. Él les dijo: «Un hombre superior no pone en peligro su persona por causa de aquélla que sirven para conservarla». Los bandidos dijeron: «¡Ah! ¡Se trata de un sabio! —acto seguido consultaron entre sí—: Si ese sabio va a ver al príncipe de Zhao, y empiezan a ocuparse de nosotros, es seguro que nos encontraremos en grave peligro. Es mejor matarle». Le alcanzaron, pues, y le dieron muerte. 

Un hombre de Yan se enteró de lo sucedido y reuniendo a todo su clan les aconsejó: «Si os encontráis con salteadores no se os ocurra comportaros como Niu Que, el de Shang di». Todos aceptaron la recomendación. Al poco tiempo uno de sus hermanos menores se dirigió a Qin. En las cercanías del paso fronterizo fue interceptado por unos bandidos. Recordando la recomendación de su hermano, se resistió violentamente. No pudo con ellos y cuando los bandidos se alejaban corrió detrás y les suplicó le devolvieran lo que le habían robado. Furiosos le dijeron: «¡Demasiado hemos hecho perdonándote la vida! Y ahora tú no dejas de seguimos y vas a hacer que nos descubran. Siendo como somos bandidos, ¿qué se nos da el ser benevolentes?». Y entonces le mataron y también a los cuatro o cinco hombres que le acompañaban.</i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 20)

<i>Yu era uno de los hombres más ricos de Liang. Su casa nadaba en la abundancia: oro y ricas telas, así como objetos de gran valor en cantidad incalculable. Un día dio una fiesta en su mansión, situada en la calle principal. Músicos y vino, y en el piso superior se organizó una partida de dados. En el momento en que pasaba por la calle un grupo de espadachines, en el piso superior un jugador al lanzar los dados y ganar la partida rompió a reír y, al mismo tiempo, un milano que volaba sobre la calle dejó caer una rata muerta que alcanzó a los espadachines. Éstos comentaron entre sí: «Dura ya mucho tiempo la riqueza y la alegría de Yu, quien, encima, se muestra despectivo con los demás. ¡Nunca le hemos ofendido y ahora él nos humilla con esta rata podrida! Si no vengamos esta ofensa, nadie en el mundo nos tendrá por valientes. Unamos nuestras fuerzas y nuestras voluntades y con todos nuestros camaradas podremos, sin lugar a dudas, destruir la casa de Yu». Todos los miembros del grupo estuvieron de acuerdo. Llegada la noche del día señalado se reunió un gran número de hombres armados y asaltaron la mansión de Yu. Quedó totalmente destruida.</i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 21)

<i>Considerar la acción de dar de comer como un acto de bandidaje porque procede de un bandido es perder el sentido de la diferencia entre nombre y realidad.</i> (Shuo Fu: Descifrar el mensaje, 22)


Sunday, 24 November 2024

'La importancia de Vivir' de Lin Yutang

 Llegué a este libro después de que me llegase recomendado por gente con mucho criterio y vías muy distintas. 


Sin duda creo que es un ensayo de necesaria lectura, no tanto porque nos acerque a una forma de ver el mundo más orientalizada que se aleja de los canones filosóficos de occidente, sino porque de verdad considero que cualquier ser humano en su sano juició estaría de acuerdo en el contenido de gran parte de sus páginas. Al fin y al cabo, lo que el libro nos recuerda capítulo tras capítulo, es que las claves de una vida satisfactoria son mucho más prosaicas y elementales, de fácil alcance, que los laberintos en los que la filosofía en sus excesivos tecnicismos o la sociedad en su carrera por el éxito se empeñan en frustrarse reiteradamente.


Hay que recordar que ya casi dista un siglo desde la escritura de este libro, que confiere también un sabor especial a su contenido. En particular el capítulo del 'goce del hogar' causa hasta sonrojo y estupefacción en las reflexiones de la figura de la mujer, totalmente legítimas por otra parte, y pone de manifiesto cómo afortunadamente la sociedad occidental ha avanzado con el empoderamiento de la mujer. De una forma similar, la tesis que recoge el autor de que la unidad biológica es la familia y que la felicidad se construye satisfaciendo las apetecencias de esa unidad biológica me parece desacertada e inconsistente con el resto del libro. 

Por otro lado, el libro se escribió poco antes de la segunda guerra mundial, cuando el mundo se estaba armando, y llama la atención cómo el autor con una visión lúcida  ya se anticipaba a los acontecimientos y no se dejaba arrastrar por los panfletos de la época.


He de señalar también una visión compartida, a la que por pura coincidiencia, estuve reflexionando varios días antes de verla reflejada en la novela. Se trata de la figura que el autor denomina 'bribón', que, ajeno a la sociedad y sus convecciones, se convierte en un elemento clave y necesario para la salud precisamente de las sociedades, que siempre corren el riesgo de homogeneizar a sus individuos y con ello el riesgo de perder una visión saludable y rica de la vida.



Algunas de las citas que considero claves:

<i>

El filósofo chino sueña con un ojo abierto, considera la vida con amor y dulce ironía, mezcla su cinismo con una bondadosa tolerancia, y alternativamente despierta del sueño de la vida y vuelve a adormecerse, pues se siente con más vida cuando está soñando que cuando está despierto, con lo cual inviste a su vida en vela de una cualidad de mundo de ensueños. Ve con un ojo cerrado y otro abierto la inutilidad de mucho de lo que ocurre a su rededor y de sus propias empresas, pero conserva suficiente sentido de la realidad para decidirse a seguir adelante. Rara vez se desilusiona, porque no tiene ilusiones, y rara vez se decepciona, porque nunca ha tenido esperanzas extravagantes. De esta manera está emancipado su espíritu. 


El más alto ideal de la cultura china ha sido siempre un hombre con un sentido de desapego (takuan) hacia la vida, basado en un sentido de sabio desencanto.  De este desapego viene el alto espíritu (k'uanghuai), un alto espíritu que nos permite ir por la vida con tolerante ironía y escapar a las tentaciones de fama y riqueza y logro, y eventualmente nos hace aceptar lo que venga. Y de ese desapego surge también un sentido de libertad, un amor por el vagabundeo y el orgullo y la despreocupación. Sólo con este sentido de libertad yesta despreocupación llega uno eventualmente a la aguda, a la intensa alegría de vivir. 


[...] que proclame al mundo que le gusta hacerlo así cuando le gusta; que no es mientras trabaja en su oficina. sino mientras está tendido en la arena, cuando su alma pronuncia: "La vida es hermosa".


[...]un humorista es siempre como un hombre encargado del deber de dar malas noticias suavemente a un enfermo agonizante.


[...] la sabiduría, o el más alto tipo de pensamiento, consiste en atenuar nuestros sueños o idealismo con un buen sentido del humor, apoyado por la realidad misma. 


[...] creo muy bajo el papel de la facultad racional en asuntos humanos


[...] en China, la filosofía está enlazada con la poesía más que con la ciencia, o sea. al

revés de Occidente.


[...] el fin de la vida no es alguna entidad metafísica, sino tan sólo vivir.


[...] en China, comparada con el Occidente, el hombre vive una vida más cercana a la naturaleza y más cercana a la infancia,buna vida en que se da libre juego a los instintos y las emociones, y se les acentúa contra la vida del intelecto, con una extraña combinación de devoción a la carne y arrogancia del espíritu, de profunda sabiduría y alocada alegría, de suma ponderación e infantil candidez.


La dignidad humana debe estar asociada con la idea de un bribón y no con la de un soldado obediente, disciplinado y regimentado. [...] En esta edad nuestra de amenazas a la democracia y a la libertad individual, probablemente sólo el bribón y el espíritu del bribón nos salvarán de vernos

perdidos, como unidades numeradas en serie, en las masas de "coolíes" disciplinados, obedientes, regimentados y uniformados. El bribón será el último y el más formidable enemigo de las dictaduras. Será el campeón de la dignidad humana y de la libertad individual, y será el último en ser conquistado. Toda la civilización moderna depende enteramente de él. 


[...] solamente una filosofía alegre es filosofía profunda; las graves filosofías de Occidente no han empezado siquiera a comprender qué es la vida. Para mí, personalmente, la única función de la filosofía es la de enseñarnos a tomar la vida con más ligereza y alegría que el común hombre de negocios.


El hombre moderno toma la vida demasiado en serio, y porque es demasiado serio, el mundo está lleno de preocupaciones. 


[...] el chino toma una actitud que puede resumirse en la frase: "Seamos razonables" [...] si se vive razonablemente, según las mejores luces de cada uno, no se tiene nada que temer; que la paz de la conciencia es el más grande de todos los dones.


El Mono Wuk'ung representa al intelecto humano, el Cerdo Pachieh representa a nuestra naturaleza inferior, el Monje Sand representa al sentido común y el Abate Hsüantsang representa a la sabiduría y el Santo Camino. El Abate, protegido por esta curiosa escolta, había emprendido un viaje de China a India para procurar libros budistas.


"Un hombre puede poseer mil acres de tierra, pero duerme en una cama de dos metros".


Me indignaría ver un mundo en que todos fuéramos seres perfectamente racionales. ¿Desconfío del progreso científico? No, desconfío de la santidad. [...] No habría literatura porque no existiría pecado alguno, ni mal comportamiento, ni debilidades humanas, ni pasiones violentas, ni prejuicios, ni irregularidades ni, lo peor de todo, sorpresa alguna. [...] Si todos fuéramos seres completamente racionales, veríamos entonces que, en lugar de elevarnos a una perfecta sabiduría, degeneraríamos hasta ser autómatas.


Por conocer, pues, las fallas humanas, tenemos tanta mayor razón de odiar a ese mísero despreciable que en forma demagógica emplea nuestras debilidades humanas para arrearnos a otra guerra mundial; que-inculca el odio, del que ya tenemos demasiado; que glorifica el engrandecimiento y el interés personales, de los que no carecemos; que apela a nuestra intolerancia animal y a nuestros prejuicios raciales; que anula el quinto mandamiento al adiestrar a la juventud, y alienta el crimen y la guerra como cosas nobles, como si no fuéramos ya criaturas suficientemente guerreras; y que nos azota, y agita nuestras pasiones mortales, como si no estuviéramos ya muy cerca de las bestias. La mente de este miserable, por astuta, por sagaz, por mundanamente sabia que sea, es una manifestación de la bestia. [...] En cualquier momento puede romperse la correa, y quedar suelto el demonio, y en medio de hosannas el carro de Juggernaut (Juggernaut es Krishna, octavo avatar de Vishnu, su ídolo en Puri, llevado anualmente en cortejo sobre un enorme carro,

bajo cuyas ruedas, se dice, se arrojaban los devotos) pasará brutalmente sobre nosotros, sólo para recordarnos una vez más cuan terriblemente cerca de los salvajes hemos estado todo este tiempo, y cuan superficial es nuestra civilización.


Esta dignidad humana, como ya he apuntado al comienzo de este libro, consiste en las cuatro características del pillo, que ha sido glorificado por la literatura china. Son: una juguetona curiosidad, una capacidad para el ensueño, un sentido del humor para corregir esos sueños y, finalmente, cierta indocilidad e impredictibilidad de comportamiento.


Por esta razón es que odio a los censores y a todas las reparticiones y formas de gobierno que tratan de controlar nuestros pensamientos. [...] Si la libertad de ideas es la más alta actividad de la mente humana, entonces la supresión de esa actividad debe ser lo más degradante para nosotros como seres humanos.  Eurípides definió como esclavo al hombre que ha perdido su libertad de pensar o de opinar.


sólo el que maneja ligeramente sus ideas es dueño de sus ideas, y sólo el que es dueño de sus ideas no se ve esclavizado por ellas.


Hay una conveniente expresión norteamericana que combina estos tres embelecos (Fama, Riqueza y Poder) en Un Gran Embeleco: Success.


"Esta religión, desgraciadamente, cesó hace mucho tiempo de ser sabiduría expresada en fantasía, para convertirse en superstición recargada de razonamiento."


Este culto del ocio estaba ligado siempre, pues, a una vida de calma interior, un sentido de despreocupada irresponsabilidad y un goce intenso y pleno de la vida de la naturaleza. Los poetas y los estudiosos se- han dado siempre nombres raros, como "El Huésped de Ríos y Lagos" (Tu Fu) ; "El Recluso de la Colina Oriental" (Su Tungp'o) ; "El Hombre Despreocupado de un Lago Nebuloso", y "El Anciano de la Torre Envuelta en Niebla", etcétera.


[...] cuando hemos encontrado aquello que nos place, estamos todos felices y contentos, hasta el punto de olvidar que envejecemos. Y luego, cuando la saciedad sigue a la satisfacción y, con el cambio de las circunstancia», cambian también nuestros caprichos y deseos, surge entonce» una sensación de punzante pesar. En un abrir y cerrar de ojos, los objetos de nuestros previos placeres pasan a ser cosas del pasado, que nos obligan a tener momentos de pesaroso recuerdo. Además, sean largas o cortas nuestras vidas, todos terminamos eventualmente en la nada. "Grandes en verdad son la vida y la muerte", decían los antiguos. ¡Ah! ¡Qué tristeza! 


[...] la verdadera paz de espíritu proviene de la aceptación de lo peor.


La filosofía china puede ser definida brevemente como una preocupación por el conocimiento de la vida más que por el conocimiento de la verdad. 


Por ende, la distinción entre budismo y taoísmo es ésta: la meta del budista es que no va a necesitar nada, en tanto que la meta del taoísta es que no va a ser necesitado para nada. Sólo quien no es necesitado por el público puede ser un individuo despreocupado, y sólo quien es un individuo despreocupado puede considerarse un ser humano feliz. Tschuangtsé, el más grande y mejor dotado entre los filósofos taoístas, nos advierte continuamente que no seamos demasiado prominentes, demasiado útiles y demasiado serviciales.


Los tres grandes vicios norteamericanos parecen ser: eficiencia, puntualidad y el deseo

de la realización y el triunfo. [...] aparte del noble arte de lograr que se hagan las cosas, existe el más noble arte de dejar las cosas sin hacer.


[...] los chinos son sumamente puntuales, siempre que se les dé abundante tiempo para hacer una cosa. Siempre terminan las cosas a horario, con tal de que el horario sea bastante largo.


¿No es suficiente que los viejos sean algo? ¿Es necesario que siempre tengan que estar haciendo

algo? La pérdida de la capacidad para la holganza ya es mala en los hombres de edad madura, pero esa misma pérdida en la ancianidad es un crimen que se comete contra la naturaleza humana.  


Con la excepción del explorador del Ártico o el hombre de ciencia que está en su laboratorio, dedicado a la labor de descubrimiento, creo que lo mejor que podemos esperar es que nos guste nuestro trabajo, que nos sea llevadero. 


Un poeta chino nos ha advertido ya que la fuente de la juventud es un engaño, que nadie puede "atar un cordel al sol" y detener su carrera. [...] Si de nada vale librar una lucha sin esperanzas contra la ancianidad y las canas, ¿por qué no decir entonces que las canas son hermosas?


El culto chino por los antepasados [...] No creo que los respetos que se rinden a unas tabletas cuadradas de madera, de unos treinta centímetros de largo y en las que se inscriben los nombres de los antepasados, sean más o menos religiosos que el empleo de un retrato del Rey en un sello de correos británico. En primer lugar, se concibe a esos espíritus ancestrales menos como dioses que como seres humanos, y se les sigue sirviendo como lo fueron por sus descendientes en su ancianidad. No se les hacen ruegos de dones ni plegarias para que curen enfermedades, y no existe el acostumbrado regateo entre el venerado y el que venera. En segundo lugar, esta ceremonia de culto no es más que una ocasión de piadoso recuerdo de los antepasados desaparecidos, en un día consagrado a la reunión de la familia. 

Las rodillas chinas no son tan preciosas como las rodillas occidentales, porque nos prosternamos

ante emperadores o magistrados y ante nuestros padres, cuando viven, en el Día de Año Nuevo. Por consiguiente, las rodillas chinas son por naturaleza más flexibles, y no se hace uno más o menos hereje por arrodillarse ante una tableta de madera que se parece a un calendario.


"El agua corre hacia abajo y no hacia arriba", dicen siempre los chinos, y por lo tanto el afecto por los padres y abuelos es algo que tiene más necesidad de ser enseñado por la cultura. Un hombre natural' ama a sus hijos, pero un hombre culto ama a sus padres.


 ¿qué derecho tienen los jóvenes de abrir la boca cuando los viejos pueden decir: "He cruzado más puentes que calles has cruzado tú"?


Nadie puede dejar de envejecer; sólo puede hacerse la trampa de no admitir que se envejece. Y como de nada vale luchar contra la naturaleza, bien podríamos envejecer graciosamente. La sinfonía de la vida debería terminar con un gran final de paz y serenidad y comodidad material y contento espiritual, y no con el estampido de un tambor que se rompe o un címbalo que se quiebra.


Shih T'ao es indudablemente uno de los más grandes pintores que ha producido China, y el hecho

de que no se le conozca en general en Occidente se debe a un accidente y a que los emperadores manchúes no querían dar crédito a los artistas que no simpatizaban con su régimen.


[...] el sabor que se espera en el mejor té es el delicado sabor de "carne de bebé".


Un chino se sorprende fácilmente ante la variedad de botellas y etiquetas cuando entra en una tienda de vinos en Occidente, porque, en su país, en cualquier sitio que se encuentre ve shaohsing (licor de arroz, variedad del Huangjiu), más shaohsing y nada más que shaohsing. Hay seis o siete variedades más, y hay también licores destilados del mijo, el kaoliang, además de la clase de vinos medicinales, pero la lista pronto se agota.


Las tres características necesarias de las delicadezas chinas más caras son su condición de: incoloras, inodoras e insípidas. Estos artículos son las aletas de tiburón, los nidos de pájaros y los "hongos plateados". Todos son gelatinosos y no tienen color, sabor ni olor. La razón de su gusto maravilloso es que siempre se los prepara en la más costosa de las sopas que sea posible hacer.


Más adelante vi que, si bien todas las cosas eran en miniatura, el universo que sugerían era grande, y parecía recordar el criterio budista de que una semilla de mostaza y los Himalaya son de igual tamaño.


[...] sospecho que un hombre a quien no satisface una luna se cansará también de una docena [...] Si no satisface a un hombre la variedad del tiempo y el cambio de colores en el cielo, el exquisito sabor de las frutas que aparecen por rotación en estaciones diferentes, y las flores que se abren por rotación en los distintos meses, ese hombre haría mejor en suicidarse y no tratar de seguir la inútil caza de un Cielo imposible, que acaso satisfaga a Dios pero nunca satisfará al hombre. 


[...] los chinos suponen que un viaje a la montaña surte efecto catártico, pues limpia el pecho de una cantidad de tontas ambiciones y de preocupaciones innecesarias.


La idea básica es que las rocas son enormes, fuertes, y sugieren la eternidad. Son silenciosas, inmóviles y tienen fuerza de carácter, como los grandes héroes, y son independientes y separadas de la vida como sabios en retiro. Son invariablemente antiguas, y los chinos aman todo lo viejo. [...]  todo lo que crece es siempre más hermoso que lo que se construye.


Laotsé dice: "La naturaleza no habla"[...] Como un viejo sabio, comprende todo, pero no habla, y en ello radica su misterio y su grandeza. 


Uno de los diez lugares escénicos del Lago Occidental se llama, pues, Liulang Wen Ting, o sea, "Escuchando a las oropéndolas entre olas-sauces". 



[...] se elige a la orquídea, el crisantemo y el loto por determinadas

cualidades, [...] La flor de ciruelo es probablemente la que más aman, entre todas las flores, los poetas chinos.  [...] la peonía, rica de color y de pétalos, es considerada más bien como símbolo del hombre rico y feliz, en tanto que la flor de ciruelo es la flor del poeta, y símbolo del sabio tranquilo, pobre; y, por lo tanto, la última es espiritual así como la primera es materialista [...] Creo que la razón por la cual los chinos no dan más importancia a la rosa, es la de que su color y forma pertenecen a la misma clase que la peonía, pero ha sido superada por la vistosidad de la última. [...] Lo contrario de la peonía, la orquídea, es como un símbolo de encanto escondido [...]  Entre todas las flores, la orquídea es la que más fácilmente se seca o se pierde al menor error de quien la cuida. [...] El crisantemo florece al terminar el otoño. [...] El loto o lirio de agua forma de por sí una clase y me parece, personalmente, la más hermosa de todas las flores [...] La raíz del loto se usa para hacer una bebida refrescante, sus hojas para envolver frutas o comida que se quiere hervir, sus flores para gozar de su forma y su fragancia, y, finalmente, las semillas son consideradas como el alimento de las hadas, ya crudas, recién arrancadas de la vaina, o secas y azucaradas. [...] Sólo hay dos flores por cuya fragancia estoy dispuesto a olvidar la orquídea, y son la casia y el narciso. [...] De la azalea se supone que es una flor trágica.

"La pasión sostiene el fondo del mundo, mientras el genio pinta el techo".

El verdadero viajero es siempre un vagabundo, con las alegrías, las tentaciones, y el sentido de aventura que tiene el vagabundo. Viajar es "vagabundear" o no es viajar. Un buen viajero es el que no sabe adonde va, y un viajero perfecto es el que no sabe de dónde viene. No sabe siquiera su nombre y apellido.

El equipo más necesario para un viajero es "un talento especial en el pecho y una visión especial bajo las cejas"

Si, por lo tanto, con el talento especial en el pecho y la visión especial bajo las cejas puedo ambular y flotar a mis anchas solamente cuando estas cosas pierden su existencia individual, ¿no es innecesario que visite la caverna de piedra y el lugar bendito? Porque, como acabo de decir, en la distancia de veinte o treinta li, o aun de un li o medio li, ¡no hay también, por todas partes, cosas que pierden su existencia? Un torcido puentecito, un desvaído árbol solitario, un atisbo de agua, una aldea, una cerca, un perro: ¿cómo sé que no están también aquí el misterio y la grandeza de la caverna de piedra y el lugar bendito, en que puedo ambular y flotar a mis anchas?. . . [...] Quienes insisten en visitar las cavernas de piedra y los lugares benditos, por lo tanto, han dejado mucho sin visitar; el mis, no han visitado nada. Porque quienes no llegan a ver el misterio y la grandeza de una simple cerca o un perro, han visto solamente lo que no es grandioso ni misterioso en las cavernas de piedra y los lugares benditos.

¿Cuántos momentos hay en que el día es hermoso y la compañía placentera, cuando la luna y el vino son buenos y tenemos el corazón tranquilo y feliz el espíritu, cuando hay música y canciones y vino y podemos gozar y dejar que pasen las horas? 

[...] el arte de lograr la felicidad consiste en tener placeres apacibles.

La búsqueda del conocimiento no debe ser cuestión de nadie más que de uno mismo, y sólo entonces podrá ser un placer, y podrá ser positiva, la educación humana.  

 Un oscuro novelista chino, sin el moderno conocimiento de las hormonas, adivinó correctamente el origen de toda la actividad al decir que se debe a "lombrices" en nuestro cuerpo. El adulterio es cuestión de lombrices que nos muerden los intestinos e impelen al hombre a satisfacer sus deseos. La ambición y la agresividad y el amor por la fama o el poder se deben también a ciertas lombrices que no dejan descansar al hombre hasta que ha realizado el objeto de su ambición.

En primer lugar, un mal jugador, o un jugador que demuestra mal talento o mal gusto, tiene un mal tup'in o una mala "personalidad de juego", según la expresión china. Se dice que el bebedor que suele comportarse vergonzosamente después de haber bebido mucho, tiene un mal chiup'in, o una mala "personalidad de vino"

 La mejor descripción del placer de la lectura la he encontrado en la autobiografía de la más grande poetisa de China, Li Ch'ingchao (Yi-an, 1081-1141). 

El mejor medio de estudiar cualquier tema es comenzar a leer libros tomando un punto de vista desfavorable con respecto al tema.

Un erudito es como el cuervo que alimenta a sus pichones escupiendo lo que ha comido. Un pensador es como un gusano de seda que no nos da hojas de morera sino seda. 

Las constelaciones de estrellas son la wen o literatura de los cielos, y las famosas montañas y los grandes ríos son la wen o literatura de la tierra.

si Dios me ama apenas la mitad de lo que me ama mi madre, no me enviará al Infierno.

El mundo de la creencia pagana es una creencia más sencilla. Nada postula, y "no está obligado a postular nada. Parece hacer más inmediatamente atractiva la buena vida, porque apela a la buena vida por sí sola. Justifica mejor el bien, pues hace innecesario, para hacer el bien, justificarlo de algún modo.

Si se acepta la afirmación de que hacer el bien lleva en sí la justificación, no puede uno dejar de considerar que todos los cebos teológicos para la buena vida son redundantes y tienden a nublar el lustre de una verdad moral. 

La filosofía, que debería estar junto al pecho y a la actividad de los hombres, es lo que se ha alejado más de la vida.

Hay, claramente, una distinción entre pensamiento lógico y pensamiento razonable, que se puede expresar también como la diferencia entre el pensamiento académico y el pensamiento poético. 

Y si bien Platón tenía verdadero discernimiento humano, en cierto modo fue el responsable de la veneración de las ideas y las abstracciones, como entre los neoplatónicos, una tradición que, en lugar de ser atemperada por un mayor discernimiento, nos es tan familiar ahora en los escritores que hablan de ideas e idearios como si tuvieran una existencia independíente.

[...] a menos que el pensamiento sea elevado a un plano muy superior al de ahora, es inevitable un gran revés para la civilización.

Un escritor chino, Kung Tingan, dijo: "El sabio no habla, los talentosos hablan y los estúpidos discuten";

el Sabio habla de la vida, tal como la advierte directamente; los Talentosos hablan de las palabras del Sabio, y los estúpidos argumentan sobre las palabras de los Talentosos

La vida o la existencia no tiene que ponerse de rodillas y pedir a la lógica que demuestre que existe, o que está allí. 

[...] el mundo no es un silogismo o un argumento, es un ser: el universo no habla, vive; no discute: llega, y nada más.

Nadie puede ser perfecto; sólo se puede tender a constituir un ser agradable, razonable.

Porque el deber de la mente humana es tal que no se ve llamada a hacer un argumento estúpidamente lógico, sino que debe tratar de mantener un cuerdo equilibrio en un mar sin cesar cambiante de impulsos, sentimientos y deseos en conflicto. Y la verdad es tal en los asuntos humanos, que es verdaderamente aquello que deseamos que lo sea. El argumento irrebatible puede ser rebatido siempre con algo de compasión, y la misma validez invalidada por el amor.

El emperador chino no era un ser semidivino como el del Japón, y los historiadores chinos han desarrollado la teoría de que el emperador gobierna por un mandato del Cielo, y que cuando gobierna mal pierde ese "mandato celestial". Cuando gobierna mal le cortamos la cabeza

Mingliaotsé se dispone a viajar por el País de los Indiferentes. 

Y Mingliaotsé responde: "Quien ha logrado el Tao puede meterse en el agua sin mojarse, saltar a las llamas sin quemarse, caminar sobre la realidad como si fuera un vacío y viajar por un vacío como si fuera la realidad. Puede estar cómodo doquiera se encuentre, y solo en cualquier ambiente. Esto es natural en él. Pero yo no he logrado el Tao; yo soy solamente un amante del Tao. Quien ha logrado el Tao es dueño de sí, y para él se disuelve el universo."


¿por qué tuvo que ir Sakyamuni a los Himalaya?

Explora los Nuevos Estados y viaja por los Ocho Países Bárbaros

visito sobre todo las Cinco Montañas Sagradas y las Cuatro Aguas Sagradas

los ríos de los Nueve Estados

En cuanto a las regiones que están fuera del Celeste Imperio, como los Himalaya y las Diez Islas Pequeñas y las Tres Islas Grandes del Mar de la China,

se elevan olas gigantescas, y sabemos que está enfurecido el espíritu de Ch'ihyi (Un pájaro mítico.) ayudado por T'ienwu (El Espíritu del Mar, con ocho cabezas, ocho piernas y ocho colas.).

nos parece ver al Viejo Dragón Chang que se abre paso hasta el cielo llevando en brazos a sus nueve hijos

 sale a buscar a la Cigüeña Salvaje Ting

"El Hombre Rústico de las Nubes y las Aguas".  

 El método del saludo entre los manchúes, llamado tach'ien, es también muy bello.

Wednesday, 28 April 2021

Recortes: Alpinismo

 Del libro de Edurne Pasabán:


Sobre ventanas de tiempo:

 - estas dos cordilleras están lo suficientemente alejadas entre sí como para que el clima sea muy distinto a lo largo del año en una y otra, y las ascensiones se tengan que hacer en estaciones diferentes. Mientras que los monzones permiten el acceso a las cumbres del Karakorum únicamente en los meses de verano, en el Himalaya dejan dos períodos para la ascensión: en primavera (de finales de marzo a mediados de junio) y al principio del otoño (un período algo más corto, que va de primeros de septiembre a mediados de octubre). Pese a todo, también se puede conquistar la cumbre de un ochomil en invierno, aunque se trata de una empresa muy difícil y arriesgada que pocos alpinistas han llevado a cabo.

  - esta distribución geográfica y estas «ventanas» que el monzón concede al alpinista representan que, si se quieren escalar cimas del Karakorum, es preciso viajar en verano y aterrizar en Islamabad, capital de Pakistán, mientras que para las expediciones al Himalaya, el punto de destino es Katmandú (incluso si se quiere escalar el Shisha Pangma, la única cumbre china), y el viaje se efectúa en primavera o en otoño.

  - Siempre hemos dicho que lo ideal es llegar a la cumbre como máximo a la una del mediodía, porque luego hay que volver a bajar.

 

Sobre rutas y montañas:

 - si tuviera que recomendar una primera ascensión a un ochomil optaría por el Cho Oyu, por ejemplo, ya que el Dhaulagiri es bastante más complicado y peligroso. Con el Cho Oyu, el «principiante» puede probar realmente lo que es el Himalaya, entrar en contacto con la altura y, al mismo tiempo, hacer una ascensión sin grandes complicaciones.

  - Dentro de la escala de dificultad de los catorce picos de más de 8.000 metros se suele considerar que los dos más fáciles son el Cho Oyu, en el Himalaya, y el G II, en el Karakorum.

  - Broad Peak. Se trata de una montaña de la que se suele decir que no es muy complicada, es más, está catalogada, por decirlo así, entre las «fáciles», junto al Cho Oyu y el G II.

  - Si el Everest se considera la montaña «comercial» por excelencia del período de primavera, es decir, la que atrae a un mayor número de escaladores, y en verano lo copan todo las montañas del Karakorum, las que congregan a más gente en otoño suelen ser el Cho Oyu y el Shisha Pangma, que se escalan, en ambos casos, desde el lado tibetano, es decir, chino.

  - El G II es una montaña muy agradecida, además de ser muy bella; es una pirámide casi perfecta.

  - Se llega al campo base del Nanga Parbat tras tres días por unos valles preciosos; creo que es uno de los trekkings de aproximación más bonitos de los que he hecho nunca.

- Creo que si debiera recomendar a alguien un trekking en el Himalaya, el que da la vuelta al Manaslu es el que yo aconsejaría, porque es espectacular, precioso, son diez días de una ruta muy pura, sin explotar, sin hoteles ni lodges como en otras montañas. 

 - Tatopani, en el nacimiento del valle del Kali Gandaki. Hasta este punto coinciden las expediciones que van al Dhaulagiri con las que se dirigen al Annapurna. Hoy en día se puede llegar en jeep, pero en 1998 lo hicimos a pie, con nuestra inconcebible comitiva detrás. A partir de Tatopani, el trekking proseguía unos días hasta el emplazamiento del campo base del Dhaulagiri.

  - una semana larga de trekking por el bellísimo valle de Kali Gandaki, hasta el campo base del Dhaulagiri.

  - el Makalu, mi segundo ochomil. La cumbre es un pico que responde perfectamente a su nombre: con forma de pico.

  - El punto clave del Nanga Parbat desde un punto de vista técnico es el llamado muro Kingshoffer, una zona de rocas muy difícil de pasar, complicadísima, completamente vertical, una pared de rocas lisas a la que es muy difícil aferrarse.

  - la vía sur del Shisha Pangma obliga a aclimatarse en muy poca altura, ya que a partir de los 5.000 metros se entra directamente en un corredor que lleva hasta los 8.000 metros,

  - la expedición comienza en Katmandú, desde donde se va hasta Kodari en autobús, en la frontera con China. Ya en aquel punto se deja el autobús y se pasa andando la frontera, simbolizada por un puente, tras lo cual nos trasladamos en un jeep hasta Mialan, cerca del campo base.

- Kangchenjunga. O, al menos, nadie debería haberlo hecho. Cuando en el año 1955 el maharajá de Sikkim dio permiso a los británicos George Band y Joe Brown para que pudieran ascender a esta montaña que su pueblo consideraba sagrada, los conminó a no pisar la cima. Es más, les dijo que sus cabezas no podían estar más altas que la cota máxima de la montaña.

- el Kangchenjunga, que con sus 8.586 metros es el tercer pico más alto del planeta. Para los alpinistas, seguramente forma, junto al K2 y el Annapurna, el trío de montañas más temidas, más incluso que el Everest, cuya mayor dificultad radica sobre todo en su altura, pero que no presenta las complicaciones técnicas del Kangchenjunga.

 - Gasherbrum I (también conocido como Hidden Peak, «el pico oculto», porque es el que se ve menos de todo el conjunto) y el Gasherbrum II, de 8.068 metros y 8.035 metros, respectivamente. Se trata de dos montañas que solemos conocer con el nombre de G I y G II y que forman parte del macizo llamado, justamente, de los Gasherbrum (que en el idioma baltí de la zona significa «montaña bonita», aunque a veces se suele traducir por «montaña de la luz»). Este macizo acoge, además de las dos montañas citadas, a cuatro montañas más (G III, G IV, G V y G VI), cuyas altitudes van desde casi 7.000 metros hasta casi 8.000 metros. Por otra parte, hay quien considera que el Broad Peak, de 8.047 metros y que se encuentra a poca distancia, también forma parte del conjunto.

 - uno de los tramos más complicados era el que nos llevaba desde el campo 2 hasta el campo 3. Ésta era la etapa que nos habría gustado hacer una vez aclimatados en el Shisha Pangma, pero ahora ya no había vuelta de hoja. Se trata, en resumidas cuentas, de pasar por debajo de un serac que puede caer en cualquier momento, porque está constantemente escupiendo hielo. Creo que puedo afirmar que es el paso más peligroso que he tenido que atravesar nunca en una montaña.

 - De los catorce ochomiles que hay en el mundo, nueve se hallan en la cordillera del Himalaya, mientras que los cinco restantes están en la cordillera del Karakorum,

  - Los cinco picos del Karakorum (los dos Gasherbrum, el Nanga Parbat, el Broad Peak y el K2) se encuentran en territorio pakistaní, en algunos casos haciendo frontera con la provincia de Sinkiang, en China, mientras que los nueve picos del Himalaya están en territorio nepalí (Dhaulagiri, Manaslu y Annapurna), en la frontera entre Nepal y la India (Kangchenjunga), a caballo entre Nepal y la provincia china del Tíbet (Everest, Lhotse, Makalu, Cho Oyu) o íntegramente en China (Shisha Pangma).

  

Del trekking del Karakorum:

 - Karakorum Highway (o KKH). Se trata de una carretera que comunica Islamabad con la ciudad de Kashgar, en la provincia china de Sinkiang, a través de 1.200 kilómetros de paisajes espeluznantes, y atravesando pasos de montaña a casi 5.000 metros de altura, resiguiendo una parte del valle de uno de los ríos más legendarios del planeta, el Indo.

  - El alpinista que quiera escalar uno de los ochomiles de Pakistán tiene que dirigirse a Chilas (en el caso de querer ascender al Nanga Parbat) o bien a Skardu (para los Gasherbrum, el K2 y el Broad Peak).

  - Skardu está emplazado en un lugar muy bonito, en el que hay bastantes alojamientos para los alpinistas.

  - Yo no tengo ninguna duda de que el Karakorum (palabra que en turco significa «pedregal negro») es la cordillera más espectacular de todo el mundo. Esta zona montañosa, mucho más inhóspita que el Himalaya, está recorrida por todo un sistema de gigantescos glaciares que a su vez reciben como afluentes a otros glaciares que bajan de todas aquellas montañas de 7.000 u 8.000 metros. Las propias montañas del Karakorum lucen unas formas perfectas, geométricas, son auténticas moles de roca y hielo que impresionan a simple vista, que casi dan miedo. A partir de Askole caminamos durante días hasta llegar al glaciar del Baltoro, que mide casi sesenta kilómetros y que, por ello, es uno de los más largos del mundo, si se exceptúan los de las zonas polares.

  - en Nepal se utilizan porteadores en la zona del Makalu y poco más, porque generalmente se recurre a la fuerza de los yaks. Pero en Pakistán sólo hay porteadores, que deberán recorrer los seis o siete días que separan Askole del campo base de los Gasherbrum. Y esto es realmente duro, porque se trata de un trekking de aproximación que, a partir del segundo día, se realiza exclusivamente sobre el glaciar.

  - llegamos a un lugar llamado Payu, que es el último paraje antes de penetrar en el glaciar del Baltoro en el que hay un poco de sombra y de árboles, como un oasis. Allí descansamos todo el día, gozando de vistas espectaculares hacia el G IV (quizá la más imponente de todas las montañas del macizo del Gasherbrum), e incluso se veía una punta de la gran mole piramidal del K2.

 

De la dificultad del K2:

 - Junto al Annapurna, tiene una aureola de montaña maldita, de ser la ascensión más difícil del planeta. ¿Por qué? Porque es muy alta, y aunque no lo sea tanto como el Everest, presenta, en el último día, desde los 8.000 metros hasta los 8.611 metros, una serie de dificultades técnicas muy complicadas, que obligan al alpinista, lo quiera o no, a tener que pasar muchísimas horas en aquella «zona de la muerte». Si esta serie de complicaciones técnicas se hallaran a 5.000 o a 6.000 metros, las podríamos solventar sin más dificultades, con una buena preparación, desde luego, pero sin más problemas. Pero el hecho de hallarse a más de 8.000 metros de altura representa en realidad una especie de trampa mortal, y esto se puede afirmar sin exagerar. Tiene mucha pendiente en todos los lados, de hecho, ninguna montaña entre los catorce ochomiles se eleva tanto en los últimos metros. La cumbre tiene una forma muy marcada de pirámide, por lo que el ataque final al que me refería, a tanta altitud, se tiene que hacer escalando por hielo y roca. En el Everest, una vez pasado el Escalón Hillary, se llega caminando a la cima.

  - Para subir al K2 hay varias vías, y ninguna de ellas es cómoda o sencilla. Desde la vertiente sur en la que nos encontrábamos, las más usuales son la conocida como el Espolón de los Abruzos y la ruta Cesen. La primera de ellas se denomina así porque la descubrieron los expedicionarios comandados por Luis Amadeo de Saboya, príncipe de los Abruzos, que en 1909 lanzaron una ofensiva para conquistar el K2 que acabó fracasando ante la enormidad del desafío.

 

Del valle del Khumbu:

 - Namche Bazar, que en cierto modo ejerce de capital del valle del Khumbu.

  - este campo base es común no sólo al Everest, sino también al Lhotse y al Nhutse,

  - es un paisaje completamente desierto, sin nieve, porque hay tanto viento que no acaba de cuajar nunca, por lo que predomina la roca, pelada y desnuda, con un sinfín de bombonas de oxígeno tiradas ahí, tiendas viejas, rotas. Es casi como de ciencia ficción, me pareció un lugar que infundía una gran tristeza, sin duda por aquella mezcla de desolación que ofrecía el paisaje y la presencia de tantos restos de presencia humana. Un lugar feo, muy feo, todo lo contrario a lo que uno suele imaginar como un paisaje idílico de montaña. Y esto no sucede a esta escala en ninguna otra montaña que yo haya visto, lo cual refleja hasta qué punto se ha masificado el Everest.[...] El Collado Sur se encuentra dentro de lo que denominamos la «zona de la muerte», es decir, la altura a la que el cuerpo humano se enfrenta a serias dificultades de reacción y de funcionamiento, tanto por la falta de oxígeno como por las bajísimas temperaturas y el fuerte viento.  Del campo 4 del Everest.

  

Consejos sobre alpinismo:

 - Normalmente todos los alpinistas son escaladores, puesto que para escalar montañas es preciso conocer todas las técnicas de este deporte, pero no todos los escaladores son alpinistas. Los hay que encuentran su aliciente en las dificultades técnicas de las paredes, y no los atrae la ascensión a altitudes superiores. La escalada en roca es la base para empezar en el alpinismo, porque ahí está toda la técnica: la utilización de cuerdas, arneses, de todo el material, en definitiva.

  - Cuando uno va a los Andes, aunque sea a montañas como el Chimborazo (que mide 6.300 metros), la logística es muy sencilla, ya que suele haber un refugio situado a casi 5.600 metros y al que prácticamente se llega en coche o en cuatro por cuatro. La aclimatación ya se ha hecho abajo, porque las ciudades desde las que se sale se encuentran a una altura considerable. Pero al escalar un ochomil se tiene que plantear la ascensión de otro modo.

  - En primer lugar, hay que montar un campo base que está situado generalmente a unos cuantos días a pie de cualquier otro lugar habitado, y a continuación se debe planificar una estrategia de campos superiores, los campos de altura, tal como los llamamos, porque la aclimatación es básica para realizar la escalada con éxito.

  - Se trata de un permiso cuyo precio es único, unos diez mil dólares, para un máximo de catorce personas.

  - No suele haber mucha opción para decidir el lugar en el que se sitúa un campo base. En general, ya hay un emplazamiento no diré que estipulado, pero sí lógico, que es por añadidura donde se instalan las demás expediciones. Cada montaña tiene sus emplazamientos, generalmente al final de un glaciar o en un collado que presente una superficie adecuada para plantar las tiendas, y los hay más cómodos que otros, dependiendo de la orografía.

  - bien la aclimatación es indispensable, también hay que evitar una permanencia demasiado prolongada a mucha altura, por ejemplo, a más de 7.000 metros, puesto que en este caso, más que aclimatarse, se produce un desgaste que puede ser fatal para el objetivo de conquistar la cima, o incluso para la propia vida.

  - para subir a un ochomil lo ideal es no dormir más allá de los 6.000 metros, aunque la montaña a veces te puede forzar a ello. En efecto, no es lo mismo subir un monte como el Everest o el K2, que miden más de 8.600 metros, que otro que apenas supere los 8.000 metros. En este último caso se puede dormir una noche a 7.300 metros, mientras que en una montaña más elevada el último ataque se produce ya casi a partir de 8.000 metros, lo cual significa que se pasan muchas horas a esta altura.

  - el agua se «fabrica» in situ. El procedimiento consiste en echar un poco de agua de la cantimplora en una cazuela (pues, de otro modo, si se pone nieve directamente en la cazuela, el agua sabrá a quemado) e ir derritiendo la nieve poco a poco. El agua obtenida se tendrá que mezclar con complejos de sales, puesto que la nieve no contiene ninguna sustancia mineral de las que el cuerpo necesita para que se produzca una buena hidratación, tan necesaria en alta montaña.

 

Del mal de altura:

 - Una de las consecuencias más graves del mal de altura, y en concreto de la menor disponibilidad de oxígeno en altitudes elevadas, es el edema, que puede ser cerebral o pulmonar.

  - inyectara dexametasona, un derivado de la cortisona que se suele emplear como antiinflamatorio, pero que también sirve para prevenir y tratar el mal de altura en general,

  - Para curar las congelaciones en las extremidades, durante unos cuarenta y cinco días se hacen baños de agua caliente de los pies o las manos con Betadyne para intentar que reaccionen los dedos.


 Otras cosas:

 - Para obtener el certificado de defunción, lógicamente no se puede hacer subir a un médico forense hasta 7.000 metros de altitud, con lo que suele bastar con que testimonien personas que hayan presenciado el hecho.

  - Me gusta especialmente una frase de Sebastián hablando de su montaña maldita: «Si el alpinismo fuera una ciencia, a nadie se le ocurriría escalar el K2.»

  - Luis Amadeo era un aventurero y escalador con experiencia, que había ascendido a los picos más complicados de los Alpes y también había realizado expediciones a Alaska, África, el Polo Norte...

  - yo me voy a dar de comer a las ovejas, porque ellas no tienen ninguna culpa de nada y deben seguir viviendo.


De Iñaki Ochoa:

- Hacia el 20 de mayo de ese año nos llegaba la noticia de la complicada situación en la que se encontraba nuestro querido Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna. Este montañista navarro era uno de los más reputados y queridos en el mundo del alpinismo. Había conseguido una quincena de cumbres de más de 8.000 metros, y hacía años que se había convertido en uno de los defensores de un alpinismo limpio, sin bombonas de oxígeno y con expediciones ligeras.

-Era una persona de una pieza, con una energía increíble y unas convicciones muy sólidas, mentalmente muy fuerte. Era muy austero, con poco podía vivir muy feliz, y un gran amigo de sus amigos. La figura de Iñaki es conocida incluso fuera del ámbito del montañismo, porque hace un tiempo Pep Guardiola, el entrenador del F.C. Barcelona, pasó a sus jugadores un vídeo con el rescate que se montó para salvarle la vida, a fin de motivarlos cara a un partido. Este vídeo, filmado para el programa de Michael Robinson, ejemplifica toda una serie de comportamientos de solidaridad y sacrificio que son los que Pep quiso transmitir a sus futbolistas. Estoy segura de que a Iñaki le habría encantado esta iniciativa.


Monday, 4 January 2021

Recortes: El director

Estupendo libro que pone de manifiesto la mecánica del poder para defenderse asímisma donde finalmente ha conseguido avasallar a la prensa.


Degradación del periodismo en España:

El poder había dejado de temer a la prensa y ahora era la prensa la que temía al poder.

La forma en la que rapidez y cantidad se estaban imponiendo al rigor en el periodismo habían hecho que se perdieran reglas de primero de facultad, como la comprobación de una información por varias fuentes o la obligación de recabar la versión de los afectados.

Los estudios de mercado eran deprimentes, porque demostraban que a muchos lectores de prensa no les importaba la calidad de la información o su rigor, sino que el diario reforzara sus creencias y posiciones.

Parte de la cadena de mediocridad nacional que empezaba en la escuela, donde el pensamiento crítico era visto con recelo y la popularidad se ganaba a empujones en el patio; continuaba en la oficina, donde las promociones se reservaban a los sumisos y el exceso de iniciativa se veía como una amenaza; seguía en las redacciones de los medios, donde una casta privilegiada se había hecho fuerte a costa de pisar el entusiasmo de periodistas con más talento; gangrenaba las instituciones, donde miles de cargos eran repartidos por militancia, sin tener en cuenta el mérito; y seguía hasta el último peldaño de la escalera, donde un presidente acosado por la corrupción podía aspirar a la reelección, confiado en que unos cuantos millones de españoles le votarían con la lealtad ciega de los seguidores de un equipo de fútbol.

«El triunfo de los mediocres», que llevaba años circulando por internet atribuido al humorista gráfico Forges.

Resumen del problema crónico de la prensa española: Partidos políticos que debían defender el Estado de Derecho se aprovechaban de él, los medios escogíamos el bando equivocado. Durante décadas ofrecimos a la monarquía inmunidad informativa y adulación, enviando a sus miembros de moral más endeble la señal de que nunca serían censurados. Vivimos en connivencia con bancos y tiburones inmobiliarios, sin denunciar sus excesos porque su publicidad engordaba nuestras cuentas de resultados. Nos sometimos a Los Acuerdos, sin oponer ninguna resistencia o promocionándolos. Y alineamos nuestros intereses con los de los partidos políticos y gobiernos, a cambio de dinero institucional, licencias de televisión o favores. La prensa, atrincherada en ideologías irrenunciables y fiel a una verdad que encajara en ellas, había malgastado sus mejores días en batallas mediáticas y luchas de egos, mientras guardaba silencio sobre sus propias deshonras.

Lo que en países con larga tradición de libertad de prensa resultaba inaceptable pasaba por normal en el nuestro. A nadie le extrañaba que la imagen del rigor en los telediarios, Matías Prats, fuera desde hacía años el rostro publicitario de la aseguradora de un gran banco. Que el líder de la radio, Carlos Herrera, se fuera de excursión a la Eurocopa de Polonia, junto con algunos de los informadores más conocidos del país, en un avión fletado por la multinacional Iberdrola.

Las agencias de noticias, tradicionalmente más escrupulosas, oficializaron el periodismo de pago con la creación del Servicio Bajo Demanda: por un módico precio, empresarios, corporaciones o instituciones garantizaban la cobertura periodística de sus eventos.

La muralla que debía separar la propaganda de la información, la nota de prensa de la noticia y la publicidad del periodismo se había desmoronado. Comprarse un periodista no era posible en España, pero como dice el dicho afgano sobre la corrupción: del alquiler se podía hablar.

Ejemplos de la decadencia de la prensa española: Alfonso Rojo, que cuando me marché de corresponsal era el reportero estrella del país y adjunto al director —el único al que se aumentaba el cuerpo de la firma en sus crónicas—, hacía ahora periodismo de confidenciales y actuaba como uno de los grandes provocadores de las tertulias, donde era llamado como parte de la cuota del Gobierno. Nunca defraudaba: había sido expulsado de un plató de la Sexta tras decirle a la futura alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que estaba «muy gordita para el hambre que se pasa» en el país. Eduardo Inda, con el que había cubierto mi primera noticia en la sección de local veinte años antes, y que durante algún tiempo hizo tándem de investigación con Woodward, terminaría creando un diario sensacionalista y organizando trifulcas con «podemitas» en radios y televisiones. Tomás Roncero, uno de nuestros célebres cronistas de la sección de Deportes, protagonizaba ahora programas televisivos a los que acudía disfrazado de hooligan, lloraba en directo ante las victorias del Real Madrid y disparaba las audiencias teatralizando sus intervenciones hasta convertirlas en escenas de telenovela.[...] Quizá fuera el lado más triste de la decadencia del oficio: la manera en la que había llevado a buenos periodistas a olvidarse de lo que habían sido. [...] De los periodistas se esperaba ahora que entretuvieran, no que informaran. [...] Paco Marhuenda, erigido en la gran estrella de lo que los mexicanos llaman la comentocracia. El expolítico del Partido Popular dirigía La Razón y había firmado algunas de las portadas legendarias del Nuevo Periodismo español. Una de ellas revelaba una encuesta que daba como ganador en unas hipotéticas elecciones generales al exministro franquista Manuel Fraga, que llevaba cinco años muerto. [...] en las redacciones había empezado a escucharse la frase que había llevado a la indigencia intelectual a la televisión generalista: «Damos al público lo que quiere».

Resumen de lo anterior: El periodismo espectáculo y de trabuco, los sobresueldos, los periodistas anuncio, las prebendas institucionalizadas o la rendición frente al poder de la prensa tradicional, atrapada entre Los Acuerdos y la búsqueda de audiencias menos exigentes, habían llevado al oficio a su momento más bajo en democracia.

La principal organización del gremio, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), organizó poco después (del despido de Javier Jiménez) un ciclo de conferencias con el patrocinio de la banca y el lema Volver al periodismo, clave del futuro de la profesión. Entre los invitados a aportar su visión estaban El Cardenal (el presidente del Mundo en España y artífice del despido de Javier Jiménez) y Carmen Martínez Castro: el directivo que había trabajado incansablemente por limitar la libertad en sus medios y la secretaria de Estado de comunicación que despedía a tertulianos críticos y enviaba mensajes incendiarios a los directores.


Los tres grandes grupos periodísticos de España y su degradación:

Los tres grandes grupos de prensa del país, PRISA, Unidad Editorial y Vocento, se encontraban en serios apuros económicos y habían pasado a depender, más que nunca, de la publicidad institucional que el Gobierno distribuía a capricho, la concesión de licencias de radio y televisión digital, cuya última partida iba a entregarse en vísperas de las elecciones, y los pactos con las grandes empresas del país. El establishment se sentía más vulnerable de lo que había estado en décadas y había encontrado en los ejecutivos de los medios a los aliados necesarios para sumarse a la causa de su protección.

los Tres Tenores: Juan Luis Cebrián (El País), Pedro Jota Ramírez (Diario 16 y El Mundo) y Luis María Anson (ABC y La Razón), todos ellos buenos periodistas que terminarían malográndose en los pasillos del poder.

Jota era el más periodista e imprudente de los tres, Cebrián el más calculador e interesado y Anson el más tendencioso y aristócrata. El fundador de La Razón y exdirector del ABC había tenido en el segundo de esos diarios el despacho más grande que haya acogido nunca a un director. Incluía una salida privada que le permitía entrar y salir sin ser visto y un semáforo en la entrada para indicar su disponibilidad. Si estaba en rojo no recibía llamadas ni visitas, en ámbar solo llamadas y en verde ambas.


Los Acuerdos (blanqueos de imagen de las grandes empresas a cambio de financiación:

Jota había ordenado que todas las referencias a El Corte Inglés, uno de los mayores anunciantes de la prensa del país, que había mantenido su inversión incluso en los peores años de crisis, fueran eliminadas del artículo. [...] en las redacciones se había interiorizado que empresas como Telefónica, el Banco Santander o el Corte Inglés eran intocables. Los Dircom del IBEX habían adquirido un gran poder sobre los medios, distribuyendo sus presupuestos en función de la influencia que atribuían a cada uno y castigando a los díscolos.

Mediaset, una gran lacra del periodismo: Paolo Vasile, el consejero delegado de Mediaset, que incluía los canales de televisión Telecinco y Cuatro, había dado instrucciones de que en los informativos no aparecieran noticias positivas de empresas que no pusieran publicidad, según me contaron varios de sus periodistas. Vasile, que tenía buen ojo para atraer audiencias, no estaba interesado en la información porque le daba muchos quebraderos de cabeza y poco dinero en comparación con los realities y los programas del corazón. Tenía la ventaja de que tampoco fingía lo contrario: no le tembló el pulso al cargarse CNN+ tras comprársela a PRISA y sustituir la programación por 24 horas diarias de Gran Hermano.

Consejo Empresarial de Competitividad (tapadera del poder en la sombra de los grandes empresarios del IBEX): El más poderoso entre los presidentes del IBEX era César Alierta. Había construido un formidable entramado de poder e influencia utilizando Telefónica, una de las grandes empresas del país, como su cortijo personal. Se podía caminar por los pasillos de las plantas nobles de su sede y ver en las puertas de los despachos los carteles con los nombres de sus colocados: exministros tanto del PP como del PSOE (Trinidad Jiménez o Eduardo Zaplana), familiares de dirigentes políticos (Iván Rosa Vallejo, marido de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría), cercanos a la realeza como el ex jefe de la Casa Real Fernando Almansa e incluso la realeza directamente. El cuñado del Rey, Iñaki Urdangarin, fue enviado por Alierta a Washington con un generoso sueldo en cuanto empezó a tener problemas con la justicia.[...] Alierta había organizado, además, una asociación de grandes empresarios que, bajo el inofensivo nombre de Consejo Empresarial de la Competitividad, había sido concebida en 2011 como un poder fáctico en la sombra. Entre sus impulsores estaban, aparte del presidente de Telefónica, el entonces presidente del Banco Santander, Emilio Botín; el hombre fuerte de La Caixa, Isidro Fainé; el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, o el del BBVA, Francisco González.


Caída libre de El País con Cebrían durante el gobierno del PP: 

que Juan Luis Cebrián, el presidente de PRISA, sumara El País a la lista de vencidos. La muerte del fundador del grupo, Jesús de Polanco, había dejado la empresa en manos de Cebrián en 2007, en vísperas de la Gran Recesión. La cosa prometía porque el nuevo jefe era periodista, había sido el primer director del diario y lo había convertido en medio de referencia del mundo hispanohablante. Sin duda cuando se viera en la encrucijada de tener que escoger entre poder y verdad, dinero y periodismo, sus intereses o los del periódico, optaría por lo segundo. Eligió lo primero. Cebrián presidió durante la siguiente década un hundimiento sin precedentes de una gran empresa de comunicación europea. PRISA sufrió una caída del 99 % de su valor en bolsa y la generación de una deuda impagable le llevó a poner la empresa en manos de multinacionales como Telefónica, grandes bancos como Santander o HSBC y fondos de inversión extranjeros de Qatar y Estados Unidos. La operación para salvar la compañía fue apadrinada por la vicepresidenta Santamaría, hizo a Cebrián inmensamente rico — en un año con pérdidas de 450 millones de euros se embolsó 12 millones— e incluyó en su letra pequeña la increíble transformación del principal diario progresista del país en un medio afín a un Gobierno conservador, donde Santamaría pasó a ser La Intocable.


Papeles de Panamá:

Los Papeles de Panamá, la investigación liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que obtendría un premio Pulitzer, revelaban lo que todos sospechábamos: la elite económica del mundo, desde deportistas a cantantes, y desde políticos a magnates, tenía a su disposición un sistema alternativo para ocultar y proteger su dinero a través de paraísos fiscales y empresas tapadera. La historia había nacido de una gigantesca filtración de 11,5 millones de documentos secretos extraídos del despacho panameño Mossack Fonseca y entregada al diario alemán Süddeutsche Zeitung. Lo que siguió fue un trabajo de investigación que, coordinado por el ICIJ, puso a trabajar durante un año y en secreto a un centenar de medios de 80 países
diferentes.


Consorcios:
Los consorcios se habían convertido en una manera de llevar a cabo grandes investigaciones internacionales en un momento en el que las redacciones habían reducido sus plantillas y carecían de medios.

Papeles de Bárcenas:

Las informaciones sobre la trama, recogidas en Los Papeles de Bárcenas, habrían costado el puesto al presidente en cualquier otro lugar. En España habían acelerado la caída de los directores que las habían publicado: Javier Moreno en El País, en la que sería la última investigación importante que el periódico publicaría bajo el mando de Cebrián, y Pedro Jota en El Mundo.

Confirma que los cuatro presidentes del PP, incluido el presidente Rajoy, conocían la existencia de una caja B en el partido. El dinero procedía de mordidas pagadas por empresarios: financiaba sus campañas y los sobresueldos a los líderes.

Bárcenas era un hombre culto y viajado que había recorrido Asia, una coincidencia que nos hizo conectar enseguida. Convenía verle sin su mujer, que controlaba la cantidad de vino que bebía y la temeridad de sus revelaciones. La precisión con la que empezó a desvelar cifras, números y localizaciones, sin necesidad de mirar una nota, la forma en la que ingresos y partidas cuadraban, el detalle en el manejo de los datos, hacían inverosímil que pudiera estar mintiendo. Los empresarios del país compraron durante décadas la voluntad y los favores de los políticos del Partido Popular a cambio de licencias, concesiones y concursos públicos. El dinero obtenido se utilizaba para pagar extras a los dirigentes de la formación, financiar campañas o ganarse el favor de periodistas. El extesorero me contó cómo entregaron «30 millones de pesetas en un maletín» al más célebre locutor de la radio española en vísperas de las elecciones del 96 a cambio de una cobertura amable durante la campaña.

El reparto posterior de sobresueldos había sido ingeniado para que nadie de la cúpula se quedara sin su parte, la mejor garantía de que todos guardarían el secreto. —¿Nadie dijo no a los sobres? —pregunté a Bárcenas. —Mira —me dijo cuando el vino había desinhibido sus últimas reservas sobre mí—. En mi vida solo he conocido un político completamente honesto y ese fue Manuel Fraga. Todos cobraban su parte. —¿El presidente Rajoy? — Álvaro Lapuerta [ex tesorero nacional del partido] tenía un amigo que viajaba a Cuba y siempre le traía dos cajas de puros.


Comisario Villarejo:

Como tantos otros periodistas, tenía entre sus principales gargantas profundas a Las Cloacas del Estado y la policía patriótica, el cuerpo paralelo creado por el ministro del Interior para destruir adversarios y avanzar la genda del Gobierno. Uno de los grandes filtradores dentro del hampa policial era el comisario José Manuel Villarejo. La primera vez que escuché su nombre fue al poco de llegar a la dirección. Dos de nuestros reporteros me contaron que había sido, desde hacía al menos dos décadas, una de las principales fuentes de El Mundo y facilitador de la mayor parte de nuestras exclusivas.

Entre los clientes que en algún momento habían contratado los servicios del comisario estaban los tres principales bancos del país, Santander, Caixabank y BBVA, las grandes empresas energéticas, Repsol e Iberdrola, herederos de grandes fortunas como Susana García Cereceda, que había encargado el espionaje de su hermana Yolanda en su batalla por el patrimonio del clan de La Finca, o el empresario sevillano Juan Muñoz, marido de la estrella televisiva Ana Rosa Quintana.


El rey Felipe VI:

Nada iba a poner más a prueba la determinación reformista de Felipe VI que la imputación de su hermana Cristina por delito fiscal y de su cuñado Urdangarin por corrupción en el caso Nóos. El Rey trató de convencerla, sin éxito, de que renunciara a sus derechos sucesorios y su negativa le forzó a escoger entre familia y Corona. Había sido educado para elegir siempre lo segundo, así que rompió con su hermana, la persona de la familia que más quería junto a su madre, y revocó su título de duquesa de Palma.

Bután, un país que los dos conocíamos y que yo había visitado por primera vez a finales de los años 90 para cubrir el 25 aniversario de la ascensión de Jigme Singye Wangchuck. El monarca del pequeño reino del Himalaya celebraba la ocasión abriendo el país al mundo, permitiendo la llegada de internet y levantando la prohibición que impedía a sus súbditos ver la televisión. Cuando regresé, siete años después, aquella apertura había transformado su sociedad: series como Los Vigilantes de la Playa, con sus modelos en bikini y sus romances instantáneos, habían acabado con la preferencia de los butaneses por las mujeres gruesas, los jóvenes habían aprendido que la marihuana se podía fumar —hasta entonces se utilizaba para abrir el apetito de los cerdos—, y la capital, que en mi primer viaje no tenía un solo semáforo, sufría sus primeros atascos. Se habían abierto varios tugurios donde los adolescentes bailaban rap con gorras puestas del revés y las chicas cambiaban el traje tradicional por minifaldas que llevaban ocultas en sus bolsos. Pero el verdadero cambio, que hacía que los butaneses se me echaran a llorar cada vez que les preguntaba por él, era la decisión del Rey de terminar con la monarquía absoluta, dar paso a una democracia y abdicar en su hijo con el argumento más republicano que jamás haya esgrimido un monarca: «Si el pueblo fuera afortunado, en el futuro podría tener en el trono a una persona dedicada y capaz. Por otra parte, el heredero podría ser una persona de habilidades mediocres e incluso un incapaz».

Felipe VI no parecía ser ninguna de esas cosas y por amigos que lo habían conocido tenía la impresión de que era un buen tipo, sin duda mucho más preparado que cualquiera de los políticos con los que había tratado hasta entonces. Hablaba idiomas, estaba viajado, podía pilotar un caza o conversar sobre literatura, debatir sobre geopolítica y cuadrar un presupuesto.

Al hablar del gesto del Wangchuck de Bután, y su renuncia voluntaria al trono, me dijo que también él podía imaginar una vida lejos de palacios, besamanos interminables y actos oficiales: —Esto es una democracia y, si algún día una mayoría no me quiere, no tendré problema ninguno en marcharme y dedicarme a otra cosa. Y por la forma en la que lo dijo, no solo me pareció que lo pensaba de veras, sino que probablemente lo había deseado en alguno de sus días grises. Tenía la impresión de que, a pesar de los privilegios y las atenciones, aquel palacio distaba de ser el lugar más feliz del mundo para el Rey y mucho menos para doña Letizia, que no había crecido en ese ambiente encorsetado y tenía dificultades para adaptarse al sopor de la función pública.


Historia del periodismo:

El primer periódico de la historia fue creado por Johann Carolus, hijo de un sacerdote de Estrasburgo, en 1605. Carolus llamó a su invento Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien: Colección de todas las noticias distinguidas y conmemorables. Tenía una única columna y se imprimía semanalmente. La idea se extendió por Europa, donde los primeros folletos buscaban captar la atención de los lectores con noticias de «crímenes, violaciones, incestos, monstruos, catástrofes naturales, fenómenos celestes, fantasmas y diabluras de todo tipo», según el historiador Maurice Lever. Ni el gusto de los lectores ni la disposición de los editores a satisfacerlos habían cambiado mucho. El éxito de aquellas gacetas hizo que aumentaran las publicaciones, las tiradas y el número de páginas por ejemplar. Los periódicos empezaron a competir por contar las noticias antes y mejor que la competencia. En 1854 el director de The Times, John Delan, creó la figura del corresponsal enviando a uno de sus reporteros a la Guerra de Crimea, desde donde William Russell dio a los británicos la mala noticia de que su imperio no era invencible. «A las 11:35 no quedaba un solo soldado británico, excepto los muertos y los moribundos, ante los sangrientos cañones moscovitas», escribió. Las primeras fotografías fueron añadidas a los diarios a finales del siglo xix y poco después la publicidad empezó a costear los gastos de las redacciones, que dejaron de depender solo de la venta al número. Mejoraron las cuentas de resultados, se incorporaron nuevas secciones, se compitió por atraer a los mejores reporteros y columnistas, se invirtió en investigación y se ganó influencia: con el tiempo incluso tumbarían presidentes como Richard Nixon. Los ordenadores reemplazaron a las máquinas de escribir. El color, al blanco y negro. Y el envío electrónico de las crónicas a los despachos al dictado que malgastaban el tiempo de Las Secres. Pero el periódico, en esencia, seguía fabricándose como la Colección de todas las noticias distinguidas y conmemorables de Johann Carolus. Recabar información, imprimirla en papel y distribuirla físicamente a los lectores fue durante siglos un negocio estable, ajeno a las transformaciones sociales o las innovaciones que obligaban a otros sectores a renovarse. La profesión vivía al abrigo de sus confortables tradiciones y sus periodistas no tenían la necesidad de actualizarse o aprender nuevas habilidades. Y, entonces, todo cambió.


Otros:

Una crónica no debe tener opinión,

Nunca había entendido que el cambio climático, la pobreza, la inmigración o la desigualdad fueran desechadas como preocupaciones de izquierdas. O que la defensa de la Constitución, ahora amenazada por el desafío del independentismo catalán, la promoción del emprendimiento o la exigencia de una educación de calidad fueran de derechas.

Línea editorial: la empresa podía decidir la línea editorial del diario a través de su Consejo Editorial, pero mientras yo fuera el director las noticias serían valoradas por estrictos criterios periodísticos. La separación radical de la opinión y la información era un concepto que chirriaba en la prensa nacional, que las mezclaba sin rubor.

Cláusula de conciencia: el primer director de un gran periódico que se acogía a la cláusula de conciencia de la Constitución que protege a los periodistas frente a los intentos de doblegar sus principios deontológicos.

Corazón Aquino: Fue Presidenta de Filipinas

paso de Kryber entre talibanes

Bezos, que había aportado financiación al Post sin entrometerse en su periodismo o llamar una sola vez al director para dar indicaciones, porque según decía sería como entrar en un avión, meterse en la cabina y decirle al piloto: «Muévete a un lado, déjame a mí».

el deseo natural de la condición humana de agradar al poder.