Tuesday, 1 March 2016

Las confabulaciones de Morfeo

Estas palabras que hoy traigo, vienen de lejos y desde hace varios días. Hace una semana, exactamente, en Jerantut, Malasia. Un pueblo de carretera, modesto, feo, a caballo entre Kuala Lumpur y la selva de Taman Negara. Lo cierto es que la ubicación no es importante, tampoco lo es el tiempo, pues es sabido que los sueños nos alcanzan allá y cuando se lo propongan. Durmiendo, claro.
Tampoco es cierto que traiga hoy las palabras, hoy las escribo. Fue hace una semana cuando, tras la súbita lucidez concebida tras el despertar, me obligué a mi mismo a, dado que por aquel entonces me era imposible discurrir nada elaborado, tomar unas pequeñas anotaciones que me permitieran desarrollar el meollo del asunto cuando dispusiera de medios. Hoy los dispongo. Y del tiempo también.

Aún no dejan de sorprenderme la impredecibilidad y complejidad de los sueños, nunca dejarán de hacerlo. Hace falta al menos un universo para que exista un universo,  pero sólo hace falta una mente para reconstruir un universo equivalente, igual o diferente, a todos los efectos. Con sus leyes, con sus espacios ocupados y vacíos, con los cantos de los pájaros y con sus hombres y mujeres haciendo sus tareas mundanas. Con sus transcursos diversos y accidentados. Con sus entramados de película. Recuerdo un sueño de hará unos diez años donde aprendía la definición de una palabra, aunque al despertar no tardé en ser conocedor de que la definición era completamente errónea. Ajenos al hecho de lo incorrecta que fuese la propia acepción, el acto de aprender en un sueño, que el cerebro disponga de una palabra que no conocías su significado y proponga su propia definición y tú, como sujeto del sueño, la aprendas, es cuanto menos kafkiano. Aprendiendo exclusivamente de ti mismo, mal, pero aprendiendo. Recurriendo a la definición de 'aprender' y a la ecuación de continuidad de la mecánica de fluidos que viene a decir que 'no puede salir más de lo que entra', llegamos rápidamente a una contradicción. Si la aprendo de mí mismo, es que ya la sabía, pero no era así para mi yo consciente. El subconsciente diremos pues. Ese gran saco que con nosotros nació, recoge todo lo que percibimos y lo va enterrando bajo una gruesa capa de polvo. Pero ni etiquetando este gran enigma que son los sueños bajo el término de la subconsciencia podemos obviar la complejidad intrínseca que acarrea. Sin ir más lejos, me vienen a la cabeza todas esas situaciones en las que me encuentro hablando con diversas personas y ellas, con sus voces y comportamientos tan profesionalmente conseguidos, son capaces de sorprenderme con sus respuestas. Son capaces de negarme lo que quiero. Soy tan vulnerable e ínfimo en mi propio universo. Para rizar el rizo, un sueño que data de este pasado mes, superó de nuevo mi umbral del asombro. Un sueño dentro de otro sueño, siendo consciente en este último de que estaba soñando, no así en el primero. Y pasar varias veces del primero al segundo, hasta que, sorpresa, despierto ya por fin, confuso, en el mundo habitual. Así son los sueños. Un largo etcétera al que todos podemos aportar incidencias de variopinto proceder.

Sin embargo, aunque lo previamente expuesto rondaba mi cabeza buscando un momento de compasión para concederle un billete de salida, el principal motivo de que hoy me encuentre ante el teclado fue el sueño de la noche del 22 de febrero. No es nada fascinante, aunque ella si lo debía ser. Era ella. Es ella. Eso es lo que pensé cuando me desperté, entre la profunda frustración, confusión y concentración para procurar recordar lo máximo y poder transcribirlo al futuro. La prueba de que sí existe. Lamentablemente, las sensaciones no se pueden congelar y conservar para su posterior estudio. Fue esa la razón por la que me devané los sesos por intentar almacenar lo máximo que pudiera de aquellos irreales instantes. Percatándome de cómo segundo a segundo cada momento del sueño iba haciéndose añicos, me afané por retener las palabras 'es posible'. De los restos del naufragio, apenas se ha salvado mucho. No recuerdo ni su cara, el pelo era largo, castaño oscuro. Alrededor de un metro setenta y para restringir con total precisión las posibilidades a un puñado de personas, llevaba vaqueros. La situación era casual, en un bar con sus amigas, a las que tampoco identifiqué. De la situación, amén de una distendida charla en la mesa, sólo recuerdo una ligera discusión con ella hacia el final del sueño. Nunca me había sentido así con nadie. Nunca había sentido semejante conexión, semejante tranquilidad. Por fin el alma podía descansar. En el propio sueño, era consciente sin saberlo de que era aquello lo que buscaba,  y que lo tenía, que era posible. Que es posible. Al margen de lo que la vida depare, esa sensación que siempre sospeché, que siempre quise tener, pude sentirla, ergo puedo sentirla.

No soy de los que acuden a dobles sentidos y explicaciones metafísicas. Ni pretendo prostituir algo tan puramente mío de tan pésima manera. Sin embargo, me siento satisfecho de interpretar mi sueño de la manera que más me conviene, pues, y con pocas cosas puedo asegurar con completa certeza lo siguiente como lo hago ahora, para eso es mío. Es agradable y reconstituyente que tu propia cabeza te de pistas de lo que realmente ambicionas. Es fácil abandonarse a un nuevo proyecto, a una rutina y olvidarse de las pasiones más irracionales. Morfeo sabe lo que hace, cuando te coge y te suelta ante un nuevo enigma, donde tu yo más espiritual, habrá de resolver el misterio recurriendo a su verdadera naturaleza.

Monday, 30 November 2015

No aquí

Últimos pasos hasta la orilla. La estrechez del río no hace justicia a su largo recorrer. Allá desde las colinas, más lejos parece. Debe llover mucho, no podría ser de otra forma que las praderas fueran tan verdes. Extraño lugar, el cielo apunta un color escarlata y alguna estrellas se desvelan desde su infinita distancia. No hay bruma alrededor, la inmensidad es apabullante, mi soledad una consecuencia. Doblo las rodillas, me inclino sobre el agua e introduzco la mano en ella. El río pronto resuelve la interferencia, entrando ambos en delicada simbiosis. Mis dedos descansan a la vez que me transmiten sensaciones de otra realidad, de un rápido fluir, vagos y lejanos recuerdos, provenientes de las colinas. Rápido es el encuentro y rápida es la despedida. Hasta más ver, no en esta vida claro. Una ligera brisa despierta, celosa del discurrir del río, abraza mi cuerpo. El tiempo para, no lo hace el viento, no lo hace el agua. Inspiro fuerte, intento atraparlo todo, quiero purificar el alma, pero no es así como funciona. ¿De dónde vienes y, ahora que me conoces, a dónde irás? El viento, obviamente no pronuncia palabra. Tampoco las esperaba. El silencio es su respuesta, su condena y su salvación. Voy a todos los lugares y a ninguno, los mismos de los que vengo. Voy o no voy a donde quieres que vaya, pero cuando tu no estés, no iré y no volveré, ya no seré. Vuelve a fluir el tiempo. Siento sus ojos, azules o verdes, depende de la luz, eso me dijo. En la otra orilla, su pelo trenzado hasta la altura de las caderas. Siempre fui fiel apasionado de su pelo, tan bien cuidado, tan bien esculpido, y ella siempre lo supo. Sus pies se deslizan sobre el suelo, su cabello sobre su piel y sus pestañas sobre sus ojos. Su tez pálida, como su cuerpo esbelto, resaltan si cabe en la curiosa gama cromática del escenario. Aquí nos juntamos pues, aquí yo soy perfecto, aquí tú eres perfecta. Sólo aquí seremos felices.

Saturday, 14 November 2015

Boulevard Voltaire

Boulevard Voltaire, it is one of yesterday’s terrorist attack sites. More than two centuries ago most of Europe was living under dark times brought by the oppression of the Catholic Church in conjunction with the absolutist monarchies. What Europe didn’t know by then is that this dark period was going to be taken to its end by some enlightening minds. It was Rousseau, Diderot and Montesquieu. It was Voltaire. It was the Paris of the eighteenth century where such concepts as the well-known ‘liberté, egalité, fraternité’, the separation of powers, the separation of the religion from the state, the freedom of speech, the freedom of religion, were being taken into debate. And it worked, it worked in France and from there it was spread to the rest of Europe. They created what we know now as a modern state. We owe them too much. But basically what we owe them is to keep what they reasoned. Although nowadays highly underestimated and undervalued, is our duty as free men not to forget our freedom. There are some people that want to take us two centuries back but fortunately people from all over the world are on the same side against this major problem.

Our freedom was built in Paris; our soul is built with Paris.

Sunday, 8 November 2015

Tierra a la vista

Cuatro meses de inactividad ya me parecían pocos que los he convertido en un año. Si el cambio de aquellos cuatro meses fuera cuantificable, este año se saldría de escala. Leo las palabras que dejé atrás, en exactamente el mismo escritorio hará poco más de un año. No he conocido máquina del tiempo más efectiva, hacia el pasado. Un vistazo a las diferentes líneas y rápidamente recuerdo con total exactitud mi efusividad y optimismo con  los que las escribía, con los que las pensaba. Me llama la atención también la lucided del momento, cómo era consciente de ciertas preocupaciones presentes y futuras y cómo hoy en día sigo presentándolas batalla con las mismas herramientas que ya describí. Un año en mar abierto.
Sigo en China y así parece que va a ser durante los tres o cuatro próximos años. Ésto hace un año no lo contemplaba, hace dos no lo intuía y hace tres no lo comprendería. Aunque pueda paracer que la transición ha cogido un carácter de progresión exponencial puedo afirmar con cierta seguridad que no son previsibles grandes variaciones en mi modus vivendi en los años siguientes. No puede decirse que este enunciado sea especialmente revelador, pero interiormente es reconocer el fin del océano infinito. Se atisban ya las orillas que aguardan al velero que, aun no a la deriva, si dejó la tierra firme para adentrarse en las incertidumbres de lo que el horizonte aguardase. Es mi fortuna disponer de luminosos faros y estrellas polares, facilita mucho el gobierno del barco.
Ha sido un año de conocer y conocerse, de viajar y de sentir, de reír y de entristecerse. Llorar. Mucho. Lágrimas dulces y lágrimas amargas.
Son sus historias, son sus vivencias, son sus países, son sus lenguas. Son muchas caras y algunas de ellas son, además, mucho.
Ha sido un año de decisiones, fáciles y menos fáciles. Un año de poner a prueba lo que soy y lo que me gustaría ser. Un año donde el concepto integridad ha sido diariamente discutido. Ser fiel a uno mismo. Ya lo insinúe hace un tiempo, nada nuevo bajo el Sol.

Y así seguirá siendo, seguir aprendiendo de lo que acontezca, no relajar los valores y actuar en concordancia. Aunque se escuche de fondo 'tierra a la vista' el viaje continúa.

Sunday, 19 October 2014

Si parpadeas te lo pierdes

De vuelta en el teclado, cuatro meses después, haciendo evidente que con cuatro meses de buenas intenciones no basta que hay que hacer un poco más y ponerse. Muchas cosas de las que hablar, mucha anarquía en la cabeza, se cubrirán algunos temas y otros quedarán en el olvido. ¿Qué son cuatro meses? Cuatro meses son lo que se tarda en empezar un curso nuevo y encontrarte con los exámenes de febrero. Cuatro meses son estar pensando en los exámenes de junio y aparecer en el curso siguiente. Cuatro meses son los cuatro meses de buen tiempo, cuatro de malo y cuatro de ni para tí ni para mí. Cuatro meses son 9000 kilómetros. Cuatro meses son nuevas caras y viejas caras que no envejecen, que se renuevan y a las que se hacen querer todavía más, Son metro, autobús, tren y avión. Son playa y montaña, pequeños pueblos y grandes ciudades. Cuatro meses son tiempo, son vida. Miro atrás, cuatro meses atrás y me veo en este mismo ordenador procurando allanar el camino para soportar los nuevos cambios. Aquí estoy, cambiado seguro, pero no sé cuánto. No hay manera de medir la variabilidad del alma. Pero el núcleo de ella, lo incorruptible, lo llevaremos siempre con nosotros y es lo que jamás se debe traicionar, es lo que me hace no sentirme perdido ante la ignorancia y confusión de los nuevos eventos, es el mapa que llevamos con nosotros, como bien lo llama un muy buen amigo mío, el mapa del karma. '¿Dónde estoy en el mapa del karma?' Es la pregunta que me hacía repetir. Si te encuentras en tu mapa del karma, lo demás no importa, actuarás bien. Estar agusto contigo mismo es estar en armonía con el tiempo, y lo demás sale solo. 
Armonía, esa es la palabra. Ese momento en el que abres los ojos, miras a tu alrededor y ves dónde estás, tu conciencia está tranquila, percibes cómo fluye el tiempo, deseas que dure para siempre pero sería contradictorio. Son esos instantes los que hay que perseguir, los que hay que luchar, 







Esos ojos, esos labios, la chica. La que seguramente no vuelva a ver más. La juventud.

Wednesday, 25 June 2014

Never, never, land.

Me inicio en el mundillo de los blogs, atraído por la urgencia de tener un sitio donde reposar los recuerdos y que no pierdan ni su esencia ni las sensaciones bajo las que sucedieron. Últimamente todo ha tomado un ritmo acelerado y el hecho de que más grandes cambios están por llegar me han conducido a optar por abrir mi propio rincón donde poder descansar y parar a reflexionar mientras escribo, echar un vistazo atrás por lo ya recorrido y re-estructurar las ideas para lo que venga después. Pero sobretodo, teniendo en cuenta experiencias pasadas y pueda suceder que termine abandonando este proyecto, que no se entierre del todo y me siga sirviendo como baúl de los recuerdos.

Tampoco me habría iniciado sin el empujoncito, aunque ella todavía no lo sabe, de @nowhere_girl. Si todavía desconociera la existencia de su blog aún no me habría tomado en serio la posibilidad de llevar a cabo el mío. Ya en la primera entrada la influencia del Erasmus es, por tanto, palpable. 
Sin duda, más referencias a este año de estudios en Southampton irán apareciendo, si no son entradas enteras, pues la realidad es que me ha cambiado la vida, consciente o inconscientemente. Puede parecer una valoración exagerada pero este tiempo que he estudiado fuera, alrededor de un 5% de mi estancia sobre el planeta, y siendo tan diferente de como han sido los otros 22 años, desde el despertarse hasta al acostarse, no puede despreciarse su implicación directa en las futuras andaduras por este camino que es la vida.

Termino haciendo referencia al nombre del blog y expresión que suelo llevar por bandera. Extraída del álbum de un grupo de música que hace tiempo solía escuchar y la que tanto me ha servido como filosofía de vida y me ha empujado a tomar decisiones más o menos importantes y más o menos extravagantes cuando la impotencia, la rutina o la pereza se echaban encima.
NEVER, NEVER, LAND