A dos
horas de embarcar en el avión y a una de que se fulmine la batería, no está en
muy buen estado, manos al teclado y dejo mi impronta aprovechando este hueco
antes de que demás ocupaciones acaben relegando mis intenciones a una esquina
como ya me pasó el año pasado en mi viaje a Polonia, donde finalmente no
dediqué unos minutos u horas a transcribir las memorias. Justamente hace un
año, y desde este mismo aeropuerto en el que me encuentro, Warsaw Modlin donde
por cierto la única operadora es Ryanair y me hace preguntarme hasta qué punto
estará extorsionando la gestoría de este aeropuerto, quizá sea una simbiosis,
habría que verlo, en fin no es la cuestión que toca. Como decía, aquí estoy,
mismas coordenadas que hace un año aunque con un viaje a las espaldas bastante
diferente. Lo que entonces fue una cómoda conexión en autobús de 45 minutos – 1
hora entre el centro de Varsovia y el aeropuerto, hoy han sido 12 horas y media
de autobús, casi una de tren y los últimos quince minutos de regalo de
lanzadera. A día de hoy, para visitar Lviv la opción más barata no es otra que
volar a Polonia, aunque gracias a la misma Ryanair que monopoliza Modlin a
partir de septiembre ya habrá vuelos
lowcost que conecten ciertas capitales europeas con esta joya desconocida.
Viajo aquí con Natalie, en una intercambio cultural, primero una semana de
Europa suroccidental para complementar con otra en Europa oriental, mi tierra y
su tierra. Bueno digamos que ha sido un trade-off, su tierra exactamente no es,
ella es de la parte de Ucrania más pegada a Rusia, mientras que Lviv, se
encuentra en la parte más occidental, cerquita de Eslovaquia y Polonia. Vamos,
que una distancia de unos 1200 km de punta a punta (Ucrania es el país más
grande de Europa si contamos Rusia sólo hasta los Urales). Antes de reflejar un
poco los lugares de interés, quiero introducir un poco más el país. Ucrania es
un país complicado, no hay más que ver el telediario donde a día de hoy sigue
habiendo conflicto a modo de guerra civil en la parte más oriental del país. Un
tema bastante complejo que no es fácil de entender, donde intereses
internacionales tipo lucha de influencias entre Rusia y las potencias
occidentales, contrapuestas chocan frontalmente en este país, siendo
literalmente, yendo de oeste a este un país que degrada un sentimiento
proeuropeo a un sentimiento prorruso. Y los dos sentimientos no casan
bien. Tomando como referencia España por
poner un ejemplo, España ha sido un país con una historia independiente bien
definida, su soberanía sobre la península a partir del siglo XV se ha mantenido
constante (con la excepción de Portugal en el reinado de Felipe II) y nunca ha sido absorbida por potencias
extranjeras, ni aún durante la ocupación francesa en el siglo XVIII. No es así
con Ucrania, donde a lo largo de la historia y particularmente en la más
reciente, ha sido reiteradamente absorbida y fragmentada por las potencias
circundantes a saber, el imperio austrohúngaro, el imperio ruso y el reino de
Polonia-Lituania. Es por eso difícil situar el origen de Ucrania como nación, por
lo que para situarme en contexto he estado leyendo un poco sobre la historia
del país y a continuación escribo un ligeramente extenso resumen con las
transiciones de poder más significativas:
El
origen de la nación podría establecerse en el siglo IX con el Rus de Kiev, que
fue el primer reino formado en Europa Oriental cubriendo el territorio de
Ucrania y la parte occidental de Rusia. Sin embargo, en el siglo XII cayó en
decadencia y finalmente en el XIII fue completamente arrasado por la invasión
mongola e integrado en la Horda de Oro. A mediados de este siglo del colapsado
Rus de Kiev surgen tres principiados (dentro de la Horda de Oro): el ducado de
Vladímir-Súzdal (Rusia), la república de Novgorod (Norte de Rusia) y el reino
de Galicia-Volhyhia (Oeste de Ucrania y sí, Galicia como la nuestra, pero sin
marisco). De este reino de Galicia-Volhyhia que es lo que nos interesa, el rey
Danilo consigue expandirlo hasta la antigua capital del Rus, Kiev. Aun estando
dominados exteriormente por los mongoles, este rey se esforzó por minimizar las
influencias de estos sobre sus dominios. Un siglo más tarde, por uniones
dinásticas, la región de Galicia fue absorbida por Polonia y la región de
Volhyhia y el norte (incluyendo Kiev) por Lituania para después ser fusionada
bajo el Gran Ducado de Lituania tras una unión dinástica entre Polonia y
Lituania. Tras la formación de la mancomunidad Polaco-Lituana en 1569 (duró
hasta 1795, casi doscientos años) el territorio pasó entonces a la corona
Polaca. Mientras tanto, que aún no lo hemos mencionado, la región de Crimea (el
kanato de Crimea de fuerte herencia cultural de la Horda de Oro) era vasallo
del imperio Otomano. Los campesinos rutenos (Rutenia es como se conocía los
territorios de la zona de Ucrania) oprimidos por la nobleza, empezaron a
confraternizar con los cosacos, un pueblo nómada de raíces mongolas, quienes en
el siglo XVII (1648) bajo el liderazgo de Bogdán Jmelnytsky establecieron una
suerte de estado militar cosaco llamado Zaporozhia. Sin embargo, seis años después con la firma
del Tratado de Pereyáslav con el zar Alejo I de Rusia, el territorio vuelve a
cambiar de manos pasando ahora al imperio ruso (poco duró la independencia). Durante
los trece años siguientes, el territorio de Ucrania fue escenario de una guerra
entre rusos, turcos, polacos y cosacos por el control de la zona acabando con
el territorio dividido entre la mancomunidad Polaco-Lituana (Galicia,
Volhyhia), Rusia (Kiev y la rivera este del río Dnieper) y el Imperio Otomano
(La región de Podolia). Los territorios del Imperio Otomano serían cedidos a
Polonia – Lituania tras el tratado de Karlowitz en 1699. Tras la desintegración
de la mancomunidad Polaco-Lituana (1795) a manos de Austria, el Imperio Ruso y
el Reino de Prusia, la parte más occidental de Ucrania (Galicia) pasó a manos
austriacas mientras que el resto estaba bajo dominación del Imperio Ruso. Leo
que es por esta época cuando el sentimiento nacional empieza a despertar a raíz
de los movimientos nacionalistas que surgen en otras potencias de Europa,
tomando raíz en este caso en la cultura del Rus de Kiev. Empiezan a surgir las
ideas de reunificar el país y en potenciar el ucraniano como lengua. Rusia para
evitar la fragmentación censura y prohíbe el uso de la lengua y tradiciones
ucranianas. Durante la primera guerra mundial, la parte austriaca de Ucrania luchó
al lado de las potencias centrales mientras que la parte rusa estaba en el lado
de la triple entente provocando una suerte de guerra civil. Tras la guerra y
con la Revolución Rusa de 1917, hubo varios intentos de conseguir la
independencia de Ucrania pero había muchas facciones con interés en dominar la
zona y no interesaba una Ucrania independiente así que finalmente, con el
tratado de Versalles de 1919, la mayor parte de Ucrania fue integrada en la
Unión Soviética (bajo el nombre de República Socialista Soviética de Ucrania) y
el resto dividido entre Polonia, Checoslovaquia y Rumanía. Estos territorios
serían recuperados tras la segunda guerra mundial, junto con el territorio de
Crimea (hasta entonces nunca había sido parte de Ucrania). Con la disolución de
la Unión Soviética, en 1991 Ucrania consiguió por fin su independencia.
A día
de hoy, con el conflicto interno presente, tengo la sensación de que un
sentimiento de identidad ucraniano tiende a decantarse por las influencias
europeístas más que por las rusas, debido al rechazo que el país desarrolla
ante lo que se puede considerar una amenaza rusa muy cercana. Ésto provoca un
problema, pues como hemos comentado anteriormente, el dominio histórico del
imperio ruso sobre el territorio ucraniano, ha dejado un fuerte legado cultural
incluido el idioma donde muchos de los ucranianos están inmersos. Y claro, en
épocas de conflictos, no hay lugar para los grises, o blanco o negro, amigo o
enemigo, y lo que anteriormente era un territorio de complejo entretejido, mal
gestionado puede acabar en choque frontal entre los nacionalistas más
consolidados y las poblaciones exacerbadas en la parte de influencia rusa, que
es lo que está sucediendo. Ejemplo de que las ideologías andan por caminos
pedregosos es el controvertido personaje de Stepán Bandera. Este señor, líder
del movimiento nacionalista e independentista ucraniano, quiso independizar
Ucrania de la Unión Soviética aprovechando la invasión de los nazis a la vez
que simpatizarse con los alemanes. Éstos, en sus ambiciosos planes, no
planeaban una Ucrania independiente y encarcelaron a Bandera. Años más tarde,
tras la derrota de Alemania, Stepán Bandera con ayuda primero de la
inteligencia británica y más tarde por su cuenta, se dedicó a la lucha
clandestina contra la Unión Soviética hasta que finalmente en 1959 sería
asesinado por un agente soviético de la KGB. Este trágico final sumado a su
lucha por una Ucrania independiente, lo convirtieron en mártir y símbolo
indiscutible del nacionalismo ucraniano. La controversia reside en que el
movimiento que él lideraba, como él mismo, partían de un ideario particularmente
fascista donde se llevaron a cabo limpiezas étnicas, especialmente famosa es la
de Volhynia en 1943 contra los polacos donde fueron asesinadas alrededor de
cincuenta mil personas. Por las calles de Lviv pude ver banderas rojas y negras del llamado Ejército Insurgente Ucraniano, que se enfrentó a los
alemanes, al ejército rojo y a los polacos, pero que por otra parte fue protagonista de las limpiezas étnicas.
Insisto en recordar que es un país en guerra, que una parte quiere fragmentarse y en situaciones así entiendo que se encuentren bajo la
necesidad de exaltar los sentimientos más patrióticos y a falta de héroes
mejores, recurran a los símbolos que tienen.
Por
otro lado, me llamó la atención la cantidad de banderas colgadas que vi de la
Unión Europea cuando en muchos de los países miembros no se ven ni la mitad. Menos
me sorprendió ciertos comentarios que leí en la red (que no pude contrastar
personalmente y que Natalie no me confirmó) de que en Lviv hablar ruso puede
resultar ofensivo y que es preferible hablar inglés. No deja de ser curioso
porque inglés no habla prácticamente ni Cristo y el ruso es un idioma muy
extendido en Ucrania, es la segunda lengua más hablada y es común que los
ucranianos (al menos los que yo conozco) hablen en ruso entre ellos. Me dio una
sensación acelerada de lo que ya experimenté en Polonia hace un año, que lo
ruso se recuerda pero con aprensión y que no quieren saber nada de ellos,
abandonar con presteza la memoria soviética.
Teniendo
esta larga introducción como contexto, llego a Lviv (Львів), en español
Leópolis. Y me gusta. Llegamos de noche y la visión de las calles empedradas
delimitadas por fachadas majestuosas en piedra a la luz de las farolas, es una
visión muy romántica. La casa en la que nos alojamos está en una de esas calles y
está muy bien amueblada. Es una habitación pequeña, anteriormente pertenecía a
una estancia mucho más amplia pero había sido separada por un tabique y la
puerta de entrada construida a posteriori (algo cutre) en la pared del rellano.
Está pensada para acomodar a cuatro personas, dos parejas. Un baño encima del
cual se sitúa una de las habitaciones a la que se accede mediante una escalera
de mano. La otra habitación comparte sitio con la pequeña cocina, dotando a la
cama de cierta intimidad a través de un dosel con cortinas. Fuera de la casa, una ciudad por descubrir.
Nos encontramos bastante cerca de la zona céntrica, a escasos diez minutos
andando de la ópera. Ópera en la que asistimos por un lado a un concierto de
música clásica (músicos alemanes y ucranianos) que ensalzaba las buenas
relaciones entre la Unión Europea (en particular Alemania) y Ucrania. Acabaron
el concierto convenientemente con una canción folclórica típica de Ucrania y
con el himno de la alegría de Beethoven. Dos veces tocaron el himno, por si no
ha quedado claro el mensaje. El otro espectáculo al que asistimos fue un ballet
famoso ucraniano llamado Lilea (Лілея). Cuenta la historia de amor entre dos
jóvenes que se ven obligados a separarse cuando la envidia del príncipe hacia
el joven por el amor de ella provoca que él tenga que unirse a los Cosacos y
ella tenga que escapar a esconderse entre los gitanos que cuidan de ella.
Muchos años más tarde volverán a encontrarse pero él estará ciego y ella al
poco será asesinada por el príncipe. Un ballet que me pareció precioso. El
centro de la ciudad es muy acogedor, allí nos encontramos la plaza de Rynok (Площа
Ринок). En el medio está el ayuntamiento con su enorme torre desde la cual hay
magníficas vistas a la ciudad. Alrededor del ayuntamiento cuatro estatuas
griegas, cada una en una esquina, Neptuno, Diana, Adonis y Anfitrite. Rodeando
la plaza gran cantidad de terrazas y bares proporcionan un aire jovial a la
plaza. Junto a la diversidad de iglesias que nos encontramos lo que más me
llamó la atención son los bares temáticos que tienen. Distribuidos por el
centro nos encontramos con una multitud de diversos locales donde cada uno
tiene una historia que contar. De hecho, hay una tarjeta que te reporta
descuentos cada vez que vayas y consumas en cualquiera de estos lugares. Al
final de la publicación escribiré el desglose de precios de la semana, pero
puedo concluir que es muy muy barato. Los locales a destacar:
- - Kryyivka (Криївка) más conocido como the bunker. Es un bar de localización desconocida. Eso es, en su
página internet sólo proporcionan una vaga pista diciendo que el sitio se
encuentra una determinada zona. De llegar allí no veremos ninguna indicación,
eso sí, la cola de gente haciendo espera en lo que parece una puerta escondida
en uno de los portales subterráneos nos sacará de dudas. Llegado nuestro turno,
se abrirá la puerta y un hombre vestido de partisano y con un fusil al hombro
nos preguntará (en ucraniano) contraseña.
A lo que habremos de contestar слава
україні (Gloria a Ucrania) y él nos
responderá героям слава (y gloria a
los héroes). Nos pedirá que cerremos la puerta y nos dará un chupito de ¿?. A
continuación bajaremos a un sótano donde nos encontramos con una decoración
típica de un búnker (de ahí el nombre). Sirven comidas típicas de allí y sin
duda lo más gracioso es el Muscovite
detector, que según me explicó Natalie si los camareros te escuchan hablar
en ruso te llevan a una especie de cárcel donde para salir tienes que contar
alguna broma o cantar alguna canción. En mi visita no lo vi por desgracia. El
menú contiene información sobre la resistencia subterránea durante la ocupación
nazi y chistes hacia Putin.
- - Otro local muy cerca a este es el Lviv
Coffee Mining Manufacture (Львівська копальня кави). Llamado así porque
literalmente te cuentan que el café que ellos venden no se cultiva si no que se
extrae de una mina subterránea en la que se encuentra el local. Tras bajar a
unas escaleras llegaremos a, efectivamente, una mina escavada con sus vagonetas
y todo, donde se sitúan las mesas y las barras. Por toda la estancia la
decoración está muy conseguida, habiendo cuerdas y poleas llevando sacos de
café de un lado para otro y con máquinas de humo que dan la completa sensación
de estar en una mina. Lo más curioso de pedir aquí es un café que te flamean
delante de ti con un soplete. Tuestan el azúcar que queda como una capa sólida
encima del café. Un espectáculo muy divertido y barato.
- - Las costillas del arsenal (Реберня "Під Арсеналом"). Y qué
costillas! Tienen terraza y salón interior, pero para parejas la terraza no es
opción así que las dos veces que fuimos comimos dentro. El sitio merece la
pena, no sólo por lo buenas que están las costillas si no por cómo lo tienen
montado. En la entrada tienen los hornos donde continuamente están asando
costillar tras costillar. Rápidamente nos sentaron y tras pedir la jarra de
medio litro de cerveza con los 400 gramos de costillar (por persona) te dibujan
con rotulador en el mantel de papel el plato y cubiertos, explicándote que allí
solo se usan las manos. Así mismo te proporcionan unos baberos con graciosos
dibujos para el posterior disfrute. En seguida llegan las costillas que el
camarero se dedica a separar con el hacha que lleva. Por todo el restaurante
tienen lavabos con jabón y papel (además del baño) para salvar nuestras manos
del estropicio en que acabaremos.
- - El salón de las torturas. En este sitio se despliegan por el
restaurante artefactos de tortura típicos de la edad media (algunos de ellos
deben su existencia a la inquisición española). Aquí probé el shashlyk (шашлик)
que es una plato de diferentes tipos de carne a la brasa. El menú contiene
información sobre estos instrumentos de tortura y por lo visto a las nueve de
la noche hacen un show que no llegamos a ver.
- - El café Masoch (Мазох). Sin lugar a dudas un lugar imprescindible. El
local hace honor al austriaco (por aquel
entonces Lviv era parte de Austria) Leopold von Sacher-Masoch de cuyo apellido
y debido a ciertas de sus obras el término masoquismo fue derivado. La
decoración no es lo más llamativo del sitio, aunque con diversas esculturas de
penes y pechos, los sujetadores colgando y otros objetos no pasa desapercibido.
Lo primero que llama la atención son las fustas que llevan los camareros
(hombres y mujeres) que no dudan en usar cuando pasan a tu lado. Pero lo mejor
de todo es el show que montan cuando algún cliente pide una bebida en especial.
El cliente en cuestión (si es hombre) habrá de quitarse la camiseta y la
camarera le tapará los ojos, sentará en una silla y le atará las manos a la
espalada. A continuación verterá las dos mezclas de coctel en la boca y no lo
deberá de tragar. Entonces le agita la cabeza hasta que considera que está bien
mezclado, le frota unos hielos por el cuerpo y empezará a echar cera caliente por todo el torso del
sujeto. Incluso lo verterá por dentro de los pantalones (dudo si dentro de los
calzones) para después echar un cubo de hielos en el mismo sitio. Ya podrá
tragar el coctel. Lo último será colocarle a cuatro patas y azotarle en la
espalda repetidamente mientras la camera pide al sumiso que le repita unas frases.
Si es mujer la que lo pide, lo primero no sucede, se pasa directamente a los
azotes que serán en el culo. Un postre que también tiene show es el plátano con
chocolate y crema, donde el cliente deberá quitarle la crema a base de
felaciones sin poder usar las manos. En fin, un sitio surrealista que saca
muchísimas risas.
- - Un lugar un tanto extravagante es la casa de las leyendas (Дім легенд).
Es un restaurante de habitaciones pequeñas pero de varios pisos desde el sótano
hasta la azotea. Varios de los camareros son enanos y tiene decoración
llamativa como un dragón en la fachada y un coche en la azotea entre otras.
- - Otro sitio, Gas Lamp (Гасова
лямпа )hace honor a las lámparas de gas que por lo visto se inventaron en Lviv.
Es casi un museo al disponer de gran multitud de tipos de estas lámparas. Como
el local descrito anteriormente, dispone de muchos pisos a los que se accede a
través de una escalera en caracol donde el primer tramo dispone de un semáforo
para señalizar la disponibilidad de subida o bajada. La cuenta la traerán en
una cajetilla sellada que se abrirá al fulgor de una mecha que enciende el
camarero.
- - Un local que merece varias visitas es el drunken cherry (п'яна вишня).
Sólo tienen un tipo de bebida, un licor de cereza, que causa sensación en Lviv,
siempre hay gente tomándose una copa, está buenísimo.
-
Hay muchos más sitios, ya no digamos con una temática en la que
ampararse pero que ofrecen estupendas comidas. Cerca del arsenal, probamos una
trucha y tostas exquisitas.
Los
paseos por la ciudad nos llevarán siglos atrás al pasado. Lviv cuenta con un
gran número de iglesias y parques. Hay un cementerio, el de Lychakiv (Личаківський
цвинтар), que impresiona por su extensión y la belleza de sus tumbas. Muchas
celebridades ucranianas han sido enterradas aquí como el literato Iván Franco y
actualmente, bajo el marco de trasladar a los héroes nacionales que murieron
por la independencia de Ucrania, se quieren trasladar los restos de Stepán
Bandera. Otro parque de gran extensión es el museo de vida rural y arquitectura
folclórica, donde se muestran reconstrucciones de casas típicas de la región de
los Cárpatos, conocido como el parque Shevchenko (Шевченківський). Asimismo, de gran placer es caminar por el parque de Stryiskyi (Стрийський
парк) justo al lado del parque memorial de Bogdán Jmelnytsky, el cosaco que
mencionamos antes. En cualquiera de estos parques es fácil ver ardillas, cisnes
y otros animales. Sobre la colina del High
Castle(Високий замок), después de una pequeña ascensión, tendremos unas
vistas estupendas de toda la ciudad antigua desde el norte. Pero para vistas
merece la pena subir la torre del ayuntamiento, en el centro de la plaza Rynok.
Son entre trescientos y cuatrocientos escalones, que nos darán una magnífica
panorámica de Lviv.
![]() |
| Vistas desde el High Castle. Se aprecia la cúpula de la Iglesia Dominica. |
| Calle de Lviv |
| Vistas desde la torre del ayuntamiento, se ven la Iglesia Dominica a la izquierda y la torre de la Iglesia de la Asunción. |
| Cisne en el parque de arquitectura folclórica |
Me alegró encontrarme con un monumento a Adam Mickiewicz, literato polaco. El año anterior me compré un libro suyo en Polonia, y no esperaba encontrármelo en Lviv.
Un monumento que me gustó, es el dedicado a las fuerza de seguridad del estado, un jinete atravesando con su lanza a una gigantesca serpiente.
Además
tuvimos la oportunidad de visitar los montes Cárpatos. Tras reservar plazas en
una de las agencias de turismo que se encuentran por el centro (por la plaza de
Rynok será fácil de encontrar los relaciones de estas agencias promocionando
las excursiones). En particular la excursión que cogimos, incluía una visita a la cascada Shypit (шипіт), una ascensión en telesilla a uno de los
montes y una visita al lago Synevir-Polyans’ke (озеро Синевір-Полянське), todo
ello en el parque natural de Synevir (Синевiр). Era mi segunda vez en los Cárpatos,
mi primera hace un año, en mi visita a Polonia, tuve la suerte de poder ir al
parque natural de Bieszczady, y aquella vez, como ésta, no decepcionan, con sus
montes de tonalidades rojas producen un contraste brutal con el cielo azul.
Nunca he visto esos colores en otras montañas. Probablemente me impresionó
mucho más en Polonia, también fue la primera vez, pero allí no iba con visita
guiada, tuvimos más tiempo para disfrutarlo y sobretodo, pudimos hacer un trekking de varios kilómetros por las
montañas. Aquí fue mucho más breve, pero me alegré de tener de nuevo la
oportunidad de visitar estas montañas. La excursión fue un poco paliza, el
autobús salía a las siete de la mañanas, con un trayecto de cinco horas ida
(apenas algo más de doscientos kilómetros) y las respectivas de vuelta, estando
de vuelta pasadas las once de la noche. Pero mereció la pena. Curiosa
coincidencia, el autobús que nos llevaba, todavía conservaba la pintura y
pegatinas (incluída ITV del 2012) cuando formaba parte de la flota de autobuses
del principado de Asturias. El mundo es un pañuelo.
En
conclusión, un viaje que personalmente me alegro de haber hecho. Europa es un
continente que rezuma historia por sus poros, de Portugal a Rusia, no hay país
que no tenga una historia interesante que contar, historia forjada por años de
guerras constantes, de sangre y más sangre, donde en un territorio
relativamente pequeño, no ha podido engendrar más imperios e ideas diversas.
Europa Oriental, posiblemente por su lejanía y por mi desconocimiento hacia
ella, siempre me ha despertado curiosidad, un territorio extenso y turbulento, donde
la sombra del comunismo durante casi un siglo ha dotado de un carácter todavía
más particular a estas tierras.
En
particular disfruté la visita gracias a que Lviv todavía no goza de la
popularidad de otras ciudades como Cracovia, Praga o Budapest, en parte también
por su actual difícil acceso desde el extranjero. Esto permite que uno se
sienta de verdad inmenso en la cultura local, a falta de los típicos guiris que
lo plagan todo. Y por supuesto, el tener la suerte de ir con Natalie que me
permite un acceso a las dimensiones que como turista no natural de la zona me
sería totalmente imposible. Me despido del país con el último trayecto en bus.
Lo cojo a las tres y media de la mañana hora local (una más que en Polonia,
nuestra hora), donde me aguarda una hora hasta la frontera. Allí he de esperar
una hora en el lado Ucraniano mientras nos revisan los pasaportes (no hace
falta bajar del autobús, un agente sube y coge la documentación). Después, cinco
horas y media de espera en el lado Polaco (para Natalie cuando vino dos semanas
antes tuvo que esperar once horas). Rigurosa entrada a la Unión Europea, donde
se hace estricto control de las maletas, de los pasaportes y del autobús. Ahora
sí que es necesario bajar del autobús. Nada que ver con el camino inverso,
donde no hay que moverse del asiento y en hora y media están hechos los dos
controles. Finalmente a las diez (hora polaca) cogimos de carretera
directamente hasta Lublin donde paramos escasos diez minutos y continuamos
hasta Varsovia. Otras cinco horas. Un
total de doce horas y media de autobús, que habrá que sumar a la hora de tren
de Varsovia hasta Modlin. Finalmente llego al aeropuerto con tres horas para el
despegue, de vuelta a casa y con Lviv en mi memoria.
Desglose de precios (en euros):
Total Alojamiento (ocho noches): 60.5
Total Avión: 163
Total Bus Polon-Ucran: 25.3
Total transporte por ciudad: 3.5
Total comer y bebidas: 93
Total entradas: 17.2
Total excursión: 16.35
Total super (vino y aperitivos): 10.2
Total Souvenirs: 14.5
TOTAL: 403.6 euros












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